De odiar a las mujeres a feminista. Una historia de amor.

Cada vez que recuerdo cómo yo era a los trece o catorce años se me retuercen las tripas. Les explicaré por qué, para que entiendan la razón de este sentimiento, pero más importante aún, para que vean lo que ha sido el feminismo para mí los últimos dos o tres años.

Hace siete años yo tenía casi 14 años. Era una Laura más tímida, muchísimo más cerrada a ciertas cosas y con una característica elemental: odiaba todo lo que representara la feminidad. Si bien mis amistades eran en su mayoría mujeres, me producía fastidio que me asociaran con lo que, en su momento, creía que era ser mujer. Decía sin una pizca de remordimiento que no quería a las mujeres por chismosas, por dramáticas y por complicadas. No confiaba del todo en ellas (nosotras) y aunque, paradójicamente no me molestaba ser mujer, me esforzaba por no encajar en ese molde femenino que me habían vendido.

No obstante, exigía que no nos subestimaran, que no nos trataran como meros objetos y que ante todo, nos respetaran. Cuando cumplí 16 maduré un poco más; ya no vivía en esta lucha constante con las demás mujeres del planeta (incluida yo). Y aunque seguía creyendo que éramos chismosas, falsas y demás, era algo con lo que intentaba vivir.

¿Cómo explicarían esta contradicción? ¿Cómo entender que, aunque no me molestaba ser mujer e intentaba abogar por mis derechos, el que me encasillaran en el “molde femenino” me producía tanta exasperación? No tuve la respuesta sino hasta que, a mis dieciocho años y en mi tercer semestre en la universidad, empecé a familiarizarme con la palabra feminista.

He de admitir que fui de esas personas que, en medio de su ignorancia, satanizó al feminismo. Para mí las feministas eran un grupo de mujeres locas y radicales. Cuánto tiempo perdí solo porque me dejé llevar por imaginarios sin sentido. Pero acá estamos. Hoy más que nunca me siento orgullosa de decir que soy feminista. Me falta muchísimo que aprender y entender, sin embargo, más que una desventaja, me parece valiosisimo tener claro que ser feminista es un proyecto en construcción.

Sobre la contradicción que mencioné arriba, entendí que nunca lo fue. Yo no odiaba a las mujeres. Odiaba el estereotipo absurdo que esta sociedad machista y heteropatriarcal nos ha vendido la vida entera. No somos ni locas, ni dramáticas, ni chismosas ni nada. Mi lucha nunca fue contra ellas, sino contra un imaginario que nos metieron hasta las entrañas, al punto tal que aún hay muchas mujeres que siguen creyendo que entre nosotras no debemos apoyarnos.

De ahí que lo que más le agradezco al feminismo es que me ayudó a reconciliarme no sólo conmigo misma, sino con el resto de mujeres. Perdón, mil veces perdón por haber sido tan machista. Luego de este proceso, empecé a valorar más mi feminidad. Por fin entendí que ser femenina no es algo inherente al género con el que me identifico, ni mucho menos es algo malo. Ahora la abrazo y la exploto como quiero. Pese a que sigo siendo una mujer increíblemente insegura, el feminismo me ha hecho empezar a apreciar partes de mí que odiaba. Además, me ha hecho más consciente de los privilegios que tengo y de cómo éstos configuran los problemas que como mujer puedo tener o no. Aún me falta muchísimo camino por recorrer, pero sin éste, dudo mucho que la mujer que soy hoy siquiera exista.

El feminismo es una lucha por la igualdad. Es un movimiento de resistencia que ha cambiado la vida de las mujeres tanto a nivel colectivo como a una escala personal. Éste aboga porque cada mujer sea libre de tomar sus decisiones y porque dejemos de darnos tanto palo entre nosotras. No obstante, creer que lucha se agota acá es quedarse cortx. No se trata únicamente de decirnos que entre chicas debemos ser amiguis y amarnos la vida entera. Claro que debemos hacerlo, pero esto es en vano si no empezamos a deconstruir y a eliminar las estructuras heteropatriarcales que subyacen nuestras relaciones y por ende, nuestros problemas.

En este momento me gustaría tener a mi yo de catorce años al frente. De esta forma me diría que basta de tanto odio. Me diría una y otra vez que las mujeres somos más que lo que nos habían vendido. Que yo no tenía que cumplir con ninguna expectativa más allá de las propias. Me daría un abrazo y me diría: te perdono por todo, ya aprenderás; conocerás al feminismo y tu vida cambiará.

Amigos con Derechos

Todo final es un nuevo principio, somos parte de la historio de las personas que nos rodean, llegamos con buena o malas intenciones, lo que si es verdad es que nosotros mismos decidimos si queremos hacer parte de sus libros y como tal de dejarlos entrar en nuestra propia historia.

En mis últimos meses he estado cerrada a encontrar y dejarme encontrar por nuevas amistades, he cerrado un ciclo y como tal estoy sanando y re- inventándome nuevamente, iniciándome con nuevas oportunidades laborales y conquistando un mundo completamente nuevo, en el fondo quiero pensar que quiero centrar todas mis energías en este nuevo reto. (Cosa que es un pajazo mental)

Como todo en la vida al caminar y avanzar aparecen personas que llenan tu vida de luz o de oscuridad o simplemente de nada, en mi caso.. he contado con gente nueva que me ha traído oportunidades de mejora, personas que también me ha llenado de mal genio y que a veces me hacen pensar si en verdad ese fue el espermatozoide más rápido. (Plop) Eso si no soy joya de la corona ni mucho menos pero de veras que uno se cruza con unos personas que son muy complejos de tratar, lo más difícil es que hay que tratarlos porque hacen parte del entorno y no se pueden ignorar ni mucho menos dejar de hablar porque luego luego se delican y vaya usted a saber en el problema tan tenaz que uno se puede meter.

Pero no todo es malo, también están esos seres de luz que iluminan la vida y te hacen sentir increíble nuevamente, (sensación que había abolido de mi ser), y pues uno abre el corazoncillo, (cosa que no me parece) y empieza a querer más de lo debido… esa vaina de entrar a la vida de otro es bien complejo, uno siempre quiere saber de todo… conocer, explorar, analizar, amar!!!!!! Por Dios !! Amar??? en serio… el conocimiento hace que este  verbo cobre vida y se descontrole todo lo que se había logrado estabilizar!!!  Y a mí misma me dijo ” ¡¿Es en serio?! ” , dentro de mis reglas de vida esta no involucrar mi corazón en absolutamente nada, ¿qué sentido tiene? después de todo la otra persona ya tiene sus prioridades bien sentadas y la posibilidad de que una entre es remota!!!   La cosa es que inicie un juego vicioso juntar la amistad + la picardía, el resultado de este ejercicio es que a la final uno quiere siempre la exclusividad!! y pues no!! no hay exclusividad en un juego de amigos con derechos!! nunca.. …es la segunda regla del juego, porque la primera es no ponerle corazón.  Mi dificultad en este momento es que debo enfrentar la realidad de no tener una exclusividad, cosa que se me hace bien complejo pero que creo que con un poco de trabajo arduo a mi cerebro se le podrá convencer al corazón que las reglas del juego son así y que si le gusta puede seguir o que si no de malas es lo que hay y es lo que decidí jugar, después de todo solo se inventaron esto para pasarla bueno y es lo que quiero ahora!!! pasarla bueno, disfrutar de mi sexualidad al máximo con alguien que también me guste pero que no necesite!!! ojo con esto, es muy importante… que ese alguien  este solo por que se quiere más no por que se necesite… en el momento que esta carta se me voltee estaré perdiendo y me tocará pagar un precio muy costoso por haber involucrado algo más que el placer.

Que carajos que vivan las amistades con derechos!! que fueron hechas para disfrutar sin mantener ningún compromiso, que son relaciones sin ataduras y que siempre te mantienen feliz!!

 

 

 

 

No existen hombres confundidos 

Sí, definitivamente no existen hombres confundidos. “Es que no eres tú, soy yo”, “es que yo soy mucho para ti”, “es que tú te mereces algo mejor”. ” Tal vez, en otro momento de mi vida”, ” es que no estoy listo para comprometerme”, “es que no te puedo hacer feliz”….¿Les suena familiar?

 

Seguramente, a muchas de nosotras nos han salido con estas frases victimizantes. Frases que carecen de todo sentido. Que nos confunden, e incluso, sacan toda nuestra hermana de la caridad interior. “¡Pobres ellos!”, pensamos.

 

Y lo peor de todo no es eso, sino que nosotras, en nuestra ingenuidad, nos hacemos el ‘pajazo’ mental de que nos aman, pero, qué pesar, están confundidos ¡Falso!

 

El que quiere estar con uno, por más difícil que sea la situación, saca las agallas para quedarse ¿Cómo? No sé. Los demás, solo buscan excusas. Arman su libreto de mártires y esperan que uno se conmueva, pero no.

 

Tal vez, en otro momento de mi vida”, ” es que no estoy listo para comprometerme”, “es que no te puedo hacer feliz”….¿Les suena familiar?

 

Cuando un hombre duda si la quiere; sencillo, no la quiere.


Cuando la trata como si no fuera su prioridad, créale.

 Cuando se niega a pasar tiempo con usted, es porque tiene cosas mejores que hacer.


Cuando no la llama, es porque no la quiere llamar; no porque está muy ocupado.

 Cuando la invita a salir y la deja ‘con los crespos hechos’ es porque definitivamente ya tiene un plan b.

Paremos de engañarnos a nosotras mismas, chicas. Los hombres son básicos, mucho. Para ellos, es blanco o negro; no hay términos medios. Así que apliquen esa teoría también a cómo actúan con ustedes.


Cuando un hombre tiene la voluntad de estar con una mujer, se esfuerza para ser mejor cada día y, lo más importante, se asegura que ella lo sienta.


Cuando no es así, cuando las palabras idílicas que dicen no va con los hechos, es porque no son tan príncipes como nos han hecho creer.

 

Cuando un hombre duda si la quiere; sencillo, no la quiere.


Uno no puede ir por el mundo rehabilitando ‘gamines’, ni mucho menos, ayudándoles a resolver sus confusiones; que así nos neguemos a creer, usualmente tienen nombre y apellido.O, ¿ se han preguntado por qué un día les dicen que las aman y a la semana dicen que ya no? Eso no pasa porque sí.

También te interese leer: Me cansé de rehabilitar ‘gamines’

 

 Ellos son simples, así que no se maten la cabeza tratando de entender por qué el amor que les juraban tener se desvaneció tan repentinamente. O por qué dicen una cosa y con sus hechos demuestran otra.


Metamos un poco de razón al asunto y, seguro así, logremos dar con hombres que en realidad sepan apreciar a la mujer que tienen al lado.

 

 

En Twitter: @AnaLuRey

BLACK POWER

Siempre impactando con su look, mi bella Rihanna me sorprendió este mes con un pelazo en rastas, eternas, y poderosas. Un estilo con el que me reanima a pensar que es única… tan ella, tan auténtica y tan coherente a su era ‘anti’.

Rihanna Foto tomada de @badgalriri

Es un ícono de moda, una power girl, llegó con una melena que aplaude las raices y hoy muchos la aplaudimos a ella por mostrarnos permanentemente diferentes matices en una sola estética, su estetica afro, su black power.

ririFoto tomada de @badgalriri

Y casualmente para hablar del poder en color, me di a la tarea, en mi paso por una de las recientes ferias de moda colombianas, de capturar bellezas en matices de ébano, y me reafirmó la fuerza de la mujer. Con alegría veo que poco a poco caminamos lejos de los parametros cliché de la belleza femenina (tez blanca, inmaculada, ojos claros… ) me encontré con mujeres hermosas de pieles morenas, de rulos inolvidables, poderosos, danzantes, que celebran el Black Power, y desfilan en las calles con total poderío.

Detrás de esta estética hay un verdadero movimiento político y social, el Black Power es real, y definió la identidad afroamerciana en aspectos que hoy después de mas de 50 años permanecen vigentes, un fomento al orgullo de la raza afro, la defensa del multiculturalismo, que hizo historia, que le dio a los afroamericanos el coraje, la fuerza de sentirse orgillosos de su origen, de su escencia.

Ni hablar de la música, del arte, de la moda, enmarcados en este poderoso movimiento, solo basta con cerrar los ojos y sumergirnos en el estupendo bebop de Billie Holiday, levitar con el arte del mítico Basquiat o disfrutar una eterna pasarela de otro ícono, Naomi.

Celebro, el color, el sabor, la sonrisa, el orgullo, el empoderamiento de algunos rostos que capturó nuestro lente, y a ellas, gracias:

(Fotos de Rafael Rosas Marken)dsc_1117Curl Perfect.

dsc_1112Smile Power.

dsc_1111Symphaty.

dsc_1110Natural.

dsc_0957Beauty.

dsc_0952Trendy.

dsc_0949Colombia.

dsc_1119Black Power.

 

Mujeres con pene y hombres con vagina: sí se puede

Hace un tiempo me encontré un canal de Youtube de una chica trans. Unos meses después de haberla empezado a seguir, se hizo una rinoplastia. Me sorprendí (¡y qué sorpresa!) a mí misma pensando “oh, qué linda; cada vez tiene rasgos más finos, como los de una de mujer”. A simple vista no hay nada de malo en mi reacción, sin embargo, detrás de aquel pensamiento hay rezagos profundos y casi invisibles del discurso de género normativo que impera en esta sociedad. ¿Por qué? Pensar de esa forma es creer que ella cada vez es más mujer y que ya no es tan diferente a mí (mujer cis). Y si nos podemos violentos, hasta podría decirse que se estaba convirtiendo en una mujer “normal” y ¡hurra! por eso. ¿Pero y quién soy yo para decir qué es ser más mujer? Es más, díganme ustedes, ¿qué es ser mujer? ¿qué es ser una mujer natural?

Estuve leyendo un texto de Miquel Missé, hombre trans, cuyo objetivo principal es denunciar cómo los discursos de la transexualidad como patología y el papel de la medicina al diagnosticarla como tal hasta hace un par de años, han condicionado la vida de las personas transexuales. Actualmente, la disforia de género es clasificada como una enfermedad. A su vez, el autor argumenta que dicho discurso refuerza la idea de que lo que está mal no es la sociedad y cómo ésta ha dictaminado la forma de leer a las personas, sino los cuerpos “equivocados” de quienes se identifican con el género opuesto al sexo que les fue asignado. ¿Traducción? Si te identificas como mujer pero tienes pene, lo que toca hacer es arreglarte, corregir el cuerpo que tienes en vez de enseñarle a la sociedad que pueden existir mujeres con pene y hombres con vagina. Obviamente mientras lo leía no hice sino pensar en mi reacción frente a los cambios corporales que esta youtuber documentaba en su canal. Yo, consciente del discurso que nos han echado la vida entera, aún reproduzco sin darme cuenta el pensamiento de que entre más te esfuerces en hacer de tu cuerpo lo que la sociedad te dice que debe ser, mejor. Ese que nos dice que quien nace con el cuerpo erróneo debe normalizarlo a toda costa.

Claro que Missé no hace una crítica a las personas trans que deciden cambiar su cuerpo, someterse a distintos tratamientos y pasar por el quirófano para una reasignación de su sexo. Él hace énfasis en el problema macro: no hay nada de malo en que tú decidas operarte, lo que está terriblemente mal es que se trate como enfermos a la gente trans, y se venda el discurso de que la única cura que hay para tu desorden es acomodar tu cuerpo a lo que es normal. Al final no hacen sino repetir incansablemente que lo natural es que las mujeres sean femeninas y tengan genitales de hembra y que los hombres, el opuesto complementario de las primeras, deben tener pene, ¡obvio! Después de todo, seguimos viviendo en un mundo en el que las únicas posibilidades son ser mujer u hombre “normales”; si no eres alguno de los dos estás fuera de lo normal y te jodiste.

Ante esto, la pregunta a responder es si lo que está mal es el cuerpo de las personas trans (pues el problema se ha centrado únicamente en este aspecto) y no la manera en la que la sociedad ha enfrentado este hecho. Claramente, como ya les dije,  la contradicción principal es la forma equivoca como nos han enseñado a interpretar a los cuerpos que no responden a la norma. “Lo que es problemático no es la persona transexual sino la sociedad en la cual vive; una sociedad que no puede encajar esta identidad y que solo valida el rol de género masculino en personas nacidas con cuerpo de hombre y el rol de género femenino en personas nacidas con cuerpo de mujer”, es lo que escribe Miquel Missé. Por esta razón no resulta extraño (y Miquel lo denuncia constantemente) que la comunidad médica, más que ayudar enteramente a las personas trans, se ha comportado como un vigilante del género. De ahí que muchos y muchas trans deban demostrar que se identifican como el género opuesto a su sexo. ¿Y cómo lo hacen? Reproduciendo estereotipos tradicionales (y sexistas). El autor cuenta, por ejemplo, como una amiga trans que normalmente usa jeans y sacos (como muchas mujeres cis lo hacemos) se maquillaba y usaba vestidos cuando tenía consultas con el psiquiatra, de forma que pudiera demostrarle que se identificaba como mujer. Adicionalmente, dicho discurso cierra toda posibilidad de que haya trans que simple y sencillamente no quieren someterse a ninguna operación porque pueden vivir bien con el cuerpo que tienen. Pero claro, por supuesto que eso no es posible para la sociedad: no existen los hombres con vagina. No existen cuerpos diferentes.

“La existencia de personas trans en nuestro entorno nos recuerda constantemente que vivimos en este sistema dicotómico con dos únicas identidades de género consideradas válidas y legítimas: hombre y mujer”, comenta Missé.

Miquel Missé, sociólogo y activista trans.

Yo, al igual que el autor del texto que les menciono, no estoy en contra de las personas trans que deciden operarse para “normalizar” su cuerpo. Tienen derecho a hacer todo lo que puedan para sentirse en la carne en la que se identifican. Tengo la suerte de haber nacido en un cuerpo que quiero como mío, y sueño con un mundo en el que todos y todas podamos tener la satisfacción de levantarnos cada mañana y ver en el espejo lo que realmente somos. Sin embargo, la reflexión que muchos teóricos y estudiosos del género, movimientos trans, feministas, queer, etcétera, nos dejan es ¿cómo sería vivir en una sociedad sin género o al menos, un género fluido, sin opuestos ni complementarios? No tendríamos problema alguno con encontrarnos con cuerpos distintos, con trans que no reasignan su sexo. Nadie sería más mujer que fulana ni menos hombre que sutano. Sin categorías ni jerarquizaciones este sería un lugar más feliz. Seguro que sí.

@lautomar

Inquietud, ¿Por qué me atormentas?

Estimado señor, necesito hoy escribirle las siguientes líneas porque sé que ha estado extrañado por mi comportamiento de los últimos días, no sé si logre comprenderme, pero seré lo más sincera posible con Usted, así como he venido siendo en estas semanas.

Sabes más que ninguna otra persona la situación tan particular por la que he pasado en estos días, y es esto quizás lo que me llevo a acercarme un poco más a Usted, que nos llevó a tomarnos un café con toda la calma y poder conversar como viejos amigos, me di la oportunidad de abrirle mi corazón y que pudieras ver un poco más allá de mí y de lo que siempre me permití mostrarte, y es ese justo momento donde me mostré vulnerable a ti y te deje ver unos de mis puntos débiles, te deje ver que soy entrañablemente sentimental y algo consentida, que además de ser caprichosa y de que cuando la terquedad me domina no comprendo el concepto de “escuchar”,  lo anterior lo concluiste tu solito sin que yo tuviera que decírtelo y es quizás lo más decepcionante que me hubiese podido pasar contigo. Mi querido señor al igual que como le dije ese día es muy triste que quedé en tu recuerdo por este incidente tan bochornoso y no por otra razón.

Querido señor, es lamentable que yo, su Lupita, no haya tenido la oportunidad de darme a conocer por mis otros aspectos buenos y de poder quedar en su retina como una mujer emprendedora, carismática, buena amiga y detallista (aunque esto último creo que si lo logró conocer). Ahora bien, Usted se preguntará ¿qué demonios tiene que ver todo esto con mi indiferencia para con usted de los últimos días? pues bien, de mis conversaciones con usted me ha quedado una locas ganas de seguir conociéndolo, y al razonar sus consejos (créame que los escuche y los he tomado muy enserio) comprendí que hay otro aspecto de usted que me gusta más de lo que se tiene permitido, es decir, este juego que empezó solo porque había cierta atracción física, que nuestra “amistad” (por así llamarla) era solo eso un gusto netamente físico. Pero las cosas pueden cambiar y he de confesarle que usted tiene algo más que me agrada, es emocionalmente estable y maduro, (bueno hasta donde he logrado conocerlo) y eso me parece muy atractivo me lleva a pensarlo y a querer involucrarlo en mi círculo de amigos más sinceros sin embargo en mi concepto (no sé si sea así) a usted no le interesa esto último por tanto yo decidí tomar un poco de distancia lo que no implica que sea una separación o una ruptura de nuestro trato (si es que aún sigue en pie).

Sin embargo tú y tu endemoniada costumbre de meterte en mis pensamientos y hacerme sonreír, me han hecho escribirte estas líneas no sé si las vayas a leer porque en esta ocasión no pienso compartirle mi blog, por último solo  me resta decirle que  esto que ves soy yo ni más ni menos, Un pedazo de ser, un trozo de humanidad, un puñado de risas, una cuota de locura, un pedazo de dulzura, esto que ves, soy yo, una mujer a veces niña, a ves infinito, a veces pasión a veces libertad, es todo lo que tengo, todo lo que soy; no es mucho pero es todo.  

Por último, solo me queda reiterarle que “Yo no le tengo miedo a casi nada, pero todavía no me explico porque tiemblo cada vez que te veo”.

Un abrazo e infinitos éxitos para usted.

Con sinceridad,

¡Lupita!

 

Yo Boudoir

Yo Boudoir.

Mi blog de hoy va dedicado a la grandiosa María Elvira Roa, quien es la autora intelectual de la aventura que les voy a contar, a ella mil gracias por su grandioso trabajo, eres maravillosa.

Todo comenzó el año pasado cuando navegando en páginas locas de Facebook di con una página llamada  https://www.facebook.com/YoBoudoir/?fref=ts, entre la mire, (lo invito a que la visite porque le va a gustar mucho) y me antoje, me entraron unas ganas locas de hacerme un estudio de fotos como los que plantea Yo Boudoir, ver la esencia de la mujer plantada de una manera diferente venciendo los estereotipos que estamos acostumbrados a ver me llevo a soñar que yo la que escribe este blog Lupita Guerrera puede ser una modelo y tener fotos tan hermosas como las que muestra la página, con lo anterior me atreví a escribir y María E me envío la información pero me entretuve con otras cosas y al fin ese año en el 2015 no hice nada, Así pues iniciando este año me llene de valentía y me contacte nuevamente con Yo Boudoir, volví a solicitar cotización y hasta pregunte cuando vendría a Bogotá, ahhh porque mi estimada María E es de la ciudad de Cali, ella me respondió al poco tiempo y me propuso las fechas en que estaría en Bogotá, yo le comenté que lo iba a pensar que iba a cuadrar mi agenda y que apenas tuviera razón le volvería a escribir. El tiempo paso y la idea en mi cabeza me rondaba todas las benditas noches y en un día loco de esos que a veces tenemos todos le dije que SI, que me apartara una fecha y que a que cuenta le consignaba el adelanto, ella muy adorada me respondió que listo que me anotaba en su agenda y me dio su número de cuenta, yo espere a que ella me confirmara el día, la hora y el lugar para la sesión, cuando mi María E me confirmo estos datos yo procedí a hacerle el anticipo. Ahhh pero mi querido lector se preguntará ¿qué carajos es Yo Boudoir? pues bien realizando un copiar y pegar de la página original les explico que es Yo Boudoir:

” Qué es una sesión Boudoir? Boudoir es un término francés que significa tocador, habitación privada donde las mujeres cuidan su aspecto y se preparan para lucir bien. La mayoría de las sesiones se realizan en habitaciones cerradas aunque la tendencia actual es ofrecer diferentes escenarios, dependiendo en muchas ocasiones, de las clientes. Se pueden hacer en exteriores, terrazas, escaleras, hoteles, baños; es sólo dejar volar la imaginación para poder plasmar la belleza que todas llevamos por dentro. No importa la edad, discapacidad, peso o el color. La belleza es un tema de actitud. Tu participación comienza en el instante en que escoges la ropa que se desea lucir, el lugar y hasta la hora del día.
El propósito es ir más allá de una fotografía bonita, lo que pretendo, sobre todo, es reflejar la fuerza y la sensualidad que, por lo general, dejamos de apreciar por culpa de los trajines que agobian los días. No me interesa quitar medidas en la cintura, muslos, brazos o caderas porque precisamente se trata en observar lo bella que eres siendo real, cotidiana, perfecta. La propuesta es artística creando algo diferente ya sea con la pose, la luz o el color.”

Con lo anterior mi estimado lector ya se podrán imaginar que cantidad de cosas pasaba por mi cabeza y si usted se animó a buscarla en Facebook se estará preguntando: ¿Cuál de todas estas viejas es Lupita Guerrera? , no se preocupe ya me va a conocer.

Retomando mi historia, los días pasaron y yo a ratos me olvidaba del tema y a ratos no podía dejar de pensar en ello, le conté a un par de amigas, no más de tres, y me puse a soñar, hablaba con María E de vez en cuando le explicaba lo nerviosa y ansiosa que estaba y ella muy linda me decía que relajada que tranquila que nos iba a ir bien.

Llegando la fecha acordada y teniendo en cuenta que María E me propuso varias ideas como llevar mi propia ropa, lencería linda, accesorios, en fin, lo que quisiera, aliste mi maleta, empaque dos lencerías muy sexys, un látigo y mi adorado libro de Cristian Grey, ahh por que él tendría que salir en al menos una foto. Le mandaba un montón de mensajes por WhatsApp, recuerdo que mi último mensaje fue algo así:

Lupita Guerrera:” María Elvira, yo estoy muy nerviosa muy ansiosa, odio tomarme fotos no se que vas a hacer para lograr que salga algo bonito!”

María Elvira: ” No te preocupes (leerlo en caleño) eso no pasa nada, no te vas a dar cuenta en que momento te tomo las fotos, vamos a charlar a hacernos amigas y en menos de nada se nos pasan las 3 horas y vas a quedar muy linda”

Ahh ese mensaje me lleno de tranquilidad, me calmé y volví a retomar mi sueño. Me prepare en cuerpo y alma para la sesión, deje de comer un poco en las últimas semanas, tomaba agua caliente con limón todas las mañanas, me quite hasta el último pelo mal puesto que tenía, me mande a ponerme muy muy bella.  Eso si noches antes no dormía pensando en esa bendita sesión de fotos, soñaba despierta y a mis pobres amigas les toco aguantarme con el cuento como por dos semana, (a ellas mil gracias por su tolerancia), eso sí ellas muy animadas me decían “que fresca que iba a quedar bonita pero que les prometiera que les iba a mostrar todas las fotos”  , de no ser por ellas y su entusiasmo creo que no hubiese tenido tanta valentía.

En fin llego el gran día, eso sucedió un miércoles, pedí permiso en el trabajo y me ausente durante la mañana, como les he venido contando me cepille temprano, me maquille muy suavecito y tome un taxi para ir a mi lugar de encuentro con María E. El sitio fue un hotel ubicado en el norte de la ciudad, en una habitación muy hermosa con una iluminación perfecta. Al llegar al hotel , muy puntual por cierto, me recibió el personal de la recepción, me preguntó que para donde iba y le dije que a verme con María E para una sesión de fotos, él muy educado me anuncio y me invito a pasar, subimos el ascensor y les cuento que mi corazón iba a mil, me decía a mi misma: “Mi misma estás loca, verdad?” y la cosa es que yo soy una mujer normal, no mido más de 1.60, de busto pequeño, piernas cortas, de cintura pues  mejor ni hablemos, de colita normal,  y así con todo mi yo iba camino a medio empelotarme a una desconocida que me tomaría una montón de fotos con una lencería sexy.

Cuando llegue a la habitación abrió la puerta una mujer muy hermosa con una sonrisa radiante y unos crespos locos color oro, de mirada dulce y cálida, cosa que me dio mucha confianza, además de todo caleña con su cantadito que te hace sentir que “sos amiga de hace rato”. Me invito a pasar, le dio la gracias al señor que me acompaño y entramos, deje mis cosas por todos lados, me desempaque, me quite mi abrigo, mi bufanda y deje mi bolso por ahí donde cayera, ella muy dulce no me dijo nada y me dejo pasar sin más problemas.

Empezamos a hablar de todo un poco, me explicó en qué consistía su trabajo y que me iba a pasar en las siguientes tres horas. Así pues ella, mi adorada María E,  me enseño la lencería que ella traía y yo le mostré la que yo había empacado, al final nos decidimos por las dos que yo llevaba y una de la colección de ella.

Siendo así me desvestí con un poco de pena, y me puse mi primer traje  que consistía en una blusita negra con rosado y un mini panti de los mismos colores, para esta prenda llevaba unas medias en malla color negro, un par de guantes largos en color negro,  una vez puesto empezó a tomar las fotos, mientras ella hacia su trabajo  y cuadraba la luz, hablábamos de la vida de ella y la mía,  fue delicioso compartir con alguien de diferentes cosas y sentirse muy familiar, en fin, mi María E iba tomando fotos y me iba mostrando, en cada toma me decía ” Mira, que bella quedaste en esta foto” y con su hermosa sonrisa de oreja a oreja me mostraba la cámara y OMG que sorpresa me llevaba, la foto era preciosa, era sensual, coqueta, dulce, provocativa y muy mía, por primera vez en mucho tiempo me sentí a gusto con mis fotos. Hicimos un montón de tomas, acostada, con las piernas para arriba, boca arriba, boca abajo, en fin, (prometo que cuando las reciba voy a compartir por lo menos 2 fotos con ustedes). Luego de esto vino mi segundo cambio de ropa, para esta segunda me puse una blusa blanca semi transparente con un moñito abierta en la parte de adelante dejando ver mi ombligo, unos panties chiquis del mismo color dejando destapada mi cola, y unas medias en malla de color blanco que tenían un moñito que por cierto a María E le parecieron muy coquetos, y ella volvió a hacer su magia, me tomo otro montón de fotos  nuevamente en la cama, de píe , en la silla, y todas tan perfectas, tan llenas de pasión, tan mías que con el pasar de los minutos se me hacía más amena la sesión, ya no estaba tan tensa y me relajé por completo.

La tercera toma fue con lencería Yo boudoir, muy curiosa la pinta, era un bra color piel con un aplique de flores negras, los panties eran grandes como los de mi abuelita igualmente de color piel y con apliques en la parte delantera,  me los puse y hizo sentir muy sexy, para esta ocasión hicimos unas tomas en el sofá, donde puse aprueba mi físico de ajedrecista, realizamos otro par de tomas en el baño frente al espejo y otras más en una columna, ah y las mejores fueron en la persiana, ese día el sol nos ayudó mucho, dejaba entrar la luz perfecta para hacer una foto digna de Victoria Secret (jajajaja),

Para la siguiente toma repetí la primera lencería pero esta vez usamos el látigo, optamos por tomar la foto solo de mi parte de atrás con el látigo entrelazado en mis manos y con la luz tenue que se colaba por las persianas.

La última toma fue quizás la más especial, fue con uno de mis libros, sacamos a dos de los libros de Cristian Grey, me desnude casi por completo, me senté en la cama, me deje mis panties y María E realizó mi sueño, me tomo un par de fotos a mi espalda logrando ver el libro que tenía en mis manos simulando que leía y el otro con un antifaz encima de él.

Con esta toma y después de dos horas y media terminó mi sesión, más feliz que nunca y con ganas de tener ya las fotos, cosa que no se podía porque María E debería hacer los ajustes necesarios para entregármelas.

He de confesar que en algunas de las tomas pensé en una persona, que soñé que me miraba y que lo tenía ahí presente junto a mi provocándolo y dejando que él me admirara.

Quizás en un futuro no muy lejano estas fotos sean el regalo para alguien o para compartir con alguien especial, bueno aparte de mis 3 amigas,  después de todo la fotografía Boudoir es perfecta para dar dinamismo a una relación, es un regalo artístico, íntimo y emocional.

María Elvira, si lees mi blog, solo me resta decirte que mil gracias por el grandioso trabajo que haces, ese día me sentí la mujer más linda y sensual de todas y así anduve todo el día en la oficina, tanto que creo que me salían mil letreros de lo feliz y femenina que me sentía.

Recuerda mi María E que este proyecto, tu proyecto, es maravilloso y que logras ver a través de tu lente la belleza que a veces olvidamos que tenemos, te deseo muchos éxitos y espero volver a verte y poder tomarnos un vinito juntas.

Nota: Si mi estimado lector la de la foto soy yo!  Espero les guste.

Consignas familiares que nos limitan

Prosperidad

La mujer había venido a consulta por un tema de prosperidad. Preparada y con altas calificaciones profesionales no entendía como seguía viviendo en casa de su madre a sus cuarenta años. Se recriminaba por elegir trabajos poco remunerados y cuando de manera excepcional el dinero le fluía lo invertía en malos negocios que resultaban en catastróficas pérdidas. Pero no era la única, sus dos hermanos menores adolecían del mismo tema. A pesar de una educación privilegiada y estar rodeados de condiciones sociales que favorecían cualquier emprendimiento, en todos ellos la limitación económica era la regla.

 

Buscando las razones de comprometer su bienestar económico encontramos algo revelador: su madre, desde hace años enferma, les había dicho y repetido a sus hijos por décadas: solo voy a descansar en paz hasta verlos a todos bien organizados. Esta frase lapidaria, aparentemente motivacional, encerraba una trampa, un doble mensaje: que sus hijos alcancen la prosperidad era la señal de que ella se podía morir, o en otras palabras, la prosperidad de los hijos significaba la muerte de la madre”. Obviamente el mensaje del cual no eran conscientes arrinconaba a los hijos en un dilema imposible de resolver: el éxito de ellos implicaba convertirse en matricidas.

 

Estas formas de comunicación pueden recorrer todo el árbol parental. Se convierten en sentencias que limitan el acceso a la salud y la realización personal. Son fijadas desde la infancia a través de las consignas que los hijos reciben de sus padres. Los mensajes con doble vínculo, como los denominó el lingüista Gregory Bateson se establecen de esta manera. Un ejemplo es cuando el padre le dice a la niña que sacó excelentes calificaciones: “¡Felicidades! pero lo puedes hacer mejor”. Por un lado la aprueba y por el otro la desaprueba. Otras veces sucede cuando los padres fomentan la expresión de la niña pero al ella llorar le piden que se calle. Es un fenómeno de comunicación que pone en tensión al receptor dado la imposibilidad de resolverlo de manera adecuada.

 

Candados de comunicación como estos impiden el libre fluir de nuestros intereses y pueden ser precursoras de enfermedades mentales. La necesidad de descubrir en nuestro lenguaje estos dobles mensajes y pedir claridad para salir de sus encrucijadas es fundamental si se quiere restablecer el vínculo positivo con los aspectos implicados, como la prosperidad en el caso de la mujer.

¿Por qué no encuentro pareja?

Pareja

Una mujer llegó a consulta buscando mejorar su relación con los hombres. Su vida estaba plagada de historias con hombres incapaces de comprometerse, relaciones pasajeras, amores de lejos imposibles de cuajar, y cuando algún “despistado” como ella les decía, asomaba queriendo ir más lejos en la relación algo sucedía, en ella surgía un pero monumental que impedía cualquier avance.

 

Luego del contrapunteo preliminar mis sospechas se confirmaron cuando comenzó a hablarme de su familia: un clan de mujeres donde el hombre brillaba por su ausencia, con viudez temprana de las abuelas, divorcios traumáticos de las tías, leyendas de abandonos con el clásico salió por unos cigarrillos y nunca volvió, primas creciendo en la orfandad paterna y el desconocimiento de los padres por otras. Las proclamas del clan repetían “todos los hombres son cortados con la misma tijera”, “a los hombres les interesa solo una cosa”, “son unos buenos para nada”. La esfera masculina definitivamente no tenía un buen lugar en la familia.

 

Esto no es un nada nuevo. La cuestión es ¿cuál es su origen? Y no me refiero a la discusión histórica sobre género. Hay algo más profundo, más arcaico y más biológico. La epigenética nos puede revelar algo. Su nombre viene del griego epi –sobre- y genética, y hace referencia a los factores heredados que son determinados por las circunstancias más que por la propia carga genética.

 

Esta teoría biológica la podemos llevar a los ámbitos familiares para reconocer patrones repetitivos o redundancias sistémicas que afectan a generaciones de familias. Con la epigenética podemos entender cómo eventos que vivieron nuestros ancestros marcan hoy la forma de relacionarnos con el mundo. Por ejemplo, frente a un evento dramático donde estuvo en peligro algún miembro de la familia, todo el árbol familiar se adaptará para evitar repetirlo. Yo los llamo Memorias de Agresión y en el caso que nos compete, el evento refiere a un bisabuelo que mató por celos a su esposa.

 

A pesar de que era una historia que solo unas pocas de ellas conocían marcaba de alguna forma todo el territorio femenino, plegando a las mujeres a su incondicional dictado: cuídate de los hombres que te pueden matar. Con ello es fácil entender como esa creencia inconsciente modelaba las respuestas de todo el clan, donde solo hombres muy debilitados eran aceptados y cualquier muestra de fuerza varonil era traducida como peligrosa por el sistema familiar.

 

Nuestra historia y las memorias de agresión nos estructuran. El hacerlas conscientes nos dan más libertad de movimiento. En el caso de las mujeres encontrar de donde vienen ciertos patrones repetitivos en relación con lo masculino y trabajar sobre ellos, les puede permitir expresar su feminidad sin prejuicios adoptados y con la apertura para aceptar la energía masculina sin miedos.

No quiero un novio; quiero un compañero de camino

Ya no soy la misma de antes. He sido víctima y también victimaria. He tenido que enfrentarme con el dolor de perder a alguien y he renacido de las cenizas. He tocado el amor con las palmas de mis manos, pero se me ha ido entre los dedos.

Por eso, no quiero un novio. No deseo a un hombre al que le entregue mi alma y después se la lleve a pedazos. No estoy interesada  en amores de medio tiempo, ni con fecha de vencimiento.

Quiero un compañero de camino. Un  hombre que, además de ser  mi enamorado, también me acompañe en el sendero de vida que he decidido tomar. Y que para él yo sea la única mujer con la que anhela recorrer, día a día, todos sus caminos.

 No deseo a un novio para que me de besos, me acurruque en los días fríos o que me abrace en las mañanas; eso lo hace cualquiera. 

 Quiero uno que mire en la misma dirección que yo lo hago. Él con sus metas, yo con las mías, pero ambos encaminados a una en particular: hacerlas realidad juntos.

Quiero a un hombre independiente, sí; pero no, excluyente. Que entienda que una relación es de dos y no de uno. Que este dispuesto a ceder, en algunas ocasiones, así como yo lo hago. Que mire, de vez en cuando, más allá de sus narices.

Quiero a un hombre que me ame tanto, como para imaginar una vida conmigo, así el destino, por una otra razón, cambie de dirección.

 Quiero que anhele no solo tomar mi mano en la calle, también en la vida. Que a su lado yo pueda vivir una historia de amor infinito; no desechable.

No me interesa tener una relación como las de hoy en día: efímeras, que en el primer intento dejan todo en el camino, que prefieren tomar un nuevo rumbo antes de conservar lo que tienen.

No quiero entregar mi corazón por una porción limitada de tiempo, con el temor de que, en cualquier momento, deje de latir y se resigne al dolor. No quiero que se lleven una parte de mí y me dejen un agujero en el pecho.

Quiero a ese compañero de camino, a ese compañero de vida. Y no deseo seguir caminando sin él.