Amigos con Derechos

Todo final es un nuevo principio, somos parte de la historio de las personas que nos rodean, llegamos con buena o malas intenciones, lo que si es verdad es que nosotros mismos decidimos si queremos hacer parte de sus libros y como tal de dejarlos entrar en nuestra propia historia.

En mis últimos meses he estado cerrada a encontrar y dejarme encontrar por nuevas amistades, he cerrado un ciclo y como tal estoy sanando y re- inventándome nuevamente, iniciándome con nuevas oportunidades laborales y conquistando un mundo completamente nuevo, en el fondo quiero pensar que quiero centrar todas mis energías en este nuevo reto. (Cosa que es un pajazo mental)

Como todo en la vida al caminar y avanzar aparecen personas que llenan tu vida de luz o de oscuridad o simplemente de nada, en mi caso.. he contado con gente nueva que me ha traído oportunidades de mejora, personas que también me ha llenado de mal genio y que a veces me hacen pensar si en verdad ese fue el espermatozoide más rápido. (Plop) Eso si no soy joya de la corona ni mucho menos pero de veras que uno se cruza con unos personas que son muy complejos de tratar, lo más difícil es que hay que tratarlos porque hacen parte del entorno y no se pueden ignorar ni mucho menos dejar de hablar porque luego luego se delican y vaya usted a saber en el problema tan tenaz que uno se puede meter.

Pero no todo es malo, también están esos seres de luz que iluminan la vida y te hacen sentir increíble nuevamente, (sensación que había abolido de mi ser), y pues uno abre el corazoncillo, (cosa que no me parece) y empieza a querer más de lo debido… esa vaina de entrar a la vida de otro es bien complejo, uno siempre quiere saber de todo… conocer, explorar, analizar, amar!!!!!! Por Dios !! Amar??? en serio… el conocimiento hace que este  verbo cobre vida y se descontrole todo lo que se había logrado estabilizar!!!  Y a mí misma me dijo ” ¡¿Es en serio?! ” , dentro de mis reglas de vida esta no involucrar mi corazón en absolutamente nada, ¿qué sentido tiene? después de todo la otra persona ya tiene sus prioridades bien sentadas y la posibilidad de que una entre es remota!!!   La cosa es que inicie un juego vicioso juntar la amistad + la picardía, el resultado de este ejercicio es que a la final uno quiere siempre la exclusividad!! y pues no!! no hay exclusividad en un juego de amigos con derechos!! nunca.. …es la segunda regla del juego, porque la primera es no ponerle corazón.  Mi dificultad en este momento es que debo enfrentar la realidad de no tener una exclusividad, cosa que se me hace bien complejo pero que creo que con un poco de trabajo arduo a mi cerebro se le podrá convencer al corazón que las reglas del juego son así y que si le gusta puede seguir o que si no de malas es lo que hay y es lo que decidí jugar, después de todo solo se inventaron esto para pasarla bueno y es lo que quiero ahora!!! pasarla bueno, disfrutar de mi sexualidad al máximo con alguien que también me guste pero que no necesite!!! ojo con esto, es muy importante… que ese alguien  este solo por que se quiere más no por que se necesite… en el momento que esta carta se me voltee estaré perdiendo y me tocará pagar un precio muy costoso por haber involucrado algo más que el placer.

Que carajos que vivan las amistades con derechos!! que fueron hechas para disfrutar sin mantener ningún compromiso, que son relaciones sin ataduras y que siempre te mantienen feliz!!

 

 

 

 

No existen hombres confundidos 

Sí, definitivamente no existen hombres confundidos. “Es que no eres tú, soy yo”, “es que yo soy mucho para ti”, “es que tú te mereces algo mejor”. ” Tal vez, en otro momento de mi vida”, ” es que no estoy listo para comprometerme”, “es que no te puedo hacer feliz”….¿Les suena familiar?

 

Seguramente, a muchas de nosotras nos han salido con estas frases victimizantes. Frases que carecen de todo sentido. Que nos confunden, e incluso, sacan toda nuestra hermana de la caridad interior. “¡Pobres ellos!”, pensamos.

 

Y lo peor de todo no es eso, sino que nosotras, en nuestra ingenuidad, nos hacemos el ‘pajazo’ mental de que nos aman, pero, qué pesar, están confundidos ¡Falso!

 

El que quiere estar con uno, por más difícil que sea la situación, saca las agallas para quedarse ¿Cómo? No sé. Los demás, solo buscan excusas. Arman su libreto de mártires y esperan que uno se conmueva, pero no.

 

Tal vez, en otro momento de mi vida”, ” es que no estoy listo para comprometerme”, “es que no te puedo hacer feliz”….¿Les suena familiar?

 

Cuando un hombre duda si la quiere; sencillo, no la quiere.


Cuando la trata como si no fuera su prioridad, créale.

 Cuando se niega a pasar tiempo con usted, es porque tiene cosas mejores que hacer.


Cuando no la llama, es porque no la quiere llamar; no porque está muy ocupado.

 Cuando la invita a salir y la deja ‘con los crespos hechos’ es porque definitivamente ya tiene un plan b.

Paremos de engañarnos a nosotras mismas, chicas. Los hombres son básicos, mucho. Para ellos, es blanco o negro; no hay términos medios. Así que apliquen esa teoría también a cómo actúan con ustedes.


Cuando un hombre tiene la voluntad de estar con una mujer, se esfuerza para ser mejor cada día y, lo más importante, se asegura que ella lo sienta.


Cuando no es así, cuando las palabras idílicas que dicen no va con los hechos, es porque no son tan príncipes como nos han hecho creer.

 

Cuando un hombre duda si la quiere; sencillo, no la quiere.


Uno no puede ir por el mundo rehabilitando ‘gamines’, ni mucho menos, ayudándoles a resolver sus confusiones; que así nos neguemos a creer, usualmente tienen nombre y apellido.O, ¿ se han preguntado por qué un día les dicen que las aman y a la semana dicen que ya no? Eso no pasa porque sí.

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 Ellos son simples, así que no se maten la cabeza tratando de entender por qué el amor que les juraban tener se desvaneció tan repentinamente. O por qué dicen una cosa y con sus hechos demuestran otra.


Metamos un poco de razón al asunto y, seguro así, logremos dar con hombres que en realidad sepan apreciar a la mujer que tienen al lado.

 

 

En Twitter: @AnaLuRey

La mente de los hombres trabaja a media marcha

He llegado a la conclusión de que los hombres, por más buenos que sean, tienen un defecto de nacimiento, tan inherente como su masculinidad: un cerebro que funciona con efecto retardado.

Esperar que un hombre piense antes de actuar es como pedirle peras a un olmo. No es cuestión de paciencia, solo se trata de entender que ellos, por más que lo intenten, siempre tienen una tendencia a ‘embarrarla’ todo el tiempo, aunque después pidan perdón.

Seguramente las mujeres que están leyendo entenderán mi sentir y los hombres, en medio de su extrema racionalidad para todo, también.

Mi intención no es decir que les falta cerebro, ni mucho menos; solo que, en contraste con las mujeres, actúan dominados por su ser racional y por eso creen que siempre hacen las cosas bien. Y no.

-Oye ¡No hemos hablado hoy en todo el día!- dice ella.

– ¡No me deja respirar! ¡Qué mujer tan asfixiante!- piensa él.

¿Les suena? Este es un caso que no se aleja de la realidad. Y los hombres, en vez de entender que les hacemos este reclamo porque los extrañamos, lo ven por el lado de que los estamos invadiendo. Sin embargo, nunca se dan cuenta en el momento, siempre lo harán mucho después. Muy tarde.

Ocurre lo contrario cuando nos dicen que los acompañemos a una reunión familiar, a planes con sus amigos o a practicar el deporte que tanto les gusta. Nuestro primer pensamiento nunca será  “¡Qué pereza! No entiendo porque no puede ir solo” . Por el contrario, iremos sin ningún reparo, solo porque sabemos lo importante que es para ustedes ¿Ven la diferencia?

No los culpo. Entendernos tampoco es fácil, pero hacerlo con ustedes creo que es aún más complejo.

El hecho de que la naturaleza masculina sea tan básica, no quiere decir que sea sencillo comprender el porqué de sus reacciones o lo mucho que tardan en darse cuenta de que están haciendo algo mal.

Es como si actuaran y, a los días despertara la voz de la conciencia; mientas nosotras, en medio de la impotencia, esperamos a que reaccionen.

No miento. A veces, es muy frustrante. Pero ahí,  tal vez, la clave es que aprendan a ver más allá de las situaciones y analicen cuál es el trasfondo de nuestras exigencias. Que no solo decimos las cosas porque nacimos con la cantaleta en nuestros genes, sino porque queremos lo mejor para ustedes y la relación.  Simple, solo hay que intentarlo.

En Twitter @AnaLuRey

 

 

No quiero un novio; quiero un compañero de camino

Ya no soy la misma de antes. He sido víctima y también victimaria. He tenido que enfrentarme con el dolor de perder a alguien y he renacido de las cenizas. He tocado el amor con las palmas de mis manos, pero se me ha ido entre los dedos.

Por eso, no quiero un novio. No deseo a un hombre al que le entregue mi alma y después se la lleve a pedazos. No estoy interesada  en amores de medio tiempo, ni con fecha de vencimiento.

Quiero un compañero de camino. Un  hombre que, además de ser  mi enamorado, también me acompañe en el sendero de vida que he decidido tomar. Y que para él yo sea la única mujer con la que anhela recorrer, día a día, todos sus caminos.

 No deseo a un novio para que me de besos, me acurruque en los días fríos o que me abrace en las mañanas; eso lo hace cualquiera. 

 Quiero uno que mire en la misma dirección que yo lo hago. Él con sus metas, yo con las mías, pero ambos encaminados a una en particular: hacerlas realidad juntos.

Quiero a un hombre independiente, sí; pero no, excluyente. Que entienda que una relación es de dos y no de uno. Que este dispuesto a ceder, en algunas ocasiones, así como yo lo hago. Que mire, de vez en cuando, más allá de sus narices.

Quiero a un hombre que me ame tanto, como para imaginar una vida conmigo, así el destino, por una otra razón, cambie de dirección.

 Quiero que anhele no solo tomar mi mano en la calle, también en la vida. Que a su lado yo pueda vivir una historia de amor infinito; no desechable.

No me interesa tener una relación como las de hoy en día: efímeras, que en el primer intento dejan todo en el camino, que prefieren tomar un nuevo rumbo antes de conservar lo que tienen.

No quiero entregar mi corazón por una porción limitada de tiempo, con el temor de que, en cualquier momento, deje de latir y se resigne al dolor. No quiero que se lleven una parte de mí y me dejen un agujero en el pecho.

Quiero a ese compañero de camino, a ese compañero de vida. Y no deseo seguir caminando sin él. 

Escribiéndolo

Hoy decidí escribir sobre usted y sobre lo que me hace sentir. Dibujar su nombre en mi alma y dejar que mis dedos lo tracen en letras.

Hoy, como pocas veces suelo decir , le confieso que soy feliz a su lado, que mi corazón se llena de vida cuando lo veo y que no hay nada en este mundo que me haga sentir mejor que estar entre sus brazos.

Quiero decirle que adoro cada parte de su ser, que he aprendido a verlo tal y como es, sin anestesia, y es por eso que valoro la persona que es cuando está a mi lado.

Le confieso que cada vez que me besa, mi cuerpo se estremece tanto que no puedo ocultar lo que siento por usted. Y, como si se tratara de una droga, empiezo a decirle con mis labios cuánto lo quiero.

Quiero contarle que el mejor momento de mi semana es cuando lo veo. Y salimos a algún lugar de la ciudad o simplemente nos quedamos en casa, al calor de una botella de vino y un anecdotario entero para contarnos el uno al otro. La pasamos increíble siempre .

Dormir juntos y, al día siguiente, despertar a su lado mientras usted se aferra a mi cintura, como si nunca quisiera dejarme ir. Por favor, no me deje ir.

Quiero decirle que gracias a usted mi corazón volvió a latir. Usted, en medio de la tormenta, me retornó a la calma y me devolvió lo que creí perdido. Le agradezco por eso.

También quiero decirle que usted me enseñó a que el amor no es, sino se construye: Con tiempo, paciencia y esfuerzo. Y hoy deseo seguir construyéndolo, poco a poco, con el corazón pero también con la razón.

No me deje ir, porque yo no lo dejaré ir a usted, al menos por el tiempo que nos queda juntos.

El derecho que nos quedaron debiendo.

 

Los argumentos de quienes se oponen a la despenalización del aborto van desde la prevalencia de los derechos de un bebé, hasta la supuesta alcahuetería del Estado frente a la irresponsabilidad de las mujeres. Me han dicho que legalizar esta conducta es acolitar las pésimas decisiones que las mujeres (principalmente) y los hombres han tomado frente a su sexualidad. También me han dicho que el bebé no tiene la culpa de ser un embarazo no planeado. Pero la discusión de fondo no es si el no nacido tiene la culpa o no, o si sus futuros padres son unos irresponsables. El debate que realmente se tiene que dar es qué derechos se están violando al penalizar el aborto y cómo la sociedad ha justificado esto. A continuación  una serie de mentiras que nos han echado la vida entera para no garantizarnos un derecho que nos merecemos. 

Mentira número uno: la creación de leyes y su interpretación es neutral, no está sesgada. Que existan normas como el artículo 122 del Código Penal, que es aquél por el que se da esta discusión, evidencia la existencia de una sociedad patriarcal. Es un error ignorar que en la construcción de leyes las ideologías juegan un papel vital. Tanto las personas que hacen las normas (en Colombia el Congreso) como quienes las interpretan y aplican, es decir, los jueces, guían este proceso bajo una ideología. Duncan Kennedy, un teórico jurista, ha escrito acerca de la presencia de las ideologías en la creación de normas, y cómo el derecho termina siendo una lucha política. En ocasiones esta conducta es inconciente, mas no menos real. La ideología detrás de la penalización del aborto es patriarcal. ¿Por qué? El género es un sistema político que condiciona ciertas relaciones de poder en las que un grupo es subordinado: las mujeres. A nosotras se nos discrimina por el simple hecho de ser mujeres, y esto se evidencia cuando a través de las leyes se perpetúa esta condición y como resultado se nos niegan derechos que deberíamos tener, como el del aborto. No malinterpreten mi argumento. Yo no estoy diciendo que cada una de las leyes de este país son patriarcales, sino que detrás de cada norma hay una carga ideológica. Que algunas de las leyes tengan una carga ideológica patriarcal es la discusión que quiero dar acá. ¿Por qué las posiciones morales de quienes se oponen al aborto, de aquellos que hicieron las leyes, deben limitarnos a las mujeres? ¿Por qué su posición tiene que inmiscuirse en nuestra intimidad? 

Mentira número dos: los hombres y las mujeres somos iguales y por tanto, merecemos el mismo trato. Si bien el movimiento feminista lucha porque a las mujeres se nos considere de la misma manera que a los hombres, cabe hacer una aclaración. No hay que confundirse: hombres y mujeres somos distintos, pero esta diferencia no implica que se nos discrimine negativamente a nosotras; el género no puede ser motivo de marginalización. Una sociedad perpetúa la desigualdad de género cuando les da exactamente los mismos derechos a los hombres y a las mujeres, bajo el argumento de que somos iguales. Catharine MacKinnon, abogada feminista, afirma que ignorar las problemáticas de género y asumir que las condiciones de los hombres por razón de género cobijan también a las mujeres es creer, erróneamente, que no hay desigualdad de sexos. A un hombre no se le puede garantizar su derecho a abortar porque no puede quedar embarazado. ¿Por qué extender esta misma consideración a las mujeres, quienes por naturaleza sí pueden dar a luz? La penalización del aborto viola el derecho de igualdad de las mujeres al ponerlas en un escalafón inferior frente a los hombres, en la medida que a éstos se les garantizan más derechos. Asimismo, negar este derecho va en contra del derecho a la reproducción, a la libre expresión y a la salud de las mujeres. Si nosotras no decidimos cuándo tener un hijo o no, no somos dueñas de nuestro cuerpo.

Mentira número tres: la vida del no nacido vale más que los derechos de una mujer. ¿Tienen más peso los derechos de un feto o los de una persona? La respuesta tiene un tono agridulce: un feto no tiene derechos. ¿Crudo? Sí. Para ser sujeto de derechos se requiere ser considerado persona, calidad que según nuestro Código Civil se otorga desde el momento en el que uno se separa de su madre (art. 90, Código Civil). El nasciturus, es decir, el feto, no se enmarca dentro de esta calificación, por lo que no puede ejercer algo que por su condición no tiene. Pero no crean, la posición del Estado no es tan extrema. El no nacido tiene protección (art. 91, Código Civil), que es una cosa bien distinta a tener derechos. ¿De cuándo acá tener protección es sinónimo de gozar plenamente de un derecho? El argumento de que se debe proteger la vida del no nacido (por encima de los derechos de la mujer) es refutable porque su condición, por mal que suene no es equiparable a la de la mujer. Una cosa es que las leyes protejan la vida de un mero proyecto persona, y otra muy distinta es que garanticen el efectivo goce del derecho a la vida de una persona. Ah, y una cosa más. Si tanto se quiere proteger la vida de este futuro bebé, debería estar claro que la vida es defendible, por supuesto, pero no cualquier vida. Un bebé tiene derecho a nacer, pero en condiciones dignas y con un mínimo nivel de vida garantizada. ¿Para qué aumentar el número de personas que viven en la pobreza en este país o que, simplemente no fueron deseadas?

Mentira número cuatro: legalizar el aborto aumentará el número de procedimientos que se realicen en el país: Una cosa es cierta: las mujeres abortan, sea legal o no. No es verdad que despenalizar el aborto significa que las mujeres van a tener relaciones sexuales sin protección y van a abortar como locas. Pero si fuera el caso, la solución a esto no es reprimir una conducta, sino que se debe enseñar que el aborto no es la primera, sino la última opción. Que yo defienda el aborto no quiere decir que me voy a dejar embarazar porque pues ¿qué carajos?, si puedo abortar. No voy a coger de plan de viernes ir a abortar. No, las cosas no son así. En caso de que algo saliera mal y tuviera un embarazo no deseado, me gustaría tener  posibilidad de considerarlo y decir “no quiero ser madre”. La cosa es que en este momento ni siquiera existe esta posibilidad. Como dice Florence Thomas: no es ser proaborto, sino prochoice. 

Les  boto un dato: hace unos años, el instituto Guttmacher realizó un estudio sobre el número de abortos clandestinos en el país. En el año 2013 se registraron 911.897 embarazos no planeados, de los cuales de 400.412 abortos, tan sólo 3.400 fueron legales. Casi la mitad de las mujeres que quedaron embarazadas abortaron. Asimismo, debido a la falta de información de quienes deciden auto inducirse un aborto, las complicaciones de este procedimiento aumentan, y en muchos casos el resultado es una hemorragia vaginal. Despenalizar el aborto no aumentará el número de procedimientos que se efectúan al año en el país, sólo va a legalizar una conducta que en este momento se está realizando clandestinamente y que es la causa principal de muerte materna. Si se legaliza el aborto no sólo se elimina una norma ineficaz, sino que se protege el derecho a la vida y a la salud de las mujeres al minimizar este número de muertes.

La penalización del aborto es una discusión jurídica, pero además social y moral. Social y moral no porque se lesionen algunas posturas y se hieran susceptibilidades, sino porque la creación de normas como esta tiene un tinte ideológico, que va desde la esfera moral hasta la social: este problema radica tanto en la posición de quienes creen que abortar está mal, que es pecado, como en la materialización de dicha postura en las leyes. Que la Fiscalía esté considerando darle el sí a la legalización total del aborto es un gran paso para que de una vez por todas nos den ese derecho que nos quedaron debiendo.

@lautomar


McKinnon, Catharine, Hacia una Teoría Feminista del Estado, Madrid: Ediciones Cátedra, 1989, pp. 277-304 y 427-446.

Duncan Kennedy, A Ciritique of Adjudication, Cambridge, Harvard University Press, 1997, pp. 133-212.

Prada, E; Singh, S; Remez¸ L; Villarreal, C. Embarazo no deseado y aborto inducido en Colombia: causas y consecuencias. Disponible en https://www.guttmacher.org/pubs/Embarazo-no-deseado-Colombia.pdf

A buscar la compatibilidad sexual

Vivimos en una sociedad super erotizada, pero por esta misma razón, siempre encontramos por ahí personas que piensan que eso del sexo está sobrevalorado y que en una relación de pareja la solidaridad, el compañerismo y claro una buena comunicación, son los únicos pilares sobre los que descansa el amor.

La compatibilidad sexual, ese click que hacemos con algunas personas se da o no se da, y tiene relación con la sincronía en el deseo, el gusto por el olor corporal del otro, el acoplamiento que hagamos de nuestros genitales, los juegos que nos hacen sentir cómplices, el querer complacerse mutuamente y el imaginario sexual dado por nuestra educación, valores, roles, cultura…

Creo que todas alguna vez hemos estado en una relación con quien no nos sentíamos del todo bien, pero abrigábamos la secreta esperanza que eso mejoraría con el correr del tiempo y desgraciadamente con los días las vanas ilusiones se desvanecieron y eso sólo pudo empeorar.

Por el contrario hay personas con las cuales todo fluye sin problemas y nada supone un obstáculo para intimar porque en últimas eso es lo que buscamos con las relaciones sexuales, acercarnos a esa persona como nadie más lo puede hacer pues con tus amigos puedes compartir secretos, risas y abrazos, menos eso.

Por eso al escoger pareja hay que dejarse llevar por las sensaciones, por la piel y menos por aspectos como el dinero; la posición social, el éxito profesional o que sé yo…razones todas esas que no nos aseguran esa sonrisita y ese brillo en la piel que se produce cuando estamos sexualmente satisfechas o como diría una amiga española “bien follada”.

Niñas dense cuenta que uno no podrá vivir con alguien por mucho tiempo si no se siente satisfecha sexualmente puede ser que este surja naturalmente o puede ser cuestión de hablar, de ir conociendo su mapa erótico, sus fantasías, adaptarse y ajustarse a determinadas situaciones y si realmente quieres a esa persona inténtalo, pues se puede crear esa compatibilidad poniendo de nuestra parte; yendo despacito y respetando gustos y probando cosas.

 

 

Ya no siento temor de dejarlo ir

Lo quiero. De verdad, lo quiero, pero si tengo que decirle adiós, ahora mismo o más tarde, no me invadirá el temor de que, así como apareció en mi vida, también se vaya.

Con el tiempo, me he dado cuenta de que yo soy lo más importante. Por encima de usted y de “nosotros”.

No me importa si debo decirle que se vaya para ser feliz. Prefiero mi tranquilidad a continuar en un circulo vicioso de amores y odios que solo usted y yo habríamos podido dibujar.

Un ciclo de pasiones tan adictivo como la peor de las drogas. Droga de la que rehuso a continuar dependiendo.

Lo quiero. Lo quiero de verdad, pero sé que el amor no lo es todo; pues la razón, en la mayoría de ocasiones, es la mejor consejera.

No. No es fácil decirle que se vaya. Que me deje. Que usted me olvide y yo, por mi bien, me haga el ‘pajazo’ mental que debo borrarlo de mi todo -como si fuese una historia jamás contada- .

Pero es mi única alternativa. Se me agotaron las razones para creer, para seguir luchando. No hay más que decir. Usted lo sabe. Lo sabemos.

Prefiero perderlo que perderme a mí misma, que traicionar lo que soy e ignorar lo que siento.

Tal vez, esta sea la última vez que escriba para usted o quizás lo siga imaginando entre cada historia que plasmo. Recordando sus besos al amanecer, el roce de su piel contra mi cuerpo y su respiración acelerándose cuando mis labios tocaban los suyos.

Recuerdos que, de vez en vez, seguirán calando en la impermeabilidad de mi alma. Imágenes que inoportunamente volverán a pasar por mi mente, a blanco y negro, como una película antigüa. Flashbacks de su mirada que hoy, esta noche, ya son parte del pasado.

@AnaLuRey

La maldita soledad

Hay momentos en la vida en los que es muy difícil acostumbrarse a la soledad, cuando parte un ser querido, cuando terminamos con la pareja, cuando nos mudamos a vivir al otro lado del mundo. En fin, pueden ser muchas las ocasiones en las que la soledad es la única compañía, lo difícil es adaptarse a ella, acostumbrarse al sonido del silencio y las palabras de quien no está.

Somos seres sociales por naturaleza, desde pequeños estamos en contacto con personas que se encargan de cuidarnos y ayudarnos a crecer, es como si la niñez fuera esa burbuja en la que quisiéramos estar siempre, con personas alrededor pendientes de nosotros, nada nos falta, ni atención, ni un hombro para llorar.

Pero conforme pasan los años se aproxima la soledad, porque el ser adulto conlleva responsabilidades que hacen que uno se aleje de las persona que ama y que conoce, es como si las oportunidades muchas veces lo llevaran lejos de las personas que han sido su compañía por tantos años.

Lo más difícil de ser adulto es entender que no todas las personas van a estar en su vida para siempre, son pocos los que se quedan, pero uno sabe que esos que realmente valen la pena son los que siempre estarán allí, porque no importa cuánto tiempo pase sin verlos, ellos van a estar como si no hubiese pasado un solo día.

Tampoco es necesario engañarse, la soledad ataca de un momento a otro sin que uno se de cuenta, así tenga muchos amigos y conocidos llega un momento en el que por circunstancias de la vida uno se va quedando solo, se va quedando con una cantidad de palabras por decir sin que nadie las escuche, con una cantidad de momentos para compartir pero nadie allí para compartirlos.

Lo más difícil es caer en cuenta que por más que uno quiera tener a sus seres queridos al lado eso sería un imposible, pero aquí viene una parte importante de la que siempre nos hablaron, la madurez, la madurez para enfrentar una situación tan complicada como la soledad y aprender a convivir con ella.

Lo primero que hay que entender es que la vida no siempre ha de ser felicidad, nadie es completamente feliz en todo momento, aunque hayan muchos que pretenden mostrar una imagen tal, es claro que la procesión se lleva por dentro y muchas veces es necesario exponer una fachada totalmente opuesta a lo que realmente estamos sintiendo por dentro.

Lo segundo es que la soledad también es una parte fundamental de la vida, es una oportunidad para conocerse mejor, parece una respuesta común pero cuando se piensa más allá tiene mucho sentido. Nos pasamos la vida intentando conocer y comprender a las personas que llegan pero se nos olvida conocernos a nosotros mismos, es como si yo supiera que a mi pareja le encanta la pasta, pero cuando me preguntan qué es lo que me gusta a mí no sé ni qué responder.

No se le haga raro si usted es una de esas personas que conoce mejor al resto de la humanidad que a sí mismo, nos ha pasados a muchos, lo importante es darse cuenta que los tiempos de soledad nos permiten encontrar esos gustos y también nos hacen caer en cuenta de las cosas y personas que definitivamente no queremos en nuestras vidas.

Hay que quitarle ese estigma a la soledad que nos hace verla como si fuera negativa, como si la soledad fuera sinónimo de tristeza o abandono, más bien debería ser sinónimo de tranquilidad y búsqueda de lo que uno es.

Comenzar a pensar en la soledad como una oportunidad para crecer, de encontrarnos con esa paz interior que muchas veces no logramos cuando estamos con algún personaje que nos hace la vida imposible.

Es hora de dejar de pensar que debemos estar rodeados de cientos de personas para sentirnos bien, grandes y empoderados, quien se siente a gusto solo es quien sinceramente tiene una madurez suficiente como para aceptar su compañía sin necesidad de estar huyendo de sí mismo.

Moraleja Cangrejiana: la soledad no es tan mala como parece, lo mejor de ella es que nos enseña a ser grandes, a crecer en los momentos que todo parece que no va para ningún lado, a creer en lo que somos y lo que podemos llegar a ser. La soledad nos ayuda a creer en nosotros mismos, que al final es la única compañía que tendremos hasta el último de nuestros días.

Escribiendo desde lo más profundo del mar,

@CangrejoPerez

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Sexo Oral

Lo admito, a mí me gusta hablar durante el sexo; no, no estoy hablando del sexo telefónico ni de largar tremenda perorata como culebrero en plaza, pero si un poquito de charla, palabras sucias y fantasías me parece que le ponen parte del condimento necesario para tener una relación  satisfactoria. Además, considero que en el sexo como en  cualquier otra actividad humana se puede y se debe hablar con la suficiente normalidad.

Hay gente para la cual eso es inaceptable, es más alguien consideró alguna vez que yo estaba hablando mucho y que eso demostraba nerviosismo y desde esa ocasión me mido bastante y espero tener suficiente confianza para mostrar esa faceta.

Se le llama “dirty talk” y supongo que eso de querer excitar y excitarse con palabras tiene relación directa con la teoría que habla que alguno somos más visuales, otros más táctiles y otros más auditivos; pues está comprobado que estimula la dopamina y realmente ayuda a poner en marcha la excitación sexual.

Hablar sucio no necesariamente incluye vulgaridades, pero en un momento dado se pueden decir; lo importante creo es la confianza porque “un perra” o “un putita” en determinados momentos pueden ser un motivador o un extinguidor de la libido.

Por lo tanto creo que uno debe decir lo que realmente está sintiendo, pero pensando bien cómo y en qué momento lo dice porque no es lo mismo cuando estamos en los preliminares donde un halago de tu pareja sobre tu cuerpo o un piropo tipo “me encanta eso que me haces” será suficiente pero otra cosa será cuando estamos en pleno éxtasis donde el voltaje de las palabras puede ser mucho más alto.

Eso sí no se sobreactúe, no diga palabras muy groseras que jamás diría y por favor tampoco use esas palabritas tiernas o el apodo que usa cuando están viendo una película arrunchados los domingos.

Así que atrévase a hablar en la cama, es una actividad más donde comunicarnos es necesario, es agradable y puede ponerle el puntito que le estaba faltando.