Feliz día del padre

Nota: Esta lectura es para padres que tengan hijos entre los 0 meses y 6 años.

Todos tenemos padre, papá, padrastro, ese personaje particular que nos engendró, ese hombre que puso en nuestras madres una millón de espermatozoides y que el más rápido y vivaz fecundó un ovulo aburrido y solitario y nos hizo las personas que  hoy estamos aquí, así que con este comentario , algo sarcástico, inicio mi blog de hoy.

El día del padre se ha convertido para nuestra sociedad en un motivo para reunir montones de familia en torno a un desayuno, una cena, un almuerzo, un asado, y muchos regalos. lo anterior en el mejor de los casos, también puede ser el día perfecto para ver algunas familias, que han sido rotas por diversos motivos, distanciarse un poco más de lo acostumbrado, es decir, cada cual por su lado.

Sin embargo, en mi caso, me ha servido para pensar un poco en lo complejo que es ser padre (o madre), por que como ustedes ya saben, yo soy madre soltera, y aunque el papá de mi hijo es un padre ejemplar, este día no lo celebré (aunque si llame a mi papá, ehhhh).

Hay papás de todos los tipos:

  1. El papá que siempre está presente, es ese hombre ejemplar que llega todos los días a casa, vigila la tarea de los niños, ayuda con los quehaceres (lava, plancha, cocina), está pendiente de como van los muchachos en el colegio, se sabe todos los personajes de televisión que les gusta ver a sus hijos, se sabe el nombre de las profesoras, está pendiente de todas las fiestas y eventos de los muchachos, y no solo esto también está pendiente de su esposa o de su fechas especiales,
  2. El papá de los fines de semana, es ese padre que no vive con la madre de sus hijos, pero que todos los fines de semana o cada quince días tiene el fiel compromiso de estar con sus hijos, de salir a pasear, hace tareas, comer helado, ir al parque, ir de compras o cualquier plan que se le ocurra con tal de sacar del aburrimiento a sus hijos y de la monotonía a que lo tiene sometido la madre.
  3. El papá de las fechas especiales, es ese señor (muy respetable él) que aparece solo en festividades, es decir: navidad, fin de año, vacaciones, cumpleaños del chiquitin, día del padre (obviamente, el día de la madre rara vez aparece, eso depende de lo cantaletosa que sea la progenitora de su hijo). Ese padre que llama muy de vez en cuando para preguntar si el niño aún está vivo y si necesita algo (obvio que necesita algo, su compañía por ejemplo).
  4. El papá ¿seguro que soy yo el padre?, este singular hombre que engendró un niñito o niñita y que siempre tiene la duda si el hijo es de él (aunque sea un fiel copia de él), lo niega todo el tiempo, lo ve solo a través del Facebook de la mamá o de algún amigo en común que tenga, tiene un montón de demandas y siempre se hace el loco para responder. (como va a responder si no tuvo para un condón menos para la mantención)
  5. El papá ausente, es este señor, (muy responsable él) que se la pasa trabajando día y noche, que ve los niños crecer a través de Skype porque está en todas partes del mundo menos en su casa.
  6. El papá bienhechor!!! , este personaje que solo se encarga de poner la plata necesaria para ver que su hijo crezca con todas las comodidades que él no tuvo o mejor aún con las que a él le faltaron.
  7. El papá sobreprotector, es este hombre que no deja ni estornudar a su hijo cuando ya está sacando el antibacterial, el jarabe para el refriado y encima de todo está abrigando a su hijo hasta los ojos para evitar que se enferme. (Por Dios todos los extremos son malos)
  8. El papá fecundador en serie, es un hombre conejo, tiene una gran cantidad de hijos, (algunas veces con distinta mamá) a todos les trata de dar lo mejor de sí mismo y los busca formar como todo un “varón” o toda una “princesa”.
  9. El papá dictador, ese hombre que hace su propio código de policía y educa a sus hijos bajo el más rígido régimen militar, que no les permite ni siquiera encorvarse ni mucho menos tener una arruga o mancha en su camisa.
  10. El papá $#*@$%, es este elegante caballero que para cada frase que sale de su linda boca tiene una linda y graciosa grosería con que engalanar sus opiniones o sus comentarios.

En fin, hay muchos muchos tipos de papás pero en esta ocasión quiero enfatizar en los aspectos (que a mi criterio y en los 3 años que llevo de ser mamá) me parecen más difíciles de enfrentar al momento de tener a un dulce e inocente niño o niña que depende excluvisamente de nosotros para vivir y que en unos meses nos terminan llamando mamá y papá.

Aspectos claves para graduarse el día del padre:

Paciencia: “La paciencia es la actitud que lleva al ser humano a poder soportar contratiempos y dificultades para conseguir algo bien”. Los niños no son perfectos, no son máquinas, es importante que tengamos presente que con ellos nos ha de tocar hacer una misma rutina no una ni dos sino cien veces, todas las veces que sea necesario hasta que nuestros criaturos la interiocen y la realicen sin que tengamos que pedírselos, Los niños son moldeables y de nosotros depende que forma le demos. Esta es quizás una de las virtudes que más se ha puesto a prueba en mi formación como mamá.

Sabiduría: “Conjunto de conocimientos amplios y profundos que se adquieren mediante el estudio o la experiencia.” Esta virtud nos debería ser dada en el momento en que quedamos embarazados (debería venir en una USB que podamos cargar en nuestra memoria), porque con ella podemos tomar las mejores decisiones para ayudar a formar a nuestros hijos y hacer de ellos mejores hombres y mujeres para esta sociedad. Lo que sucede en este caso es que se nos despierta el instinto maternal y paternal y hacemos lo que nos dicte el corazón, o el libro, o la abuela o la mejor amiga o el doctor o el vecino y muchas veces olvidamos pensar por un momento más nuestras decisiones y para estar completamente seguros de nuestras acciones, de ahí que en muchas ocasiones he terminado haciendo mil remedios a mi pobre hijo por andar escuchando a cuanta persona se me atraviesa,

Astucia: “Habilidad para comprender las cosas y obtener provecho o beneficio mediante engaño o evitándolo” Vaya que si es necesaria, con estos pequeños traviesos que tenemos, siempre debemos estar como cien pasos más adelante que ellos, nuestros niños comprenden todo muy rápidamente,  aprenden del entorno y copian nuestras actitudes y nuestros hábitos, de ahí a que se vuelven unos “mini nosotros” y esto lleva que con el paso del tiempo estemos luchando con un personita que es igualita a nosotros en todos los aspectos (ah súmele la genética y ese muchacho resulta ser una suma perfecta de mamá + papá)

Recursividad: “Podemos aprovechar todo en nuestro entorno” Los niños todos los días aprenden cosas, buenas o malas pero las aprenden, es por esto que debemos ser recursivos con lo que se tenga, aprovechar cada momento para explicarles a ellos las cosas buenas y malas que pueden llegar a pasar, de hacerlos reflexionar o por lo menos hacerles entender lo importante de tomar las decisiones (por pequeña que sea) y de asumir la consecuencia. Seamos recursivos, juguemos con ellos, pongámonos a su altura (agáchese cuando hable con su hijo o su hija) mírelo a los ojos y converse con él.

Multidisciplinarios: “Que comprende varias disciplinas o materias” Pues mis queridos cuando nos hicimos padres, no solo nos graduamos de esta profesión tan fantabulosa, no no no, también nos tocó asumir rol de: enfermeros, médicos, odontólogos, niñeros, entrenadores, canticuentos, inventores, choferes, mandaderos, mensajeros, psicólogos, abogados, actores, chef, fotógrafo, mesero, pintor, policía, profesor, sastre, entre otros, Porque de todos nos toca hacer por nuestros retoños, y téngalo por segura que generalmente somos todo menos lo que hemos estudiado, (en mi caso ingeniería de sistemas, mi hijo maneja mejor su Tablet que yo mi Ipad).

Autocontrol: “El autocontrol es la habilidad de dominar las propias emociones, comportamientos y deseos o simplemente estar tranquilo”.  ¿Cuántas veces no hemos querido estrangular a nuestros dulces retoños?  (y no le estoy diciendo que lo haga, sino que sea sincero por lo menos lo ha pensado) Nunca sabemos a ciencia cierta con que disparate nos han de salir los pequeños, y siempre ellos que ya nos conocen como la palma de su mano encuentran ese punto crítico donde estallamos y queremos desaparecernos por un momento del planeta, (recuerde que su hijo es un mini usted). Aprender a dominar las emociones y comportamientos, especialmente en público (es lo más difícil) porque nada más aburrido que escuchar a la gente murmurar pendejadas cuando nuestros hijos nos están montando la pataleta del siglo porque no se quieren tomar la sopa en ese restaurante que solemos ir siempre. Ufff!!!!

Comunicación (escuchar):  “Acción de comunicar o comunicarse” En esto es quizás lo que más hemos venido trabajando en los últimos tiempos, siempre estamos corriendo, pendiente del celular, de mil cosas menos de nuestros “mini nosotros” . Los niños tienen tanto que decirnos, tanto que enseñarnos que se nos olvida que no solo con palabras ellos expresan sus sentimientos. ¡Téngalo en cuenta, mire a su hijo, obsérvelo como reacciona, como juega, como lo trata a usted y a otras personas, abrácelo!!!! sienta su corazón, duerma con él de vez en cuando, vea mil veces más la película que tanto le gusta, coloree a su lado, y dígale muchas muchas veces cuanto lo ama.

Disciplina: “Conjunto de reglas de comportamiento para mantener el orden y la subordinación entre los miembros de un cuerpo o una colectividad en una profesión o en una determinada colectividad” Una buena formación con disciplina le permitirá a nuestros hijos tener una visión más objetiva y acertada del mundo que lo rodea, explíqueles el porqué de las  normas de la casa, el porqué de los buenos hábitos, la importancia de ser organizados y disciplinados,  los bebes y los niños aprenden este valor solo con el ejemplo de sus padres así que póngase las  pilas y forme a un hombre y una mujer de bien para este país que tanto lo necesite, empiece por cosas pequeños, dele responsabilidades pequeñas y a medida que vaya creciendo póngale retos y metas claras.

Tiempo: “Período determinado durante el que se realiza una acción o se desarrolla un acontecimiento”  Este es el más importante de todos, cuando llegue a ver a su hijo o compartir tiempo con él, despréndase de todo, de su celular, de su portátil, de su música, haga que su hijo se sienta el centro de su universo y que él es la persona más espectacular de su mundo, Nunca negocie el tiempo que le ha de dedicar a su hijo con nadie ni con nada, ellos crecen muy rápido y cuando usted se dé cuenta va a notar que se perdió de los mejores años de su hijo por andar en otras pendejadas. El tiempo que le brinde es de calidad, céntrese en él y quítese el papel de adulto y vuélvase un niño nuevamente. Eso sí recuerde siempre que usted es el padre y él el hijo y estos papeles no son negociables ni intercambiables.

Por último, y un consejo que puedo darles a los padres que me leen en esta ocasión, deje que sus hijos de vez en cuando se aburran, que no tengan nada que hacer, esto les permitirá ingeniarse cosas, imaginar cosas y explorar sus múltiples posibilidades (los niños tienen muchas muchas ideas), a veces pecamos por querer darles mil cosas y agendarles todo el tiempo, les programamos mil actividades , los hacemos madrugar de lunes a lunes ( cuando sabemos que van a tener toda la juventud, la adultez para hacerlo), los sometemos a rutinas realmente aburridas, déjelos que ellos creen su propio plan de vez en cuando. Y lo más importante dedíqueles tiempo, escúchelos, véalos, abrácelos, béselos y dígales todos los días lo mucho que los aman.

Con un amor desenfrenado por su hijo,

Lupita G.

Madre soltera :)

Consignas familiares que nos limitan

Prosperidad

La mujer había venido a consulta por un tema de prosperidad. Preparada y con altas calificaciones profesionales no entendía como seguía viviendo en casa de su madre a sus cuarenta años. Se recriminaba por elegir trabajos poco remunerados y cuando de manera excepcional el dinero le fluía lo invertía en malos negocios que resultaban en catastróficas pérdidas. Pero no era la única, sus dos hermanos menores adolecían del mismo tema. A pesar de una educación privilegiada y estar rodeados de condiciones sociales que favorecían cualquier emprendimiento, en todos ellos la limitación económica era la regla.

 

Buscando las razones de comprometer su bienestar económico encontramos algo revelador: su madre, desde hace años enferma, les había dicho y repetido a sus hijos por décadas: solo voy a descansar en paz hasta verlos a todos bien organizados. Esta frase lapidaria, aparentemente motivacional, encerraba una trampa, un doble mensaje: que sus hijos alcancen la prosperidad era la señal de que ella se podía morir, o en otras palabras, la prosperidad de los hijos significaba la muerte de la madre”. Obviamente el mensaje del cual no eran conscientes arrinconaba a los hijos en un dilema imposible de resolver: el éxito de ellos implicaba convertirse en matricidas.

 

Estas formas de comunicación pueden recorrer todo el árbol parental. Se convierten en sentencias que limitan el acceso a la salud y la realización personal. Son fijadas desde la infancia a través de las consignas que los hijos reciben de sus padres. Los mensajes con doble vínculo, como los denominó el lingüista Gregory Bateson se establecen de esta manera. Un ejemplo es cuando el padre le dice a la niña que sacó excelentes calificaciones: “¡Felicidades! pero lo puedes hacer mejor”. Por un lado la aprueba y por el otro la desaprueba. Otras veces sucede cuando los padres fomentan la expresión de la niña pero al ella llorar le piden que se calle. Es un fenómeno de comunicación que pone en tensión al receptor dado la imposibilidad de resolverlo de manera adecuada.

 

Candados de comunicación como estos impiden el libre fluir de nuestros intereses y pueden ser precursoras de enfermedades mentales. La necesidad de descubrir en nuestro lenguaje estos dobles mensajes y pedir claridad para salir de sus encrucijadas es fundamental si se quiere restablecer el vínculo positivo con los aspectos implicados, como la prosperidad en el caso de la mujer.

¿Por qué no encuentro pareja?

Pareja

Una mujer llegó a consulta buscando mejorar su relación con los hombres. Su vida estaba plagada de historias con hombres incapaces de comprometerse, relaciones pasajeras, amores de lejos imposibles de cuajar, y cuando algún “despistado” como ella les decía, asomaba queriendo ir más lejos en la relación algo sucedía, en ella surgía un pero monumental que impedía cualquier avance.

 

Luego del contrapunteo preliminar mis sospechas se confirmaron cuando comenzó a hablarme de su familia: un clan de mujeres donde el hombre brillaba por su ausencia, con viudez temprana de las abuelas, divorcios traumáticos de las tías, leyendas de abandonos con el clásico salió por unos cigarrillos y nunca volvió, primas creciendo en la orfandad paterna y el desconocimiento de los padres por otras. Las proclamas del clan repetían “todos los hombres son cortados con la misma tijera”, “a los hombres les interesa solo una cosa”, “son unos buenos para nada”. La esfera masculina definitivamente no tenía un buen lugar en la familia.

 

Esto no es un nada nuevo. La cuestión es ¿cuál es su origen? Y no me refiero a la discusión histórica sobre género. Hay algo más profundo, más arcaico y más biológico. La epigenética nos puede revelar algo. Su nombre viene del griego epi –sobre- y genética, y hace referencia a los factores heredados que son determinados por las circunstancias más que por la propia carga genética.

 

Esta teoría biológica la podemos llevar a los ámbitos familiares para reconocer patrones repetitivos o redundancias sistémicas que afectan a generaciones de familias. Con la epigenética podemos entender cómo eventos que vivieron nuestros ancestros marcan hoy la forma de relacionarnos con el mundo. Por ejemplo, frente a un evento dramático donde estuvo en peligro algún miembro de la familia, todo el árbol familiar se adaptará para evitar repetirlo. Yo los llamo Memorias de Agresión y en el caso que nos compete, el evento refiere a un bisabuelo que mató por celos a su esposa.

 

A pesar de que era una historia que solo unas pocas de ellas conocían marcaba de alguna forma todo el territorio femenino, plegando a las mujeres a su incondicional dictado: cuídate de los hombres que te pueden matar. Con ello es fácil entender como esa creencia inconsciente modelaba las respuestas de todo el clan, donde solo hombres muy debilitados eran aceptados y cualquier muestra de fuerza varonil era traducida como peligrosa por el sistema familiar.

 

Nuestra historia y las memorias de agresión nos estructuran. El hacerlas conscientes nos dan más libertad de movimiento. En el caso de las mujeres encontrar de donde vienen ciertos patrones repetitivos en relación con lo masculino y trabajar sobre ellos, les puede permitir expresar su feminidad sin prejuicios adoptados y con la apertura para aceptar la energía masculina sin miedos.

Sí es posible NO engordar en diciembre

No hay nada que espante más que una báscula, en la vuelta de la esquina, la primera semana de enero. Seguramente toda esa natilla, esos buñuelos, el pavo, los vinitos y aguardientes se van a manifestar con 4 o hasta 5 kilos de más. ¡HORROR! ¿Cómo hacer para bajarlos? –te preguntarás-. Bueno, qué tal si más bien piensas desde un principio ¿Cómo no subirlos y aún así disfrutar de lo que te gusta? Aquí te planteo 5 errores que DEFINITIVAMENTE hay que evitar. Y 5 tips que te ayudarán a controlar el número de la báscula.

Los errores GARRAFALES (que no debes cometer)

Saltarte comidas: Así es. En medio del desorden natural de la rutina, los eventos sociales y demás, se olvida por completo comer a horas y más aún, incluir las dos meriendas diarias (mañana y tarde) ¿Por qué es tan importante? Bueno, es pura lógica: si picas algo antes de la cena, cuando llegues allí, no vas a estar famélica, queriendo acabar con todo lo que encuentras a tu paso en el buffet y/o menú. Hay que mantener los niveles de hambre (Y de insulina, de paso), controlados para así ser más selectivo a la hora de comer por fuera de casa.

No moverte: Obvio, de eso se tratan las vacaciones, de descansar. Pero la falta de actividad física es mortal para la ecuación: muchas calorías ingeridas versus pocas calorías quemadas.  Sal a dar una caminata por la playa después del desayuno, aprovecha esa piscina para nadar (no solo para tostarte en el sol acostado frente a ella), baila todo lo que puedas y no utilices tanto el automóvil, sino que aprovecha para conocer la ciudad en la que estás, caminando.

Casi no tomar agua: La hidratación es esencial. Tomar agua no solo te ayuda a remover toxinas y a controlar la retención de líquidos que se da naturalmente después de consumir trago y/o alimentos muy condimentados, sino que también tiene un efecto saciante. ¿Sabías que muchas veces sentimos hambre pero realmente, es sed? Entre más agua tomes, mejor.

Ingerir más licor: Está ahí por todas partes: en el open bar del hotel, en la cena con tus amigos, en la casa de tus familiares. Y hay de todo: vino, whisky, cocteles, mejor dicho. Técnicamente, el trago no aporta ningún contenido nutricional; son puras calorías vacías. Pero como no quiero sonar aguafiestas, hay que aprender a tomarlo con inteligencia y con moderación. Una copa seguro no le aporta tantas calorías extras a tu día, pero ¿cuatro?

No dormir: Es una paradoja. Nos movemos menos porque estamos en modo locha, pero eso no quiere decir que durmamos tanto. Normalmente, en vacaciones uno suele acostarse más tarde de lo normal, inclusive, al amanecer. Bueno, no dormir altera los niveles hormonales, confunde al cuerpo y nos genera antojos poco saludables y más hambre. Entre menos duermas, más posibilidades hay de ganar de peso, así no ingieras tantas calorías de más.

¿Qué hacer para NO engordar? ¡Garantizado!

Desayuna saludable: Avena, panes integrales, frutas enteras, huevos… no te saltes el desayuno, y prepara a tu cuerpo para un día largo con una comida lo más balanceada posible. No olvides la importancia de incluir cereales integrales que contengan fibra todos los días; esta ayuda a regular los niveles de hambre a lo largo del día.

Carga snacks sanos en la maleta: En orden de no saltarte ninguna merienda o de sucumbir ante cualquier paquetico que te encuentres en el camino, lo más sensato es cargar con opciones saludables: almendras sin sal, una manzana, yougur sin dulce, galletas integrales, queso pera. Lo importante es estar siempre preparado.

Omite los jugos de frutas: Desde el desayuno, los snacks e incluido el almuerzo o la cena: los jugos de frutas, aunque sean naturales, están repletos de azúcar. Y ese exceso, más todos los otros pecaditos diarios, determinarán cuánto peso subes o no. ¿Lo mejor? Tomar agua (porque las gaseosas light tampoco son idóneas) o infusiones –frías o calientes- sin azúcar.

Evita los carbohidratos en ciertas comidas: Si ya sabes que en la noche vas a ir a una fiesta, evita en el almuerzo la porción de carbohidrato. Así reservarás ‘macros’ para poder disfrutar un poco más en la noche, sin tantas culpas. Recuerda: ojalá el 80% de los carbohidratos que consuman sean complejos y NO refinados, para que el organismo pueda absorberlos lentamente sin que se alteren sus niveles de azúcar en la sangre.

Controla las porciones: Por caridad, come de todo. De eso se tratan las vacaciones. De probar, relajarse, ¡de vivir! Pero hay una diferencia entre probar y hasta comerse 3 platos. Lo más sensato siempre es aprender a controlar las porciones; no hay necesidad de excederse. ¡Ojo! con los planes all inclusive en los que puedes picotear todo el día! Escucha a tu cuerpo. ¿Sí tienes hambre o comes por comer? ¿Te sienta bien o mal ese alimento? Sé inteligente¸ en el balance está el secreto.

LA ÑAPA: Ni se te ocurra pesarte inmediatamente regreses de vacaciones. Espera por lo menos una semana, en la que es recomendable tomar agua con limón y jengibre en ayunas y por lo menos, 2L de agua diarios para limpiar el organismo y hacer que deje de retener líquidos. Recuerda que el peso depende de muchos factores, así que es mejor dejar el el cuerpo retome la rutina de nuevo y ahí sí, entrar a verificar el número de la báscula.

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POSIBLE LO IMPOSIBLE

De las historias que más disfruto contar entre mis allegados, la que hoy contaré es la que más me alegra.

Durante mucho tiempo critiqué las malas pasiones que nos demandan acciones de las que nos podemos arrepentir con el tiempo, como por ejemplo arriesgar todo por amor y volar lejos, o buscar donde nada se ha perdido. Miles de refranes pegan con la ocasión. Sin embargo, hay pasiones que nos arrastran a tomar decisiones y nos lanzamos a mostrarnos tal cual somos ante personas que nos hacen crecer, nos hacen mejores.

Crecemos en una sociedad llena de prejuicios, de tabúes, donde no se debe amar a alguien de tu mismo sexo, o donde una planta sanadora es prohibida. Crecemos en hogares donde enseñan a las princesas a mantener contentos a los príncipes, y donde esas mismas princesas no deben mirar a otros, para no ser calificadas como adúlteras.

Crecí llena de prejuicios que, a pesar de querer sanarlos y actuar con madurez, me ha permitido guardar a una puritana dentro de mí que sigue, de vez en cuando, enjuiciando, calificando, etiquetando, esa que intento callar cada vez que hago un juicio interno, porque mi boca no quiere sacarlo.

De conjuros de abundancia y amor

Cristina, nombre de ficción para proteger a la personaja de ésta historia, es una hermosa mujer, con sus principios bien definidos: feminista, cyborgciana, amante de los gatos y las lunas con humaradas; decidió venir a Buenos Aires para cambiar de ambiente y, luego de haber huido de una vida que le ofrecían como ama de casa, también en otro país, con un hombre al que no quería demasiado.

Llegó a la ciudad a estudiar, becada por el Gobierno. Vivió mil experiencias sobre viajes interiores en su primer año de estadía, siempre con la decisión de querer vivir una relación que permitiera la libertad de expresión.

Un día, a finales de año, conoció a un hombre, bastante coherente con sus pensamientos y principios, respetuoso de su filosofía feminista…bastante moderno. Trabajador sobre plantas, y amante de las risas.

El chico argentino se presentó como un gran cómplice en la organización de encuentros y festivales pro-feministas y pro-plantas prohibidas.

"Plantas prohibidas" Ilustración por Gato RC
“Plantas prohibidas” Ilustración por Gato RC

 

Para resumir, se enamoraron, y a los cuatro meses decidieron vivir juntos.

Ella, una librana divertida, y a veces demandante de atención, soñó con una relación en la que pudiera expresarse en libertad y, sobretodo que ese otro pudiera valorar lo que para ella significaba la amistad entre sus amigas brujitas por sobre cualquier relación, sus amigas son su familia, y la claridad y comunicación le ha funcionado. El chico se presentó con esa impronta.

Se arriesgó a vivir aventuras en su monkey móvil, y en su casita a las afueras de la ciudad. Se dio cuenta lo que realmente era amar en libertad y lo que era vivir sin censura en su propio hogar. Por supuesto que los problemas en la convivencia se presentaron o se siguen presentando, como todo; lo bueno es que son conscientes de ello y siguen en camino por mejorar.

Siempre viéndo-se, sonriéndo-se, y apoyándo-se ante todo, pensando en presente pro futuro.

Sus vidas, después de incertidumbres y parejas de tránsito, se cruzaron para prevalecer amor sobre principios, complicidad sobre juicios y lealtad sobre egoísmos.

"Soñando..." Ilustración por Gato RC
“Soñando…” Ilustración por Gato RC

 

Mis juicios se callaron con respecto a algunas decisiones pasionales. Mi yo puritana no habló mientras conocía la historia, y mi amistad con Cristina creció inmensamente para anidarla en mi corazón junto a su leal monkey. (Le decimos así por cariño).

Cristina, me enseñó a valorar la amistad, a vivir sin callarnos nuestras filosofías y principios y, a valorar-nos como todas unas féminas festivas.

Empecé mi crecimiento interior, gracias a historias como éstas, que me ayudan a construir mi historia todos los días, y que espero que a medida que siga con este blog y otros escritos, les ayuden a ustedes también a facilitar su camino.

Viajes interiores son posibles y, por supuesto, crear nuestro camino con nuestros propios principios también lo es.

 

 

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DECIDIR VOLAR

Las historias nos llegan en el momento preciso, en el lugar indicado. Nada en la vida pasa porque sí, todo debía pasar así, tal cual como lo hemos realizado.

Hace un par de semanas, escribió a nuestra FanPage una chica. La noté desesperada, o un poco miedosa por tomar una decisión. Me consultó su situación sentimental, me dijo que estaba en matrimonio con una persona con la que no estaba segura de seguir, y que por cosas de la vida debió viajar un tiempo fuera.

Noté que la estaba pasando tan bien en su viaje, que olvidó su vida real en el otro lugar. No quería volver.

"¿A dónde quieres ir?" Ilustración por Gato Rc
“¿A dónde quieres ir?” Ilustración por Gato Rc

 

Me consultó indecisa ¿qué decisión debía tomar? Pero insistí que lamentablemente no soy psicóloga para recomendar o sugerir decisiones, simplemente escribo mis vivencias, y algunas veces las vivencias de otros. Sin embargo le di mi opinión, basada en enseñanzas de una máster para mí: Marián Sánchez Carniglia, quien me enseñó ciertos principios que pueden servirles a muchos.

Así que con el permiso de Marian, les puedo decir que hay varios tipos de personas en la vida, miles de clasificaciones. Entre esas puedo destacar aquellas que están invitadas a su propia vida, y otras que son lo opuesto, que toman las riendas de su vida, son aurigas.

Las personas que son invitadas a sus propias vidas, les cuesta tomar decisiones, esperan a que la vida decida por ellas o a que otras personas decidan por uno. No voy a negar que es más fácil así, cuando son decisiones muy difíciles de tomar y que implican dentro de sí cambios, nos da temor, y en esto me incluyo, si la vida hubiese tomado por mí las decisiones más difíciles, tal vez no sería la persona que hoy soy, pero hubiese sido más fácil. Ese bendito hubiese/hubiera.

Los llamados aurigas, son las personas que toman las riendas de su vida y toman sus propias decisiones.

Durante el Imperio Romano, los aurigas eran los esclavos de confianza del reino, que halaban las cuerdas conducidas por grandes caballos y que llevaban consigo el carro de su amo, necesitaban alguien de confianza, porque simplemente ponían su vida en sus manos. Eran hombres fuertes, y que tomaban las decisiones del camino a tomar.

En una de las cartas del Tarot, se hace presente un hombre subido a un carro, conducido por bestias salvajes pero con un estilo egipcio, cola de león y senos de mujer. La carta se llama El Carro, y es interpretada en un sinnúmero de formas. La que más me atrae es la de gran autocontrol, habilidad para determinar el propio destino. Gran fuerza física y mental. Velocidad. Viaje.

El auriga, o su figura, se hace presente en muchas ocasiones o períodos de la historia, siempre con el mismo significado, el de valentía, el de fuerza, de camino de destino, decisión.

Eso fue lo que pude sugerir a la amiga que escribió: tú decides cuál ser, el auriga o el invitado a tu propia vida, son figuras de personas que vemos a diario, que nos cruzamos en el camino de la vida y que, de verdad, nos traen consigo enseñanzas. No puedes dejar las decisiones más difíciles al “destino” porque sencillamente no te atreves a tomarlas, sino te atreves a tomarlas, no estás ahora mismo dispuesta al cambio, y no está mal. Las cosas llegan cuando deben llegar, pero asegúrate de no perder oportunidades, y seguir creándolas.

"...el corazón, ese motor que puede más que todo" Ilustración Gato RC
“…el corazón, ese motor que puede más que todo” Ilustración Gato RC

 

Buceando en el mundo cyborg de Facebook, encontré una hermosa leyenda con una fotografía que decía que en la India se enseñaban cuatro principios básicos en la vida, el primero dice: “La persona que llega es la persona correcta”, nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.

El segundo principio insiste: “Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido”. Absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.

El tercero: “En cualquier momento que comience es el momento correcto”. Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará.

Y el cuarto y último: “Cuando algo termina, termina”. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia.

Y la leyenda de la foto termina diciendo: Creo que no es casual que estén leyendo esto, si este texto llegó a nuestras vidas hoy; es porque estamos preparados para entender que ninguna gota de lluvia cae alguna vez en el lugar equivocado.

Seguramente se lo debieron haber tropezado en sus Inicios de Facebook, y si mis amigos leen éste post, se dan cuenta que yo lo compartí también. Son cuatro leyes, principios, sabidurías, como los deseen llamar, que son esenciales para entender la vida, así como se presenta.

Terminé diciéndole a la amiga que nos escribió que sobretodo pensara en sí misma, porque cada una de nosotras/os somos los protagonistas de nuestra propia vida, y a la persona que más debemos escuchar gritar es a nosotras/os mismas/os.

"...se necesita más que fuerza, amor" Ilustración por Gato RC
“…se necesita más que fuerza, amor”
Ilustración por Gato RC

 

No tengo idea qué fue de la vida de la amiga, espero que ella nos esté leyendo en estos momentos y que sepa que la anduve pensando y la sigo pensando en la lejanía y distancia que nos separa y que, a la vez, nos acerca con los pensamientos. Si nos estás leyendo, puedo decirte nuevamente, sea cual sea la decisión que tomaste, seguro fue la mejor.

 

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EL ESPÍRITU LIBRE

Durante un largo período de mi vida, intenté no darle explicación a las pequeñas cosas que veía o comportamientos que percibía de otros, sin embargo, sabía que algo más allá de cualquier crianza estaba de por medio.

Mi abuelo paterno, Gilberto, se empecinó un día en buscar las raíces de nuestro apellido, decía que venía de uno de los primeros aldeanos que se asentaron en el municipio de Galapa (en el Atlántico), pero que no sabía de dónde venía en sí; un primo lejano se dio a la tarea de buscarlo, y de decirle que nuestro apellido se deriva de Conrad, apellido alemán.

La verdad, las raíces de los nombres y los apellidos no me parecían algo importante. Lo que sí veía como importante son las cosas que se pasan de generación en generación, y que te acompañan en tu camino para madurar.

Son esas ataduras, miedos, deseos, oscuridades familiares que se transmiten en las etapas de gestación, y que de verdad son importantes en nuestro viaje de la vida, en nuestro vivir.

"Mis miedos". Ilustración por Gato RC
“Mis miedos”. Ilustración por Gato RC

 

Hoy, hablo sobre ellas a través de una historia, porque siento que a mí me transmitieron de generación en generación miedos, deseos, angustias. Ahora me doy cuenta y sé que no puedo escapar de los miedos, debo hacerles frente.

Así que me propuse mirar cada vez hacia adentro y, encontrar aquellas cosas que percibo de mis familiares para romperlo en mí, si no me agradan.

(Sobre éste tema, vamos a seguir hablando después, así que no es de un solo día)

 

Viaje interno

Éste blog ha ido mutando con el paso del tiempo. Con éste post, cumplimos 15 semanas de estar publicando. Algunas han sido difíciles, otras hermosas, y otras complicadas de horarios, pero todas han estado llenas de riquezas y aprendizajes.

Mutamos para evolucionar, según Darwin, y así lo hacemos también con la familia.

Mi viaje a Argentina no sólo fue para estudiar en una universidad distinta y alcanzar mis sueños, fue también un viaje interno que apenas empieza, un viaje del que no me arrepiento y del que creo que aprendí mucho más de mí, que de cualquier otra cosa.

Como tuve mucho tiempo libre en un primer momento de la llegada aquí, pude pensar y re-pensar en temas de convivencia y además en temas de crianzas. (Cómo lo publicamos en el post de CON-VIVIR).

Logré darme cuenta que no me gustaba estar conmigo, al principio prefería la compañía de otros. Gozaba de la buena charla y los paseos, sin embargo, Buenos Aires vino a mí como la soledad.

Por cosas de la vida, recién llegué a la ciudad, me tocó estar sola mucho tiempo, no lo quería así, pero así pasó. Los siguientes cuatro años, a pesar de tener pareja, amigos, de los que disfrutaba mucho su compañía; seguía teniendo más tiempo conmigo que con los demás.

Descubrí que estando conmigo me gustaba estar en silencio. Cero música, cero televisión. Sólo yo, mis trabajos y mis pensamientos deambulantes y terrenales. Así empecé a conocerme.

"Conociendo-me" Ilustración por Gato RC
“Conociendo-me” Ilustración por Gato RC

 

Un día, luego de haber recibido la visita de mi hermana a la ciudad, con quien me divertí muchísimo y pude saber el inmenso amor que siento por ella; cuando la despedí en el aeropuerto, y al regresar a casa, sentí un vacío inmenso en mí, como si me hubiese abandonado, como si no existiera nada en el mundo, y estaba yo, levitando en la nada.

Feo.

Ahí me hizo click todo. Y lo primero que pensé fue cuando mi madre me contaba las historias de cuando ella tenía, alrededor de, cuatro años y se había perdido en el camino de vuelta a casa buscando a su madre en la calle, mi abuela. Sentí su angustia cuando nos contaba la historia, su soledad, su desespero de ver a alguien conocido a su alrededor.

Así me sentí cuando se fue mi hermana. Así me sentí cuando discutía con mi pareja. Así me sentí cuando llegué a Buenos Aires y aún no tenía amigos. Así me sentí cuando estaba conmigo.

No sé por qué ese pensamiento se me vino a la cabeza, justo ese en ese momento, entonces recordé que en Barranquilla, en una charla a la que asistí, una “médium” se me acercó, me miró y me dijo: “Tú tienes una mirada muy melancólica, como si siempre estuvieras triste, llevas muchas lágrimas en tus ojos… ¿por qué no le preguntas a tu mamá qué pasó durante tu gestación?”

Sin decirme más nada se quedó hablando con otro amigo y siguió.

Una semana después le pregunté a mi madre ¿cómo había sido mi gestación?. Ella, sin saber nada de la “médium” , me respondió diciendo que había sido muy triste, y que por motivos ajenos a ella se había quedado casi todo el tiempo sola. Era muy joven, 24 años. Estaban en la flor de la juventud y mi papá quería salir con sus amigos y disfrutar. No lo culpo.

Así, descubrí porque lloraba tanto antes, porque me sentía sola, abandonada y triste.

Eso también lo pensaba en la nueva ciudad donde empecé a habitar, mientras estaba en silencio.

Entonces decidí romper con el miedo a la soledad y al abandono.

Cuando mi pareja, los fines de semana, prefería salir con sus amigos que conmigo, procuraba no reprochar, no hablar, ni mucho menos reclamar. Me decía a mí misma “es tiempo de estar conmigo”. Empecé a conocerme y a descubrir en mí otros miedos, otras oportunidades para entretenerme y emplear mi tiempo.

"Vivir" Ilustración por Gato RC
“Superando miedos” Ilustración por Gato RC

 

¡No saben cómo disfruté de lo poco! Cocinaba para mí, inventaba recetas y las disfrutaba viendo películas. Des-atrasándome de trabajos o poniéndome al tanto de superar otra clase de miedos.

Hoy sé que mi vida es diferente y que, por supuesto, me faltan muchos miedos más por superar que iré contando a lo largo del año por aquí. Mi forma de contarles cómo he crecido.

Estuve conmigo un montón de tiempo, y no fue mi decisión, las cosas se me dieron de esa manera, a excepción de muchas amigas/os que sí han decidido emprender su viaje solas/os, y son conscientes de ello, conmigo no fue así, me fui haciendo consciente a medida que pasa el tiempo.

 

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Tal vez lleguemos a ser tres

Mi querido Joaquín, desde la última carta que escribí para ti y por la que recibí más de una calificación de otros lectores, ha pasado bastante tiempo, un lapso en el que me he estrellado con algunas situaciones positivas sobre la maternidad y que quiero compartir contigo. En mi carta número cinco te contaré una de estas experiencias, una que se convierte en muestra clara de amor profundo e incondicional.

Quiero hablarte de la motivación que lleva a mover cada milímetro de tu cuerpo aunque no quieras ponerte en pie, del sentimiento que no conoce la traición y jamás lastima intencionalmente: el amor; pero no el de corazones y chocolates (aunque también emociona y te incita a hacer cosas increíbles) sino ese que se convierte en motor para tu vida y se hace necesario para respirar.

Querido mío, creo que una de las cosas más tristes que hay, es ver a alguien vagar por el mundo sin motivaciones, sin saber qué rumbo tomar o cuál es el destino al que quieren llegar. Hay personas que se suben a cualquier bus -aunque esté lleno hasta los ojos- porque no saben realmente qué ruta les sirve; hay otros que parecen hacer las cosas por inercia, como porque sí. A lo que voy con esto, es que considero que el amor es la única salvación al sin sentido de la humanidad.

Aunque el amor verdadero es algo complejo puedes identificarlo, es un sentimiento constante que te permite encontrarte cuando estás perdido o confundido, porque no es un estado sino un todo libre de egoísmo, puro y totalmente desinteresado. Para que comprendas mejor lo que intento explicarte, te daré un ejemplo.

Pilar es alguien muy especial para mí, es una persona a la que quiero, valoro y deseo lo mejor, (si decides nacer la querrás una vez la veas), es una mujer incansable física y moralmente, de esas que no aceptan un no y que siempre encuentran el aprendizaje en las peores situaciones. Es de esas mujeres en las que puedes confiar y que son ejemplo de vida.

Para resumirte toda su historia: será mamá. Mamá de Sofía, una bebé que al igual que tú ahora, no sabía si nacer o no, pero a diferencia tuya, no porque su mamá (yo) dudara de su compañía, sino porque el cuerpo de Pilar parecía no estar de acuerdo con la idea de llevarla durante 9 meses.

Pilar, después de años de intentos fallidos, hace casi ocho meses recibió la mejor noticia de su vida, la que esperaba desde que se dio cuenta que su capacidad de amar era tan grande que necesitaba a alguien más que a su esposo para darle todo el cariño, afecto y comprensión. No fue fácil superar la prueba, tuvo que dejar de trabajar y tener muchísimas más precauciones que las de un embarazo normal; pero no importó, porque su único deseo es ver la sonrisa de Sofía, acariciar sus pequeñas manos y asegurarse de que ella, su mamá, sea lo primero que vea cuando llegue al mundo.

¿Ves mi querido Joaquín? Sí existen decisiones por convicción. Lejos de sus temores, del miedo al no futuro, a la realidad del país o a la incertidumbre de si es la paz o la guerra lo que debemos hacer, Pilar dio el paso más grande en su vida por amor, porque no pudo dejar de imaginar una vida más allá de lo que ya conocía, porque sabe que Sofía se convertirá en la luz para los momentos difíciles.

¿Sabes qué es lo mejor de este amor? Que sin importar lo que pase, los mares que haya que atravesar o las pruebas que tenga que superar, el resultado será victorioso, porque el amor verdadero todo lo puede y todo lo soporta. Por eso mi querido Joaquín hoy me senté a escribirte esta carta, porque quise que fueras el primero en enterarte de que tal vez tú y yo tengamos una oportunidad.

Tal vez solo me siente a esperar, el tiempo es el mejor aliado, tal vez un día despierte y lo único que me de fuerzas para poner el pie en el piso helado, sea el amor profundo por tu compañía. Lo único que sé es que te amo y solo quiero lo mejor para los dos, por eso y si decides acompañarme en el camino, te convertirás -como Sofía para Pilar- en mi segundo gran amor.

…Y seguiríamos el curso de la vida…

VIAJAR PARA… ¡SOÑAR!

(Viajar por amor volumen III)

Hace un par de post’s, les comenté que deseaba narrar las historias de sus viajes, hoy les traigo una historia llena de amor familiar, de caminos que aún faltan por recorrer, y de una decisión que se tomó para mirar más allá de un futuro con una pareja, de un futuro profesional.

¡De Montería para el mundo!

Cuando Caro llegó a mi casa de visita en 2013, su viaje fue corto, de turismo y, además, para adelantar sus papeles para asentarse en la ciudad de Buenos Aires con su pareja en un futuro que veíamos como lejano.

No pensó, realmente, que una decisión cambiaría su vida, ni mucho menos que le dolería tanto dejar a su hermosa familia.

Luego de dos años, le llegó el momento de decidir.

Su pareja ya tenía claro que estudiar en Argentina era la opción más viable para especializarse en Imagen y Diagnóstica, después de una larga carrera de Medicina en Barranquilla, donde especializarse era muy costoso, y bastante complicado para su situación actual.

La que debía decidir su futuro era Carolina.

Inmediatamente después de experimentar sus trabajos en su ciudad natal, Montería, sabía que su futuro allí no era lo que esperaba, la decisión de irse no le fue difícil.

“Mi vida es donde yo pueda realizarme y ser feliz”, se dijo internamente. Y así fue, tomó la decisión.

"...se necesita más que fuerza, amor" Ilustración por Gato RC
“…se necesita más que fuerza, amor”
Ilustración por Gato RC

 

El viaje se acercaba cada vez más. Primero partió su novio, nosotros acá lo recibíamos a la expectativa. Siete días después viajaba Carolina.

En varias de sus despedidas nadie se atrevía a llorar, nadie se atrevía a decirle palabras de aliento para no ponerla triste. Fue la despedida más larga, más cómplice, más llena de amor que de tristeza. Los deseos eran de buenos augurios, de llenarla de energía, más que de hacerla entristecer.

Al ver que su situación en Colombia no la llenaba profesionalmente como Bacterióloga, decidió buscar otros rumbos, sin mirar atrás, sólo con buenos recuerdos y hermosas enseñanzas que se llevaba de su familia.

Era la primera vez que viajaba sola fuera del país, la primera vez que dejaba la comodidad de su casa, la primera vez que su hermanito Juanchi estaría tan lejos.

El día del viaje, los enredos con el equipaje, los cuidados y pendientes en el empaque y embalaje, en fin todas las cosas que pasan en los aeropuertos la despistaron totalmente de la despedida final. Su hermanito lloraba, su madre miró hacia otro lado para no hacerlo, y ella, hasta que un vidrio no los separó y no se sintió sola en la sala de espera, no se dio cuenta que ya no había vuelta atrás, ahí lloró, lloró y se consoló ella misma en un viaje de dos escalas.

Al llegar a Buenos Aires, fueron más los rostros felices que de tristeza, pero en la mente siempre tenía la necesidad de encontrar algo qué hacer inmediatamente.

“En mi cabeza está siempre la idea de que no me agarre el tiempo, porque si me demoro más en concretar mis metas, me demoro más en volver a ver a mi familia”.

Seis años le esperan a Caro en Argentina, seis años planeados, recalca, uno nunca sabe qué pueda pasar más allá.

Antes de llegar, escuchó miles de historias de sus amigas, todas con un final que ella no desea para sí. La verdad es que Caro no sólo viajó por amor, por seguir a su pareja y apoyarla, siéndole leal; la verdad es que más allá de todo lo que pueda ella ofrecer a la relación, se ofrece a sí misma la vida que merece, los planes que desea y las metas que se traza para hacerlas realidad.

La historia de Caro, hasta ahora no ha sido de tropezones y esperanzas, por el contrario, la historia de ella, ha sido trazada por el camino que ella misma ha decidido elegir siempre. Así que su vida, por el momento, ha sido de grandes decisiones que enfrenta desde adentro de sí.

No es sólo una historia de amor de pareja, sino también de amor de familia, y además de amor por perseguir nuestras metas, porque como ella misma lo afirma: “Una pareja es el apoyo perfecto en tu vida, sin embargo no se trata de seguirles los pasos a ellos, porque ellos al final no ven lo que tú necesitas, sino lo que tú pidas, así que yo vine aquí no sólo para apoyarlo a él, sino para trazar mi vida, por ejemplo: yo quiero desear hoy un arequipe y bajar y comprármelo porque puedo y quiero, y no necesito pedir”.

Su meta en Buenos Aires es empezar a estudiar Medicina, y al mismo tiempo trabajar como lo que es: Bacterióloga.

El final de esta historia no lo podemos escribir el día de hoy, pero podemos augurarle un gran viaje durante esos seis años en un país que no es el suyo, y que por supuesto, por su tenacidad, lealtad y laboriosidad logrará convertirlo en terreno fértil para su cosecha.

Libertad y decisión. Ilustración por Gato RC
Libertad y decisión.
Ilustración por Gato RC

 

De la entrevista con Caro recalco sus frases con acento golpeao’ :

“Uno no está totalmente feliz hasta que no se realiza, porque entonces siempre estarás diciéndote ‘por qué no hice esto, si hubiese hecho aquello’ y la verdad no estamos aquí para eso, estamos para cumplir nuestros sueños”.

Eso lo tiene presente.

 

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¿ECHAR RAÍCES?

¿Qué significa la frase “echar raíces”?, ¿Cuál es realmente su trasfondo?, ¿Se puede echar raíces en varios lugares?

Se me vienen éstas preguntas a la cabeza, recordando la conversación que tuve con un par de amigos en mis vacaciones en Barranquilla, cuando escuchaba la anécdota de uno de ellos diciendo lo lindo que es vivir en un departamento alquilado, frente al mar. Su primera experiencia.

Mi otro amigo escuchaba atento, y decidido a decir que, era el mejor lugar que había encontrado para echar raíces.

Cuando me miraron buscando aprobación, sentí que debía responder con toda sinceridad. Mis palabras fueron: “Yo la verdad no me siento de ningún lado, ni de aquí, ni de allá, siento que aún soy una persona en búsqueda de su lugar en el mundo”, y es así, en muchas partes me siento muy bien.

Sé, y estoy orgullosa, de dónde soy, pero no significa que realmente sea de ese lugar.

Como me lo dijo mi ex compañera de colegio (en el post Viajar por amor volumen II o Viajar por huir del amor), “Tu lugar, es aquel donde te sientes completo, y en donde cada experiencia nos prepara para la próxima”. Así es.

Una de las cosas que me sucedieron estando en Barranquilla por primera vez de vuelta, precisamente era, que a veces me sentía muy extraña porque sentía que ya no pertenecía a ese lugar, sin embargo, sentía una inmensa felicidad en volver a ver a mi familia, mis amigos, etc.

Pero aún así, en los momentos en que quería estar conmigo, no encontraba el espacio para hacerlo, la ciudad se me hacía chica, y mi cuarto ya no era más mi cuarto, ya no tenía nada de mí allí, y por más que quisiera adaptarlo nuevamente, no podía, ya no era mío.

Incluso mi vivienda en Buenos Aires estaba condicionada por mis compañeros de departamento, debía compartir habitación, los gustos en la decoración con ellos, el color, el espacio, la vida.

Entonces, caminando por la ciudad, experimentando cosas que me hicieron aprender, reconfortarme, encontrarme, me di cuenta que tampoco pertenezco a Buenos Aires.

La idea de echar raíces no termina de cerrarme para mí. Es como no despegar de un lugar, como si un árbol creciera frondoso e impetuoso en un lugar específico, dejara esparcir por toda la tierra raíces lo más gruesa posibles, y de ahí no moverse, atarse a esa ciudad, a ese metro cuadrado, quizá por miedo a despegar.

No me simpatiza mucho esa idea.

No quiero ser el arquetipo del viajero errante, que despega del mundo y vive alrededor de él, con el miedo a convertirse en un vagabundo. No es mi idea tampoco.

"¿A dónde quieres ir?" Ilustración por Gato Rc
“¿A dónde quieres ir?” Ilustración por Gato Rc

 

Prefiero mirar la existencia, sobretodo la profesional, desde un lugar mucho más objetivo, adaptarme a lugares en los que me sienta bien conmigo, y sin duda ir a dónde mi carrera, propósitos y metas puedan cumplirse, aunque sea escalando en varias partes del mundo.

Mis raíces prefiero convertirla en cabellos voladores, en ramas de árboles que se mueven al viento. OJO, no quiero que me interpreten como una cometa loca que despega y no sabe aterrizar. Explico mi punto, en el sentido del desapego a la tierra donde vivo o donde nací, saber que si algo ocurre y debo irme a otro lugar, no tengo ningún inconveniente en hacerlo. No soy de esas personas que se aferran a la tierra porque les pertenece, porque compraron ese pedazo, ese preciso metro cuadrado donde hoy viven.

Yo soy mi lugar en el mundo, donde yo esté, estoy conmigo, sea donde sea, no tengo raíces, tengo ramas frondosas que van en dirección a muchos lados, en donde pueda aprender y explotar mis capacidades.

¡Vivo para mí, soy del mundo!.

 

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