Me debato entre el perdón y el olvido

En estas épocas en las que andamos hablando del perdón y la Paz me puse a pensar si realmente he terminado haciendo la Paz con las personas que en algún momento han causado algún daño en mi vida o simplemente me dediqué a olvidar o mejor dicho intentar olvidar lo malo que me hicieron y seguir adelante como si nada hubiera pasado.

Primero debo confesar que estoy convencido plenamente de que en el daño que le hacen a uno también hay responsabilidad propia, es decir, uno mismo se termina buscando los problemas en la mayoría de los casos.

Ya sea por meter la cabeza donde no se debe o continuar relaciones de pareja o amistades que simplemente no traían nada bueno a la vida. Pero como todo en la vida trae sus consecuencias tarde o temprano uno se termina preguntando por qué diablos tuve que haber padecido el desastre que X o Y persona trajo a mi vida.

No todo lo que le llega a uno son karmas, no necesariamente, en muchos casos la vida le pone a uno pruebas que simplemente fortalecen el carácter o le ayudan a superar grandes obstáculos que uno no creía tener. Nada es gratuito, todo pasa por algo.

Es así como comencé a hacer una lista de esas personas que han pasado por mi vida y dejaron algún tipo de huella, pero una huella negativa, de esas de las que uno se arrepiente una y otra vez por haber caído y haber creído.

Fue así como a través de un proceso de introspección comencé a evaluar cada uno de los casos que ocurrieron e hice un balance de cuáles eran aquellas personas a las que realmente había perdonado y aquellas de las que simplemente había olvidado el desastre que habían dejado en mi vida.

Fue terrible el caer en cuenta que muchos de esos desastres me los pude haber ahorrado con el simple hecho de no permitir que alguien que no tenía ninguna autoridad en mi vida haya llegado a querer abusar de mi tranquilidad. Pero tampoco es el caso hacerse la víctima, cuando uno le da el poder a los demás de que jueguen con su vida no hay que quejarse después.

El listado era grande, tal vez porque a veces dramatizo demasiado las circunstancias o simplemente porque tuve demasiado tiempo para ponerme a revisar cada uno de los tropiezos, aunque hayan pasado décadas desde que ocurrieron, pero la lista comenzaba a ser cada vez más larga.

Otra de las grandes conclusiones que pude sacar es que pocas personas llegan sin interés alguno, y también son pocos los que andan por el mundo sin una actitud egoísta. Me explico, las personas regularmente llegan a la vida de uno y esperan algo, o simplemente llegan creyéndose el centro del universo y uno termina siendo simplemente un instrumento más de sus egos.

Y de allí se desencadenan todos los problemas que se pueden tener con el resto de seres humanos, por una lucha constante de sobresalir el uno sobre el otro, cada quien es llevado de su parecer y sus antojos sin tener en cuenta lo que quieren los demás.

Pero sigamos con el ejercicio, al final separé los casos en los que realmente había perdonado a aquellas personas y otros en los que simplemente me había hecho el loco con lo que había pasado, seguramente muchos me crucificarán porque el resultado fue que en la mayoría de los casos el proceso de perdonar no había sido nada exitoso, así que simplemente me había hecho el de la vista gorda y eché todos esos malos recuerdos en el cajón del olvido. En resumen me hice el pendejo.

Pero lo más grave y a la vez la mejor conclusión del ejercicio es que todas las veces en las que el olvido le había ganado al perdón tenían una característica en común, yo no había tenido el tiempo ni la voluntad suficiente para perdonarme a mí mismo por haber permitido aquellas circunstancias en las que supuestamente jugaron conmigo.

Y es así como decidí comenzar a recopilar datos e información de los casos que más me afectaron en su momento y me di cuenta que aún me seguían afectando de cierto modo, es increíble como uno cree que está libre de rencores y malos pensamientos pero en el fondo simplemente es una pared la que esconde toda esa basura que se guarda adentro.

De este modo decidí comenzar a sincronizar la cabeza con el corazón y proseguir a evaluar, pasando esas circunstancias del olvido al perdón, pero no es nada fácil y ahí sigo en la lucha de terminar de organizar la casa, pero pasa como en la vida real, cuando uno mueve un mueble y cree que ya todo está en su lugar se termina dando cuenta de que detrás de ese mueble había mucho más por ordenar.

Y ahí sigo, ordenando y desordenando todo, porque qué sería la vida si uno no se permitiera de vez en cuando hacer un análisis de lo bueno y lo malo, es sano para la vida y es sano para la mente, desintoxicarse de tanta pendejada que solo estorba, seguir adelante y aceptar que es mejor perdonar que olvidar, porque cuando uno perdona el corazón se tranquiliza y las cucarachas terminan saliendo de la cabeza.

Escribiendo desde lo más profundo del mar,

@CangrejoPerez

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A buscar la compatibilidad sexual

Vivimos en una sociedad super erotizada, pero por esta misma razón, siempre encontramos por ahí personas que piensan que eso del sexo está sobrevalorado y que en una relación de pareja la solidaridad, el compañerismo y claro una buena comunicación, son los únicos pilares sobre los que descansa el amor.

La compatibilidad sexual, ese click que hacemos con algunas personas se da o no se da, y tiene relación con la sincronía en el deseo, el gusto por el olor corporal del otro, el acoplamiento que hagamos de nuestros genitales, los juegos que nos hacen sentir cómplices, el querer complacerse mutuamente y el imaginario sexual dado por nuestra educación, valores, roles, cultura…

Creo que todas alguna vez hemos estado en una relación con quien no nos sentíamos del todo bien, pero abrigábamos la secreta esperanza que eso mejoraría con el correr del tiempo y desgraciadamente con los días las vanas ilusiones se desvanecieron y eso sólo pudo empeorar.

Por el contrario hay personas con las cuales todo fluye sin problemas y nada supone un obstáculo para intimar porque en últimas eso es lo que buscamos con las relaciones sexuales, acercarnos a esa persona como nadie más lo puede hacer pues con tus amigos puedes compartir secretos, risas y abrazos, menos eso.

Por eso al escoger pareja hay que dejarse llevar por las sensaciones, por la piel y menos por aspectos como el dinero; la posición social, el éxito profesional o que sé yo…razones todas esas que no nos aseguran esa sonrisita y ese brillo en la piel que se produce cuando estamos sexualmente satisfechas o como diría una amiga española “bien follada”.

Niñas dense cuenta que uno no podrá vivir con alguien por mucho tiempo si no se siente satisfecha sexualmente puede ser que este surja naturalmente o puede ser cuestión de hablar, de ir conociendo su mapa erótico, sus fantasías, adaptarse y ajustarse a determinadas situaciones y si realmente quieres a esa persona inténtalo, pues se puede crear esa compatibilidad poniendo de nuestra parte; yendo despacito y respetando gustos y probando cosas.

 

 

Lo que no sirve que no estorbe

Uno se pasa la vida conociendo gente por un lado y por otro, se hacen grandes amistades, algunos simplemente pasan a ser recuerdos, otros terminan en el olvido y así. Y es que si uno se pone a hacer la lista de cuánta gente conoce no termina nunca, pero algo sí es claro, cuando uno hace la lista de las personas tóxicas se facilita la cosa, porque uno siempre las tiene bien identificadas, o por lo menos en la mayoría de los casos.

Son muchos los que llegan a la vida de uno a ayudarlo a caminar pero no se puede negar que también hay algunos que vienen a ponerle zancadilla, esos personajes que aparecen de la nada y se van convirtiendo en una piedra en el zapato, pero lastimosamente a veces nos damos cuenta muy tarde del gran daño que nos hacen.

Es así como uno tiene grandes amigos que pareciera que son eternos y completamente transparentes, pero el día que menos piensa se convierten en monstruos que acaban con la reputación y los sentimientos de cualquiera, y es que confiar en las personas es muy difícil, sobre todo hoy en día que los chismes vuelan por Whatsapp y cuanta red social se atraviese por allí.

Pero si somos un poco más prácticos y menos dramáticos nos damos cuenta que también hay mucho pendejo inútil en la vida de uno, personas que llegan y se pegan como parásitos, solo se encargan de quitarle las buenas energías mientras que ellos no aportan ni para la cuenta del restaurante, pero aquí no estamos hablando de la gente tacaña, aunque ciertamente esos también deberían de salir como pepa e’ guama de la vida de uno.

Continuando con los tóxicos, esos parásitos comienzan a alimentarse de todo lo que uno es y lo que uno hace, como si ellos no pudieran producir nada por sí mismos, aunque en la mayoría de los casos así es. Se alimentan de la imagen de uno y a la vez la destruyen, porque todos hemos tenido esos “amigos” que andan con uno cuando está en las buenas, pero aún en esos casos no falta que le den la puñalada trapera y hablen pestes por detrás.

Es como si tuvieran que vivir haciendo daño, aún a personas que los tratan bien, ellos no comen de nada, van por ahí destruyendo todo lo que se les atraviesa. Lo más preocupante es que esos personajes son lobos con piel de oveja, cuando uno los ve sonrisita va, sonrisita viene, halagos por aquí y por allá, cierto el caso que uno les cree el cuento y termina cayendo en sus redes, peor aún cuando les termina contando intimidades de su vida que después se convierten en la metralla con la que nos atacan.

También están los que se la pasan criticando todo lo que uno hace y deja de hacer, porque para ellos uno siempre actúa y decide mal, le critican la pareja, la forma de vestir, el trabajo, la casa, y cualquier otra cosa que sea susceptible de ser criticada. Pareciera que nada de lo que uno es y hace les gustara, es ahí cuando no se entiende como siguen al lado de uno si todo les parece horrible.

Y es que uno se va cansando de andar sosteniendo amistades falsas y soportando gente que no vale nada, porque con los años uno se da cuenta que solo aquellos que realmente valen la pena siguen allí para apoyar, pero no para andar alimentándose de nuestras desgracias ni aborreciendo lo que somos.

Hacer la cuenta de la gente tóxica es muy fácil, lo difícil es aceptar que esas personas se deben ir de nuestras vidas, porque algunos están ahí hace mucho y otros que tenemos allí por compromiso, nada más haga un ejercicio breve, revise su lista de amigos de Facebook (no cuenta la familia, aunque en algunos casos debería), y vaya sacando una cuenta de la gente que mantiene allí por mera obligación moral, por así decirlo. Seguro esta cuenta llegará a ser alta, pero no se preocupe, tenerlos en Facebook no es tan grave como mantenerlos cerca de su vida, eso sí es peligroso.

Y es que en últimas uno necesita deshacerse del peso muerto para seguir adelante, y qué más peso muerto que todos aquellos que no aportan absolutamente nada. Tenemos que aprender a sacar a esa gente jarta de nuestras vidas, porque de nada sirve sostenerlas allí.

Lo increíble es que aunque seamos conscientes de que debemos alejarnos de ciertas personas igual no nos atrevemos a hacerlo, ya sea porque creemos que de pronto en el fondo valen la pena o simplemente porque somos tan pelotudos que ni nos enteramos de lo mala leches que son.

En últimas lo único que se debe hacer es seguir los instintos, esos sí que no fallan, cuando uno siente que hay gente negativa a su alrededor es fácil distinguirlos, lo único que hay que hacer después de ese punto es amarrarse los pantalones y mandarlos para la mismísima porra, porque allá es donde merecen estar en lugar de estar jodiéndonos la vida.

Escribiendo desde lo más profundo del mar,

@CangrejoPerez

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Ya no siento temor de dejarlo ir

Lo quiero. De verdad, lo quiero, pero si tengo que decirle adiós, ahora mismo o más tarde, no me invadirá el temor de que, así como apareció en mi vida, también se vaya.

Con el tiempo, me he dado cuenta de que yo soy lo más importante. Por encima de usted y de “nosotros”.

No me importa si debo decirle que se vaya para ser feliz. Prefiero mi tranquilidad a continuar en un circulo vicioso de amores y odios que solo usted y yo habríamos podido dibujar.

Un ciclo de pasiones tan adictivo como la peor de las drogas. Droga de la que rehuso a continuar dependiendo.

Lo quiero. Lo quiero de verdad, pero sé que el amor no lo es todo; pues la razón, en la mayoría de ocasiones, es la mejor consejera.

No. No es fácil decirle que se vaya. Que me deje. Que usted me olvide y yo, por mi bien, me haga el ‘pajazo’ mental que debo borrarlo de mi todo -como si fuese una historia jamás contada- .

Pero es mi única alternativa. Se me agotaron las razones para creer, para seguir luchando. No hay más que decir. Usted lo sabe. Lo sabemos.

Prefiero perderlo que perderme a mí misma, que traicionar lo que soy e ignorar lo que siento.

Tal vez, esta sea la última vez que escriba para usted o quizás lo siga imaginando entre cada historia que plasmo. Recordando sus besos al amanecer, el roce de su piel contra mi cuerpo y su respiración acelerándose cuando mis labios tocaban los suyos.

Recuerdos que, de vez en vez, seguirán calando en la impermeabilidad de mi alma. Imágenes que inoportunamente volverán a pasar por mi mente, a blanco y negro, como una película antigüa. Flashbacks de su mirada que hoy, esta noche, ya son parte del pasado.

@AnaLuRey

Me rehúso a hacer otra dieta

Nunca antes las personas se habían preocupado tanto por lo que comen, como ahora. El problema es que, en el pasado, jamás había sido tan difícil mantener un peso saludable. Somos una sociedad sedentaria, que mientras envía correos come frituras, dulcecitos con químicos añadidos, un sánduche al almuerzo, y bebidas con tanta azúcar escondida que ni te imaginarías; así que sí: hoy es complicadísimo mantenerse en forma. Por supuesto, esta coyuntura es un banquete para laboratorios, médicos irresponsables y un montón de vivos que diseñan dietas o productos con un solo objetivo: perder kilos en cuestión de días.

Con tanta información que pulula por ahí, uno cae. Yo caí. Más de una vez. ¿Y qué me pasó? Bajaba y subía; me deprimía. Volvía a bajar y luego, a subir. Me sentía culpable si comía helados y pizza el fin de semana y me reprimía los días siguientes a punta de ensalada para compensarlo (y de clases de rumba). Tomaba tés detox, solo líquidos de noche y la báscula era mi enemiga, en fin. Toda esa locura hasta que encontré la luz, la respuesta, la solución: comer intuitivamente.

Este concepto (Intuitive Eating) fue acuñado por dos médicas norteamericanas: Evelyn Tribole y Elyse Resch. Ellas publicaron un libro ahondando en esta filosofía de vida, que entre otras cosas, tiene diez principios infalibles (que yo sigo) y que te pido a ti, mujer, que sigas también. Puede que desconfíes de mis palabras; da miedo pensar que ‘de esto tan bueno no dan tanto’, pero solo pregúntate: Si ya has pasado tanta hambre, ¿por qué no intentar por primera vez, un plan de alimentación en el que puedes comer todo lo que te gusta?

  1. Rechaza la mentalidad de dieta: no creas en enunciados como Pierde grasa en diez días o Abdomen plano en una semana. No vas a perder peso permanentemente de forma rápida. Esto es solo una ilusión, políticamente pagada.
  2. Respeta tu hambre: vuelve a lo básico; a honrar tu necesidad biológica de ingerir alimentos para sobrevivir. Come solo cuando tengas hambre genuina, de esa que te hace rugir levemente el estómago.
  3. Haz las paces con la comida: date el permiso incondicional de comer lo que se te antoje. No hay comida buena ni mala. La satanización de alimentos termina en un círculo vicioso de restricción de los ‘malos’, seguida de antojos incontrolables, y otra vez, restricción.
  4. Pilas con la vocecita que te juzga: elimina los pensamientos negativos relacionados con lo que comiste y contigo misma. No eres ‘mala’ por comerte ese último pedazo de torta de chocolate. Esas ideas son peligrosas y poco sanas; la culpa puede terminar enloqueciéndote, literalmente.
  5. Respeta tu llenura: escucha a tu cuerpo cuando se vaya sintiendo satisfecho para que puedas parar a tiempo; mastica bien los alimentos, no engullas, no hay afán; ningún depredador te va a quitar el plato.
  6. Busca el factor ‘satisfacción’: en muchas culturas, comer es una experiencia casi que espiritual. Procura imitarlas estando presente en el momento de ingerir alimentos, siente los aromas, sabores y texturas, siente el placer de comer y verás cómo tu cuerpo se vuelve más receptivo con lo que le gusta y con sus niveles de llenura.
  7. Enfrenta tus emociones: encuentra maneras de controlar el estrés, la ansiedad o la tristeza, que no tengan nada que ver con ese helado que “necesito en este día tan difícil”. Eso no resuelve el problema, al contrario, te genera uno más: el que ya existía, y el de comer compulsivamente.
  8. Respeta tu cuerpo: genéticamente, tienes un biotipo. Por más que aguantes hambre, puede que nunca pierdas esas curvas voluptuosas de tus caderas. Ámate así. Sé amable contigo misma y disfruta de tu figura.
  9. Ejercítate (y siente la diferencia): no tiene que ser Insanity o Crossfit, con 30 minutos de caminata ya verás la diferencia. No lo hagas para compensar todas las calorías que comes sino para sentirte enérgica y tranquila.
  10. Honra tu salud: ser más inteligente e intuitiva a la hora de escoger lo que comes, es la clave. Tú ya sabes que, por ejemplo, las frutas y las verduras te hacen bien; así que descubre qué alimentos frescos te funcionan e incorpóralos poco a poco.

Y por último, confía en tu cuerpo. Eventualmente, notarás que ya hay sabores que no te gustan tanto, que hay comidas que te dan energía y otras que te producen sueño; también te sentirás más liviana, no solo porque tu peso se estabilizará, sino porque esa vocecita de tu cabeza también mermará. Comprobado.

¿Y entonces qué? ¿Cuándo es que empiezas?

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La intolerancia hecha país: bienvenidos a Colombia*.

*Antes de empezar quisiera aclarar que Colombia es un país al que quiero mucho y que está lleno de gente bonita. Pero... siempre hay un pero.

Homofobia; racismo; xenofobia; regionalismo; etcétera. Eso es Colombia (o al menos gran parte de su población lo es) y a mí como colombiana me duele vivir en un país tan intolerante. 

Hace unos días se volvió viral una foto que Paul Henson subió a Facebook; muchos portales de noticias estadounidenses publicaron la noticia de  la mejor respuesta que un papá pudo darle a su hijo cuando éste quiso disfrazarse de la princesa Elsa para Halloween y, contrario a lo que sucede en este país, las personas aplaudieron este simple gesto.

“Anyone that knows us, knows we generally let Caiden make his own choices, to an extent. Well, he has decided on a Halloween costume. He wants to be Elsa. He also wants me to be Anna. Game on.
Keep your masculine bullshit and slutty kids costumes, Halloween is about children pretending to be their favorite characters. Just so happens, this week his is a princess”

“Cualquiera que nos conozca sabe que generalmente dejamos que Caiden tome sus propias decisiones. Bueno, él ha decidido lo que quiere ser en Halloween. Desea ser Elsa, y además quiere que yo sea Anna. Guárdense su porquería de la masculinidad. Halloween es acerca de los niños queriendo ser como sus personajes favoritos. Así que esto sucede, esta semana él es una princesa” fue lo que escribió Paul en su Facebook cuando publicó la foto.

Esta mañana Blu radio compartió en su página de Facebook la misma noticia, y ¡oh sorpresa! La tendencia intolerante de nuestro país lleno de homofobia salió a relucir. Si pensábamos (o al menos yo) que el procurador Ordóñez era un loco que hablaba sin parar, bueno, pues no. Muchos colombianos son la expresión pura de homofobia, sexismo, regionalismo, etcétera. Y yo no soy más que la pobre tonta que lucha contra la corriente de un mar repleto de intolerancia.

No soy partidaria de esa lambonería que muchas personas de este país le tienen a otras naciones. Que lo de acá está mal, que Colombia sólo es un país tercermundista, que somos una parranda de indios incultos, que Europa y Estados Unidos son lo mejor, etcétera, etcétera. No, yo no creo nada de eso ni mucho menos pienso que el mejor referente que podríamos tener es Estados Unidos.  

Mientras de un lado la respuesta es que Paul hace un trabajo excelente como papá, acá se pueden leer comentarios completamente ignorantes según los cuales esto sucede “por ponerlo a ver películas mariquitas”. Pero analicemos las cosas bien, con cabeza fría y no con esta rabia que me motiva a escribir esta entrada. Es cierto que no se le puede pedir a una cultura que de la noche a la mañana transforme sus concepciones ideológicas. Es cierto que Colombia aún no ha dado el paso gigante que implica entender que lo que somos como hombres y mujeres sólo es una construcción social. Este país es víctima de la violencia física, mental y moral causada por la imposición de estereotipos sin fundamento alguno. Colombia es una nación en la que a los niños se les cría para ser varones, “machos peludos” y a las niñas bellas princesas y damas refinadas. A mí, personalmente me sorprende ver el machismo que invade a algunas mujeres que creen nosotras sólo somos buenas para hacerle caso al hombre de la casa; este es el país de “es que él me pega porque me ama”.  Todo esto es cierto, pero lo anterior no implica que las personas no deban hacer un mínimo esfuerzo, aunque sea chiquitico, para abrir su mente. Nada más vean el contraste tan berraco de opiniones que les voy a dejar acá:

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No todo es malo, claro. Hay varios movimientos y organizaciones colombianas que están luchando porque las cosas cambien en este país. Por ejemplo, el activismo judicial que ha motivado múltiples cambios en la nación no es algo que ocurrió de la noche a la mañana. Si bien es cierto que la comunidad LGBTI no puede hacer efectivo el pleno goce de sus derechos, las cosas van cambiando poquito a poco. Yo sólo tengo un llamado de atención para quienes aún no son capaces de entender que un niño que desea ser una princesa en Halloween no es “un marica, un roscón, ni un cacorro”; ni el padre es un degenerado alcahueta que “ya tiene que salir del closet”. Estas personas que tanto afirman con pecho al aire como si fuera a causa de ellos que “esos gringos cómo son de avanzados” (cosa que no comparto del todo), deberían también admitir que cuando se trata de tolerancia, de aceptación a la diferencia, no son ta(aan)n malos. Falta abrir la mente, y a mí me duele que un país al que quiero tanto esté repleto de tantas (no todas, claro) personas que son incapaces de hacerlo porque no quieren.

Cinco lecciones de estilo que nos enseñó Avril Lavigne en los 2000s

Música  sugerida para leer este post:


En el 2002, ‘Complicated’ fue uno de los mayores hits del año y su autora, Avril Lavigne, se convirtió en un verdadero ícono de moda para muchas jóvenes.

Con su ‘look’ skate, Avril surgió como una reacción contra las ‘popstars’ del momento como Britney Spears y Christina Aguilera, quienes competían constantemente para ver quién era más sexy y quién mostraba más piel.

Esto hizo que miles de jóvenes se sintieran identificadas con ella y su estilo se popularizó. ¿Usabas corbata con camiseta? ¿Tenis con pantalones cargo? Seguramente fue gracias a Avril.

Ahora que en la red circula una teoría loca que dice que Avril se suicidó hace 12 años y la reemplazó una actriz igualita, recordamos las claves del estilo de una diva de los 2000s.

Las corbatas complementan cualquier look

No importa si se usa con un top sin mangas o una camiseta, la corbata es un elemento clave en tu look. En cualquier tamaño, estampado o color (y sin importar si está amarrada o no) le dará a tu atuendo un toque rebelde e irreverente.

Corbata Avril

El estampado militar es un básico

Ahora el camuflado está en tendencia, pero Avril lo impuso en camisetas y pantalones. Era su manera de expresar que no era dulce como las demás ‘popstars’ sino más ruda. Y nada dice rudeza como el estampado militar.

avril camuflado
Los accesorios son fundamentales

Varias veces oímos que los accesorios son la clave de cualquier look y Avril es la prueba. Muchas pulseras eran su manera de darle su toque personal a sus atuendos.

Avril accesorios2
Aquí no podemos dejar de mencionar los calentadores de brazo que se convirtieron en un ‘statement’ para varios jóvenes en los 2000s. Si fuiste emo (aquí no juzgamos a nadie) seguro hacían parte de tu look.

avril calentadores
Delineador, delineador, delineador

Avril mantenía buena parte del rostro muy natural, a excepción de los ojos, que destacaba con mucho delineador y sombras negras. Lo bueno es que no importa si se ve un poco corrido, de hecho, esa es la idea.

delineador avril

Vístete de hombre en ocasiones especiales

De Marlene Dietrich y Madonna hemos aprendido la connotación transgresora que tiene el hecho de que una mujer use ropa masculina. Avril lo confirma y le añade tenis, confirmando el look rebelde e irreverente que hizo que miles de chicas en el mundo se enamoraran de su estilo.

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10 tipos de personas jartas en Instagram

No se puede negar que las redes sociales se han convertido en el centro del universo para muchas personas, llegaron para arreglar la vida de unos cuantos y también para tirarse unos millones de relaciones más.

Tampoco se puede negar que una de las redes sociales de mayor evolución en los últimos años es Instagram, con más de 400 millones de usuarios alrededor del mundo se convierte en la segunda más fuerte del planeta y la de mayor crecimiento actualmente.

Pero como todo en lo que mete la mano el ser humano siempre habrá algo que moleste en mayor o menor grado a los demás, de este modo me decidí a investigar acerca de las actitudes más jartas que la gente encuentra en Instagram y esto fue lo que encontré.

1. Los que solo saben montar selfies

Para nadie es un secreto que las selfies se convirtieron en pan de cada día, pero hay personajes que abusan de ellas, basta ver unas cuentas de Instagram que prácticamente de cada 10 fotos que suben 11 son selfies. Esta es una muestra de egocentrismo bárbara, aunque también demuestra falta de autoestima porque son personas que esperan llenar con likes todos los vacíos emocionales que tienen en sus vidas.

2. Los que le dan mil likes a las fotos de uno pero ni siquiera lo siguen

Este tipo de personajes son de los más jartos que existen en esta red social, llegan a la cuenta de uno y lo llenan de likes, le meten una stalkeada que es más bien una provocación, particularmente creo que lo que están buscando es que uno los siga. Son caza seguidores baratos que no pretenden más que uno les devuelva el favor de los likes con un follow, muy queridos y se les agradece tanto amor con todos los corazones que dan pero que se queden esperando sentaditos para que no se cansen.

3. Los que se la pasan mostrando su cuerpo “Fitness”

Aquí se trata de exhibicionismo puro y muchas veces sin importar lo bajo que se llegue para atraer la atención de los seguidores, personas que se sienten con unos cuerpazos dignos de admirar, y en muchos casos efectivamente así es. Lo jarto es que cansan con la cantidad de fotos que montan de sus bíceps, abdomen, pectorales, nalgas y cuanta cosa más puedan exhibir con tal de recibir un poco de cariño, así sea virtual. Deberían tener un poco más de creatividad para montar cualquier vaina diferente de vez en cuando, así sea una foto con ropa.

4. Los que llevan una vida “perfecta”

Uno muchas veces se deja llevar por lo que ve y en esta red social es pan de cada día. Personajes que se la pasan subiendo fotos de su maravillosa relación, sus hijos perfectos, su trabajo fenomenal, los viajes soñados, en fin, como si nada en sus vidas estuviera fuera de lugar y con una necesidad imperiosa de mostrar lo que no son. Lo peor es que en la mayoría de los casos esto es solo una fachada de todas sus falencias a nivel personal, familiar y laboral.

5. Los que promocionan sus productos en las fotos de uno

Estos sí son los bichos más desocupados y hediondos de todo Instagram, los que aprovechan para hacerse publicidad en las fotos de uno “Quieres perder peso entonces sígueme”, “Te invito a que conozcas las blusas y jeans más hediondos y lobos de toda la ciudad, sígueme” y obvio no falta el popular “Sígueme y te sigo”. Hay un lugar bien ardiente en el infierno para todos estos aprovechados que solo quieren figurar a costa de lo ajeno.

6. Los que se pasan de cursis

Todos tenemos ese amigo que se la pasa subiendo fotos con su pareja dándose besos, abrazados, en el parque, en el baño, en el viaje, en cualquier lado en el que desgraciadamente tengan una cámara o celular a la mano. Fuera de todo cada imagen va acompañada de frases re cursis que solo dan ganas de vomitar de toda esa palabrería barata que gastan. Todo para verlos después de un tiempo despotricando de sus ex diciendo que eran una porquerías. Así es la vida.

7. Los que montan una foto casi en bola y al pie una frase de superación personal

Este es uno de esos fenómenos que son casi imposibles de entender, postean una foto casi mostrándose en cueros y al pie de la foto montan un mensaje de superación personal, o peor aún, muchas veces hablando de Dios y todas las bendiciones que reciben a diario en su vida. Aquí una cosa no cuadra con otra, si van a montar fotos calentonas entonces escriban algo acorde, no se pongan a intentar salvar la humanidad con ello.

8. Los que siempre hacen la misma mueca para la foto

Todos seguimos algún personaje que para las fotos siempre hace la misma berraca mueca, o algún gesto con sus manos que es como el sello en todas sus fotos. Al parecer se toman muy a pecho esto de parecer una fotografía a todo momento y es por eso que uno solo les conoce un ángulo y cuando los ve en la calle ni los reconoce.

9. Los que siguen a mil personas que ni conocen

Hay gente que sigue a otras personas solo por seguirlas, o porque quiere ampliar su círculo de amigos y no sabe cómo entonces utiliza Instagram supuestamente para ello, para tener una popularidad virtual que no sirve para nada. Poco sirve seguir una cantidad de personas que a uno ni le interesa lo que hagan o dejen de hacer con sus vidas, uno sigue a personas porque son conocidas o porque le interesa lo que hacen, de resto mejor dejar así.

10. Los que saturan con fotos de sus viajes

Aquí están todos aquellos que medio hacen un viaje y montan 350.000 fotos diarias del mismo, les encanta saturar a sus seguidores con una cantidad de fotografías que en muchos casos no tienen ningún sentido para el resto de la humanidad. Lo peor es que a veces siguen subiendo imágenes de su viaje meses después de haberlo hecho, cada uno de sus #tbt son de ese paseo y es como si en su vida nunca hubieran hecho nada más que eso.

Consejo Extra: si van a usar el (maldito) palo de selfies  por favor asegúrense de que el palo no salga en la foto. De nada.

Escribiendo desde lo más profundo del mar,

@CangrejoPerez

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Aquellas bocas rojas

Hoy quiero hablar de las bocas rojas, esas bocas que se roban miradas y que hablan de seducción. Le dedico este post a una escena que vi hace poco, una pareja de enamorados, que a nombre del desenfreno crearon un desastre hecho mancha. Pero como este blog es un espacio de moda y no de affairs no entraré en detalles, solo, de ahí mi defensa a los labios rojos, pero a los labios rojos bien llevados.

Una boca roja se ha convertido en casi parte de mi personalidad, y le quiero hacer hoy una oda, un homenaje y comenzar por que no un manifiesto para que todas las chicas se atrevan a usar tonos fuertes en sus labios, aprendan a llevarlos, los conviertan en un accesorio, sonrian con ellos sin temor y con la seguridad que se verán lindas y definitivamente no pasarán desapercibidas, pues unos labios rojos si o si gritan: ¡Aquí estamos!.

También quiero hablar de esos pecados escarlata que debemos evitar a toda costa, pues una boca roja hablará muy bien o pésimo de ti. Cielo o infierno en color carmín.

Los labios rojos comenzaron a llevarse hace mas de 5.000 años cuando los egipcios trituraban piedras preciosas de este color para imprimirle tono a su boca, lo hacian también con yodo y bromo lo que trajo inmumerables muertes por ser sustancias nocivas, esto creó el mito del ‘beso de la muerte’ y un temor en los hombres de ver a sus chicas con los labios rojos.

Cleopatra en su obsesión de llevar una boca roja ordenaba moler escarabajos carmín para lucirlos en sus labios y así el color fuera más impactante.

En la edad media no tenía buena aceptación, por que era usado exclusivamente por prostitutas y relacionado con brujería. La Reina Isabel I le dió un alto grado de popularidad en el siglo VI y puso de moda un look minimalista al llevar la cara pálida y el color acentuado en la boca, no sólo en las chicas,  los hombres también lo hacian gracias a ella, la Reina de los Labios Rojos como la llamaban.Isabel I, a Reina de los labios rojosOdiado y amado, el color rojo en la boca ha sido un fetiche, e íconos del estilo como Marilyn Monroe, Sarah Berhnardt, Marlene Dietrich o Grace Kelly, por nombrar sólo a algunas los han acogido como un símbolo de poder y feminidad.  Representan eso, empoderamiento y fuerza, y fué Elizabeth Arden al entrar a la industria del make up con la barra roja, quien inició una “cruzada” para resaltar con este complemento la independecia y desafío femenino. Ha sido desde allí y siempre símbolo de poder.

Hoy podemos gozarnos innumerables posibilidades a la hora de ‘vestir’ nuestra boca, casas como Yves Saint Lauren -una de mis favoritas-, ChanelEstée Lauder, Lancôme, DIOR… han dedicado especiales esfuerzos para consentir nuestra sonrisa y hacer que cada vez sea un elemento que no falte en nuestro estilo y nos llene de ese poder que solo entendemos las mujeres. !La boca roja (pero bien llevada) es y será siempre, ganadora!

Algunas marcas y referencias con las que podemos ir a ojo cerrado y algunos si y no de los labios rojos:

Shine Lover – Lancome:

Shine Lover Lancome

Rouge Volupté (Red Muse) deYves Saint Lauren, mi favorito:

Diorifique, de la colección Grand Bal Noël de Christian Dior:

 

Rouge Allure de Chanel

 

LOS SIEMPRE Y LOS NUNCA!

Siempre, una boca roja nos hará brillar si el resto de maquillaje es discreto, a mi gusto y estilo – como La Reina de los labios rojos Isabel I – un look un poco pálido se ve genial con una bocaza carmín.

Siempre, hay que revisar los dientes. Muy desagradable y llamativo una sonrisa blanca con un pincelazo rojo.

Llévalo siempre que tu outfit sea minimalista en blancos o negros, así tu boca resaltará y será protagonista.

Siempre hidrata tus labios con lipsbalm como cuidados complementarios.

Siempre elige el tono de acuerdo con el color de tu piel.

Siempre desmaquillate muy bien antes de ir a la cama.

Siempre llévalos con confianza y cree en ti.

Ahora, unas recomendaciones para no desacreditarlos – ni desacreditarnos-:

Nunca pruebes el tono del labial en tu mano pues el color de las manos es más oscuro que el del rostro y la elección del color va muy de la mano con la piel de la cara.

Nunca delinees tus labios fuera de ellos con la teoría de lucir una boca más grande, el color rojo por si mismo da la visual de amplitud.

Nunca, dejar manchas. El color del labial debe estar en su lugar, nunca en los dientes, fuera de los labios, en la taza del café y mucho menos en la boca de tu chico, eso es de espanto.

!Chicas a lucir sin temor esa boca roja!

-Cara Delevigne en la nueva campaña de Rouge pur Couture de YSL -