Inquietud, ¿Por qué me atormentas?

Estimado señor, necesito hoy escribirle las siguientes líneas porque sé que ha estado extrañado por mi comportamiento de los últimos días, no sé si logre comprenderme, pero seré lo más sincera posible con Usted, así como he venido siendo en estas semanas.

Sabes más que ninguna otra persona la situación tan particular por la que he pasado en estos días, y es esto quizás lo que me llevo a acercarme un poco más a Usted, que nos llevó a tomarnos un café con toda la calma y poder conversar como viejos amigos, me di la oportunidad de abrirle mi corazón y que pudieras ver un poco más allá de mí y de lo que siempre me permití mostrarte, y es ese justo momento donde me mostré vulnerable a ti y te deje ver unos de mis puntos débiles, te deje ver que soy entrañablemente sentimental y algo consentida, que además de ser caprichosa y de que cuando la terquedad me domina no comprendo el concepto de “escuchar”,  lo anterior lo concluiste tu solito sin que yo tuviera que decírtelo y es quizás lo más decepcionante que me hubiese podido pasar contigo. Mi querido señor al igual que como le dije ese día es muy triste que quedé en tu recuerdo por este incidente tan bochornoso y no por otra razón.

Querido señor, es lamentable que yo, su Lupita, no haya tenido la oportunidad de darme a conocer por mis otros aspectos buenos y de poder quedar en su retina como una mujer emprendedora, carismática, buena amiga y detallista (aunque esto último creo que si lo logró conocer). Ahora bien, Usted se preguntará ¿qué demonios tiene que ver todo esto con mi indiferencia para con usted de los últimos días? pues bien, de mis conversaciones con usted me ha quedado una locas ganas de seguir conociéndolo, y al razonar sus consejos (créame que los escuche y los he tomado muy enserio) comprendí que hay otro aspecto de usted que me gusta más de lo que se tiene permitido, es decir, este juego que empezó solo porque había cierta atracción física, que nuestra “amistad” (por así llamarla) era solo eso un gusto netamente físico. Pero las cosas pueden cambiar y he de confesarle que usted tiene algo más que me agrada, es emocionalmente estable y maduro, (bueno hasta donde he logrado conocerlo) y eso me parece muy atractivo me lleva a pensarlo y a querer involucrarlo en mi círculo de amigos más sinceros sin embargo en mi concepto (no sé si sea así) a usted no le interesa esto último por tanto yo decidí tomar un poco de distancia lo que no implica que sea una separación o una ruptura de nuestro trato (si es que aún sigue en pie).

Sin embargo tú y tu endemoniada costumbre de meterte en mis pensamientos y hacerme sonreír, me han hecho escribirte estas líneas no sé si las vayas a leer porque en esta ocasión no pienso compartirle mi blog, por último solo  me resta decirle que  esto que ves soy yo ni más ni menos, Un pedazo de ser, un trozo de humanidad, un puñado de risas, una cuota de locura, un pedazo de dulzura, esto que ves, soy yo, una mujer a veces niña, a ves infinito, a veces pasión a veces libertad, es todo lo que tengo, todo lo que soy; no es mucho pero es todo.  

Por último, solo me queda reiterarle que “Yo no le tengo miedo a casi nada, pero todavía no me explico porque tiemblo cada vez que te veo”.

Un abrazo e infinitos éxitos para usted.

Con sinceridad,

¡Lupita!

 

Éxito profesional y memorias familiares

exito-profesional

El éxito profesional y la prosperidad expresan nuestra forma de relacionarnos con las frustraciones y logros de nuestros padres. Muchas veces no solo se trata de un mandato transgeneracional donde heredamos las leyendas familiares, como la clásica consigna bíblica “te ganarás el pan con el sudor de la frente”, la cual impone a la descendencia una forma de devengar más parecida a una proeza olímpica.

 

Esta mujer había venido a consulta por un tema de éxito profesional. Para ella ese ámbito había estado sujeto a limitaciones y carencias. En las descripciones que hacía sobre su trabajo sobresalían palabras como esfuerzo, dificultad y fatiga. Encontramos que su primera noción del tema venía de los recuerdos tempranos de su padre: un hombre que pasó toda su vida laborando en un lugar donde se le despreciaba. Trabajaba 12 horas diarias en un ambiente difícil donde la envidia y la imposibilidad de progreso era el pan de cada día. Sus memorias infantiles estaban rodeadas de los relatos dolorosos que su padre le hacía a su esposa al llegar del trabajo y que la pequeña escuchaba angustiada. Ella había aprendido que trabajar significaba sólo sacrificio.

 

No era todo. La reverencia que esta mujer tenía sobre su padre involucraba un sentimiento de culpa: al tener éxito en el trabajo ella traicionaba el esfuerzo que su progenitor hizo por todos. Ella no podía ponerse por encima de él o como lo dijo en la consulta: ¿si papá no pudo, por qué yo?

 

La lealtad a este sacrificio la llevaba a reducir su propio a capacidad de realización profesional y su acceso al éxito. La mirada de la niña había quedado anclada en la historia de su padre y, a pesar de no tenerlo consciente, la mujer perpetuaba este recuerdo en su propio experiencia laboral. Solo al recobrar los aspectos positivos de lo realizado por el padre como fue su determinación, su persistencia y resolución, se dignificó la imagen paterna. Así fue que la mujer pudo integrar los recursos que antes no tenía disponible. La revalorización del padre por parte de la mujer adulta permitió que la angustia de la niña se disipará y recuerdos positivos ya olvidados comenzaron a emerger.

Yo Boudoir

Yo Boudoir.

Mi blog de hoy va dedicado a la grandiosa María Elvira Roa, quien es la autora intelectual de la aventura que les voy a contar, a ella mil gracias por su grandioso trabajo, eres maravillosa.

Todo comenzó el año pasado cuando navegando en páginas locas de Facebook di con una página llamada  https://www.facebook.com/YoBoudoir/?fref=ts, entre la mire, (lo invito a que la visite porque le va a gustar mucho) y me antoje, me entraron unas ganas locas de hacerme un estudio de fotos como los que plantea Yo Boudoir, ver la esencia de la mujer plantada de una manera diferente venciendo los estereotipos que estamos acostumbrados a ver me llevo a soñar que yo la que escribe este blog Lupita Guerrera puede ser una modelo y tener fotos tan hermosas como las que muestra la página, con lo anterior me atreví a escribir y María E me envío la información pero me entretuve con otras cosas y al fin ese año en el 2015 no hice nada, Así pues iniciando este año me llene de valentía y me contacte nuevamente con Yo Boudoir, volví a solicitar cotización y hasta pregunte cuando vendría a Bogotá, ahhh porque mi estimada María E es de la ciudad de Cali, ella me respondió al poco tiempo y me propuso las fechas en que estaría en Bogotá, yo le comenté que lo iba a pensar que iba a cuadrar mi agenda y que apenas tuviera razón le volvería a escribir. El tiempo paso y la idea en mi cabeza me rondaba todas las benditas noches y en un día loco de esos que a veces tenemos todos le dije que SI, que me apartara una fecha y que a que cuenta le consignaba el adelanto, ella muy adorada me respondió que listo que me anotaba en su agenda y me dio su número de cuenta, yo espere a que ella me confirmara el día, la hora y el lugar para la sesión, cuando mi María E me confirmo estos datos yo procedí a hacerle el anticipo. Ahhh pero mi querido lector se preguntará ¿qué carajos es Yo Boudoir? pues bien realizando un copiar y pegar de la página original les explico que es Yo Boudoir:

” Qué es una sesión Boudoir? Boudoir es un término francés que significa tocador, habitación privada donde las mujeres cuidan su aspecto y se preparan para lucir bien. La mayoría de las sesiones se realizan en habitaciones cerradas aunque la tendencia actual es ofrecer diferentes escenarios, dependiendo en muchas ocasiones, de las clientes. Se pueden hacer en exteriores, terrazas, escaleras, hoteles, baños; es sólo dejar volar la imaginación para poder plasmar la belleza que todas llevamos por dentro. No importa la edad, discapacidad, peso o el color. La belleza es un tema de actitud. Tu participación comienza en el instante en que escoges la ropa que se desea lucir, el lugar y hasta la hora del día.
El propósito es ir más allá de una fotografía bonita, lo que pretendo, sobre todo, es reflejar la fuerza y la sensualidad que, por lo general, dejamos de apreciar por culpa de los trajines que agobian los días. No me interesa quitar medidas en la cintura, muslos, brazos o caderas porque precisamente se trata en observar lo bella que eres siendo real, cotidiana, perfecta. La propuesta es artística creando algo diferente ya sea con la pose, la luz o el color.”

Con lo anterior mi estimado lector ya se podrán imaginar que cantidad de cosas pasaba por mi cabeza y si usted se animó a buscarla en Facebook se estará preguntando: ¿Cuál de todas estas viejas es Lupita Guerrera? , no se preocupe ya me va a conocer.

Retomando mi historia, los días pasaron y yo a ratos me olvidaba del tema y a ratos no podía dejar de pensar en ello, le conté a un par de amigas, no más de tres, y me puse a soñar, hablaba con María E de vez en cuando le explicaba lo nerviosa y ansiosa que estaba y ella muy linda me decía que relajada que tranquila que nos iba a ir bien.

Llegando la fecha acordada y teniendo en cuenta que María E me propuso varias ideas como llevar mi propia ropa, lencería linda, accesorios, en fin, lo que quisiera, aliste mi maleta, empaque dos lencerías muy sexys, un látigo y mi adorado libro de Cristian Grey, ahh por que él tendría que salir en al menos una foto. Le mandaba un montón de mensajes por WhatsApp, recuerdo que mi último mensaje fue algo así:

Lupita Guerrera:” María Elvira, yo estoy muy nerviosa muy ansiosa, odio tomarme fotos no se que vas a hacer para lograr que salga algo bonito!”

María Elvira: ” No te preocupes (leerlo en caleño) eso no pasa nada, no te vas a dar cuenta en que momento te tomo las fotos, vamos a charlar a hacernos amigas y en menos de nada se nos pasan las 3 horas y vas a quedar muy linda”

Ahh ese mensaje me lleno de tranquilidad, me calmé y volví a retomar mi sueño. Me prepare en cuerpo y alma para la sesión, deje de comer un poco en las últimas semanas, tomaba agua caliente con limón todas las mañanas, me quite hasta el último pelo mal puesto que tenía, me mande a ponerme muy muy bella.  Eso si noches antes no dormía pensando en esa bendita sesión de fotos, soñaba despierta y a mis pobres amigas les toco aguantarme con el cuento como por dos semana, (a ellas mil gracias por su tolerancia), eso sí ellas muy animadas me decían “que fresca que iba a quedar bonita pero que les prometiera que les iba a mostrar todas las fotos”  , de no ser por ellas y su entusiasmo creo que no hubiese tenido tanta valentía.

En fin llego el gran día, eso sucedió un miércoles, pedí permiso en el trabajo y me ausente durante la mañana, como les he venido contando me cepille temprano, me maquille muy suavecito y tome un taxi para ir a mi lugar de encuentro con María E. El sitio fue un hotel ubicado en el norte de la ciudad, en una habitación muy hermosa con una iluminación perfecta. Al llegar al hotel , muy puntual por cierto, me recibió el personal de la recepción, me preguntó que para donde iba y le dije que a verme con María E para una sesión de fotos, él muy educado me anuncio y me invito a pasar, subimos el ascensor y les cuento que mi corazón iba a mil, me decía a mi misma: “Mi misma estás loca, verdad?” y la cosa es que yo soy una mujer normal, no mido más de 1.60, de busto pequeño, piernas cortas, de cintura pues  mejor ni hablemos, de colita normal,  y así con todo mi yo iba camino a medio empelotarme a una desconocida que me tomaría una montón de fotos con una lencería sexy.

Cuando llegue a la habitación abrió la puerta una mujer muy hermosa con una sonrisa radiante y unos crespos locos color oro, de mirada dulce y cálida, cosa que me dio mucha confianza, además de todo caleña con su cantadito que te hace sentir que “sos amiga de hace rato”. Me invito a pasar, le dio la gracias al señor que me acompaño y entramos, deje mis cosas por todos lados, me desempaque, me quite mi abrigo, mi bufanda y deje mi bolso por ahí donde cayera, ella muy dulce no me dijo nada y me dejo pasar sin más problemas.

Empezamos a hablar de todo un poco, me explicó en qué consistía su trabajo y que me iba a pasar en las siguientes tres horas. Así pues ella, mi adorada María E,  me enseño la lencería que ella traía y yo le mostré la que yo había empacado, al final nos decidimos por las dos que yo llevaba y una de la colección de ella.

Siendo así me desvestí con un poco de pena, y me puse mi primer traje  que consistía en una blusita negra con rosado y un mini panti de los mismos colores, para esta prenda llevaba unas medias en malla color negro, un par de guantes largos en color negro,  una vez puesto empezó a tomar las fotos, mientras ella hacia su trabajo  y cuadraba la luz, hablábamos de la vida de ella y la mía,  fue delicioso compartir con alguien de diferentes cosas y sentirse muy familiar, en fin, mi María E iba tomando fotos y me iba mostrando, en cada toma me decía ” Mira, que bella quedaste en esta foto” y con su hermosa sonrisa de oreja a oreja me mostraba la cámara y OMG que sorpresa me llevaba, la foto era preciosa, era sensual, coqueta, dulce, provocativa y muy mía, por primera vez en mucho tiempo me sentí a gusto con mis fotos. Hicimos un montón de tomas, acostada, con las piernas para arriba, boca arriba, boca abajo, en fin, (prometo que cuando las reciba voy a compartir por lo menos 2 fotos con ustedes). Luego de esto vino mi segundo cambio de ropa, para esta segunda me puse una blusa blanca semi transparente con un moñito abierta en la parte de adelante dejando ver mi ombligo, unos panties chiquis del mismo color dejando destapada mi cola, y unas medias en malla de color blanco que tenían un moñito que por cierto a María E le parecieron muy coquetos, y ella volvió a hacer su magia, me tomo otro montón de fotos  nuevamente en la cama, de píe , en la silla, y todas tan perfectas, tan llenas de pasión, tan mías que con el pasar de los minutos se me hacía más amena la sesión, ya no estaba tan tensa y me relajé por completo.

La tercera toma fue con lencería Yo boudoir, muy curiosa la pinta, era un bra color piel con un aplique de flores negras, los panties eran grandes como los de mi abuelita igualmente de color piel y con apliques en la parte delantera,  me los puse y hizo sentir muy sexy, para esta ocasión hicimos unas tomas en el sofá, donde puse aprueba mi físico de ajedrecista, realizamos otro par de tomas en el baño frente al espejo y otras más en una columna, ah y las mejores fueron en la persiana, ese día el sol nos ayudó mucho, dejaba entrar la luz perfecta para hacer una foto digna de Victoria Secret (jajajaja),

Para la siguiente toma repetí la primera lencería pero esta vez usamos el látigo, optamos por tomar la foto solo de mi parte de atrás con el látigo entrelazado en mis manos y con la luz tenue que se colaba por las persianas.

La última toma fue quizás la más especial, fue con uno de mis libros, sacamos a dos de los libros de Cristian Grey, me desnude casi por completo, me senté en la cama, me deje mis panties y María E realizó mi sueño, me tomo un par de fotos a mi espalda logrando ver el libro que tenía en mis manos simulando que leía y el otro con un antifaz encima de él.

Con esta toma y después de dos horas y media terminó mi sesión, más feliz que nunca y con ganas de tener ya las fotos, cosa que no se podía porque María E debería hacer los ajustes necesarios para entregármelas.

He de confesar que en algunas de las tomas pensé en una persona, que soñé que me miraba y que lo tenía ahí presente junto a mi provocándolo y dejando que él me admirara.

Quizás en un futuro no muy lejano estas fotos sean el regalo para alguien o para compartir con alguien especial, bueno aparte de mis 3 amigas,  después de todo la fotografía Boudoir es perfecta para dar dinamismo a una relación, es un regalo artístico, íntimo y emocional.

María Elvira, si lees mi blog, solo me resta decirte que mil gracias por el grandioso trabajo que haces, ese día me sentí la mujer más linda y sensual de todas y así anduve todo el día en la oficina, tanto que creo que me salían mil letreros de lo feliz y femenina que me sentía.

Recuerda mi María E que este proyecto, tu proyecto, es maravilloso y que logras ver a través de tu lente la belleza que a veces olvidamos que tenemos, te deseo muchos éxitos y espero volver a verte y poder tomarnos un vinito juntas.

Nota: Si mi estimado lector la de la foto soy yo!  Espero les guste.

Un Café señor? Doble y bien cargado?

Apreciado señor:

He de decirle que nuevamente Usted hace que vuelva a escribirle un par de líneas sin tener un motivo alguno. Quizás en esta ocasión me lea y quizás se anime a responderme o decirme en mi cara lo que piensa de mi blog.

Usted siempre me ha sorprendido, he logrado recordar como fue que arrancamos con esta inusual amistad, me temo que fue por una deuda basada en un favor que Usted muy amablemente me hizo y que terminó por endeudarme con  un par de besos. El favor que usted me hizo no lo recuerdo muy bien, le soy sincera, tengo muy mala memoria para este tipo de detalles y al

Apreciado señor:

He de decirle que nuevamente Usted hace que vuelva a escribirle sin tener un motivo alguno. Quizás en esta ocasión me lea y quizás se anime a responderme o decirme en mi cara lo que piensa de mi blog.

Usted siempre me ha sorprendido, he estado haciendo memoria y he logrado recordar cómo fue que arrancamos con esta inusual amistad, me temo que fue por una deuda basada en un favor que Usted muy amablemente y desinteresadamente me hizo y que terminó por endeudarme con un par de besos. El favor que usted me hizo no lo recuerdo muy bien, le soy sincera, tengo muy mala memoria para este tipo de detalles y es más al principio no recordaba ni su nombre.

He de aclararle que una vez Usted hizo presencia en mi vida se me hizo más fácil recordar algunos momentos, uno de ellos es el que tuvimos hace unas semanas en donde discutíamos de un libro del cual no le quise decir el nombre y me dedique a describirlo y me esmere en contarle porque me gustaba tanto, Usted al finalizar el párrafo me  escribió “Sumisa”, este fue el momento más sublime de nuestra conversación virtual-textual, Usted me hizo enormemente feliz al encontrar afinidad con uno de mis libros favoritos “Las cincuentas sombras de Grey” y aunque sé que no ha leído los 4 tomos intuyo que le han contado que pasa en cada uno de ellos, si no es así permítame ser la persona que en un par de noches le cuenta al oído lo que narra cada una de ellos y si se anima hasta podemos buscar hacer realidad algunos párrafos.

Igualmente lo invito a que siga compartiendo conmigo cualquier momento, tenga presente que no espero nada de Usted de hecho no espero nada de nadie y eso hace mi vida mucho más llevadera, Por si no lo ha notado sonrío cada vez que lo miro. Detesto que me regañe, sé que lo impacienta mi impaciencia y que no le gusta que a mí me guste que las cosas se hagan rápido, le recuerdo que cuando Dios repartió la paciencia, ni me formé, por qué me desespere de ver la filota y es más hoy por hoy evito hacer filas.

Señor, recuerde que me encanta cuando me abraza, hoy por ejemplo adore el momento en que me saludo con ese fuerte abrazo. Me hace feliz verlo y por el momento solo me gusta Usted.

Nota: La próxima vez le sorprenderé con un café que si sea de su total agrado, el de hoy fue tal y como me gusta a mí.

Con cariño, tu Sumisa.

 

 

 

¿ qué te has creído para gustarme tanto?

Querido Señor:

Hoy es sábado y lamentablemente no tendré la oportunidad de verlo, y he de decirle que extraño poder hacerlo, poder por lo menos cruzar una mirada con Usted.   Y usted se preguntará por que me atrevo a escribirle, porque un día como hoy, pues bien, a continuación le relaciono un par de razones que pueden convencerlo de querer leer por primera vez mi blog y querer verme en un día como hoy.

Extraño verlo porque me encanta pensar que puedo robármelo por unos minutos y besarlo con todas mis ganas y mi pasión, en cualquier lugar que podamos encontrar para dar un respiro a esta alocada pasión.

Extraño que me muerda, lo recuerda? durante algunos días me estuvo doliendo uno de sus mordiscos esos que le reclame la otra vez y que sin pensarlo dos veces usted se atrevió a darme.

Extraño poder sentirlo vigoroso y apasionado, dejarlo ser usted sin tapujos ni restricciones, dejar que fluya entre los dos lo que sea que tenga que pasar, es de aclararle que he llegado a cruzar mis límites y que me encanta haberme cruzado con usted en mi camino aunque sea solo por corto tiempo.

Extraño que aparezca de repente al lado mío y que con un beso esquinero me seduzca y que con eso ponga a volar mi imaginación queriendo tener más cerca de mí y que usted cierre ese par de segundos con alguna de sus frases tentadoras.

Me gusta cuando me mira a los ojos, me gusta que note lo nerviosa que me pone cuando estamos tan cerca, usted mi estimado señor es el único que logra alborotarme las hormonas y los sentidos, y hacer que mi piel vibre con tan solo tenerlo a un par de centímetros de mí.

Yo a usted no lo necesito para respirar pero si para perder el aliento. Tenga presente que el deseo no está en lo que se mira sino en lo que se imagina. He de confesarle que no tengo ni idea que demonios quiere, pero yo los tengo todos.

Por último una propuesta : ¿ y sí nos damos besos hasta caer rendidos con ganas de hacer el amor? Después de todo lo que se hace con gusto, se disfruta sin culpa así como yo lo he disfrutado a usted.

Le agradezco enormemente que se atreva a jugar conmigo, que me lleve en su juego, que me haga parte de sus deseos más pecaminosos.

Solo espero mi estimado Señor que sepa guardar este secreto como el más íntimo detalle de su vida así como yo guardo a usted en mis pensamientos.

PD: Me encanta que le gusten las mujeres mayores, y a mi más que nada y por ahora solo me encanta Usted. Recuerde que este juego empezó de la mejor manera, escribiendo un par de locuras y entendiendo que aunque no tenemos nada en común podemos entre los dos darnos un inmenso placer. Espero no ser solo yo la que piense de esta manera.

Con pasión, tu sumisa.