Dando la talla

Hace rato estaba por abordar el manido tema del tamaño del órgano sexual, que si es más importante la cantidad que la calidad para lo cual  habrá respuestas como tantas mujeres hayan, eso dependerá de sus fantasías, de sus experiencias, de su apertura mental y hasta creo de su capacidad anatómica.

Se supone que la estatura del hombre, la longitud de su  pie, de su  mano,  del grosor de los dedos de la mano y hasta de la nariz puede decirnos, según la sabiduría popular, cuán bien dotado está. Yo creo que nada de eso es tan cierto, seguro que habrá hombres más bien promedio con un órgano sexual bastante más grande que el promedio y hombres muy altos con un 48 de talla de zapato que apenas dan la talla.

Ahora bien, qué el tamaño no importa? No estoy tan de acuerdo con esa afirmación, creo que eso lo inventó un hombre de talla menor. Un micropene –según la definición médica el que mide menos de 7 centímetros, en erección- dudo que pueda producir mucho placer, otra cosa será que el dueño  pueda satisfacer con múltiples ayudas y mucha creatividad a su pareja; igualmente un pene de marca mayor tampoco es muy satisfactorio y más que placer puede hacer daño si su dueño se empeña en empotrárselo a su pareja como si no hubiera un mañana y por mera lógica poner en erección algo muy grande se dificulta un poco más.

En la puerta de una panadería  en las ruinas de Pompeya junto a una escultura en alto relieve de un pene se lee la inscripción “HIC HABITAT FELICITAS”, Aquí se encuentra la felicidad, no sé si la felicidad, pero tal vez por el imaginario sexual de una mujer de nuestra cultura el pene  es casi un dios y su tamaño importa. No como objeto de idolatría,  como lo debe ser para los adoradores del divino miembro, lo juro, en  Japón existen 2  procesiones con pene gigantesco incluido, tal cual en nuestra semana santa llevan en andas al Cristo del Consuelo o como vi en estos días, en India en un templo del dios Shiva donde un pene de gran tamaño elaborado en mármol sirve para que los visitantes pasen sobre él cosas;  quedando bendecidas por el dios de la destrucción y  la reproducción.

Sí, hemos escuchado muchas veces a sexólogos y especialistas que vivimos en una sociedad hipergenitalizada y seguro tendrán razón, sabemos que el sexo es más que un gran pene que nos hace gemir de placer –cual película porno-, es besos, susurros, caricias, fantasía, lametazos y ese todo hace que lleguemos al éxtasis. Sólo espero que su pareja y su miembro realmente la satisfagan y que si no, haga algo al respecto, usted se lo merece.

 

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Así es como Gloria Trevi nos inspiraba a romper las reglas del estilo en los 90

Playlist sugerido para la lectura del post:

A menudo escuchamos muchas máximas y reglas en la moda. “No usar demasiados accesorios”, “mostrar solo lo necesario” o “no combines estampados” son algunas consejos que hemos escuchado para estar “bien vestidos”.

Pero si hay alguien que nos enseñó a romper las reglas fue Gloria Trevi. Con sus looks estrafalarios, esta diva nos inspiró a ser únicos, irreverentes y a jugar con la moda.

Aquí algunas máximas de estilo que demuestran que las reglas (en especial cuando se trata de moda) se hicieron para romperlas. ¿Y quién mejor para hacerlo que Gloria Trevi?

no mezclar estampados

estampados2

Es un mito de moda que cada vez está más devaluado. Flores con cuadros, franjas con manchas, no importa la combinación. Aquí lo clave es unir piezas que creen un contraste interesante.

Más ideas para mezclar estampados aquí.

menos es más

menos es más

Para guardar el “buen gusto”, en moda siempre escuchamos que no debemos excedernos con los accesorios. Frecuentemente vemos una frase (supuestamente de Coco Chanel) según la cual debemos quitarnos un accesorio antes de salir de la casa.

Pero verse discreta no era algo que le interesara mucho a Gloria Trevi. Sus mezclas exageradas de accesorios  la hacían siempre destacarse y para ella no había demasiadas piezas en un solo atuendo.

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Es frecuente que escuchemos que no debemos mostrar demasiado. Me molesta mucho que (en especial entre las mujeres), asumamos aspectos de la sexualidad de una mujer solo porque se viste de manera muy reveladora, y le digamos que se “respete”.

Gloria Trevi hizo varios calendarios durante los noventa  y no temía mostrar su cuerpo.

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No hay sino que ver las fotos de nuestras mamás y tías en los ochentas y comienzos de los 90s para darnos cuenta de lo exagerados que eran los peinados en esta época.

Hoy, en una era en la que le hemos declarado la guerra al ‘frizz’, bien podríamos aprender de Gloria  y dejarnos el pelo suelto y exagerado.

La plata no da felicidad

Es increíble ver como cada día las personas se vuelven más materialistas, es como si tuvieran que andar comprando mil vainas que no necesitan con tal de mantener un estatus que solo existe en la cabeza de ellos. Acumulan un sinfín de cosas que al final solo les sirven para hacer estorbo, porque eso es lo que pasa en la vida cuando uno la va llenando de pendejadas, solo desorden y grandes vacíos que van más allá de lo físico.

No es de extrañar que en una sociedad tan consumista como en la que vivimos este tipo de circunstancias sean comunes, pero poco a poco uno se va dando cuenta que todas esas cosas tan fantásticas que vamos acumulando se van quedando en el olvido.

Es así como esos zapatos que tanto amé se quedan en el rincón porque llegan otros que los reemplazan, y así se pasa uno la vida, llenándose de una cantidad de cosas que no van ni vienen, simplemente se van quedando allí, en el más triste y cochino olvido.

Y es que llenarse de pertenencias se ha convertido en un objetivo primordial de casi cualquier humano que vive por estas épocas, nos gusta comprar lo último simplemente por no estar out, por mostrar una máscara de lo que no somos pero que al fin y al cabo nos interesa tener ante todo el mundo.

Un ejemplo claro y conciso de ello está Facebook, todos tenemos de esos amigos que andan haciendo alarde de que compraron el carro último modelo, el diamante de más quilates o tienen el dinero suficiente para irse a recorrer Europa y mostrar la opulencia de sus viajes.

Tampoco vamos a crucificar aquí a todos los que hemos puesto este tipo de posts en las redes sociales, en algún momento todos y cada uno hemos hecho alarde de alguna vaina por pequeña que sea, lo triste es que para algunas personas pareciera que el solo hecho de mostrar todas sus pertenencias y logros económicos a diestra y siniestra les diera el afecto que les hace falta en la vida real.

Lo digo con conocimiento de causa, porque tengo varios casos en mi Facebook de personas que hacen alarde de todo lo que tienen y hacen con su dinero (o el de otros), mientras que llevan una vida oculta triste y miserable, faltos de cariño y amor propio.

Lastimosamente la falta de autoestima para muchos se cubre con plata, cuando realmente la solución no es ni siquiera cercana a esto, la autoestima no se cubre con un carro ni con unos implantes de senos, esos más bien son paños de agua tibia para cubrir la procesión que se lleva por dentro.

No quiero decir que uno no pueda comprarse lo que se le venga en gana por el simple hecho de que le gusta o le sirve, lo que pasa es que algunas personas lo hacen simplemente para alardear de una vida que seguramente no tienen y para llenar vacíos que seguramente sí.

Qué bueno sería que cada quien se aceptara tal cual es, con sus falencias, sin necesidad de tener que andar buscando la aceptación de los demás a cualquier costo, pero es muy complicado, sobre todo sabiendo que hoy en día no parece que las personas no se preocuparan por tener una vida sino que es una competencia por tener más plata que el vecino.

En mi caso muchas veces hablo con amigos profesionales que se graduaron por la misma época en la que yo lo hice, lo primero que hacen es preguntar en qué estoy trabajando y en qué lugar de la ciudad estoy viviendo, como si a uno lo definiera un contrato laboral o si vive al sur o al norte de la ciudad, patrañas.

Esa lucha constante por querer saber si el otro personaje está mejor o peor económicamente de lo que yo estoy es una carrera que nadie va a ganar, al final usted no se va de este mundo ni siquiera con un certificado de la plata ni el cargo que ocupó aquí.

Pero pocas personas realmente se preocupan por saber realmente cómo está uno, o sea, pocos preguntan qué tal va el corazón, qué tal está la familia, qué tal siguió de X o Y accidente, no, esas cosas no las preguntan, aquí no importa cómo está usted personalmente, esos temas se olvidaron.

Es triste ver cómo pretendemos ser otros, ser mejores, mejor dicho, aparentar ser mejores que el resto, como si eso diera felicidad, eso lo único que deja es un gran vacío, porque esos temas son para personas huecas, huecas de cerebro y sobre todo huecas de espíritu que solo quieren vivir por ganar una carrera en la que todos vamos a llegar al mismo punto.

Sería bueno que comenzáramos a preocuparnos más por las personas como tal, eso nos humaniza un poco y llena esos vacíos tan grandes que tenemos, porque aquí la cuestión se trata de que somos personas y no máquinas acumuladoras de dinero.

Escribiendo desde lo más profundo del mar,

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Las 50 Sombras como educación sentimental

Empiezo por aclarar que no leí ni vía la película de Las 50 Sombras de Grey, soy sincera…no me interesa, tal vez cuando pase el revuelo y se pueda mirar con otros ojos, lo haré. No voy a entrar en calificativos acerca de la calidad  porque esto no va ni de crítica literaria ni cinéfila.

Paso a decir que más o menos tengo claro de que va el argumento del libro y aplaudo que haya mujeres que leen muy poco y se hayan leído las más de mil páginas de la trilogía. Leer aunque sea  prospectos de medicamentos, opino que debe servir para algo, aunque no sé exactamente para qué.  Igualmente, que cientos de mujeres se hayan atrevido con  literatura erótica y se hayan permitido soñar con Christian Grey y su contrato de sumisión y dominación, dejando en claro que por fin  hemos dicho adiós a  la mojigatería y a la morronguería.

Ni siquiera voy a entrar a realizar análisis feministas si en últimas esta obra nos quiere mostrar como el ideal a una mujer sumisa y plegada al deseo masculino, no para qué, cada mujer que lo haya leído o visto la peli tendrá su interpretación.

A mí personalmente lo del sado no me llama la atención, nunca he entendido cuando hablan  de cierto “dolor sabrosito”, pero puedo entender que este “porno para amas de casa” – apelativo que le han dado al libro-  sea atractivo para todas aquellas mujeres que la rutina y el aburrimiento se han apoderado de sus lechos conyugales. Seguramente, verán las 50 Sombras como un  manual de autoayuda  del BDSM que le puede poner fantasías nunca antes imaginadas en su cabeza y un par de latigazos en donde la espalda pierde su noble nombre.

Me parece que si éste o cualquier libro es útil para revivir  una fría relación de pareja  es válido, si te ayuda a salir de tus parámetros y límites,  perfecto.

Estas incursiones considero que deben hacerse cuando ya has probado muchas cosas y hace rato que no le pones un poquito de picante al asunto; cuando realmente te conoces bien y sabes qué te gusta, cómo te gusta;  cuando te permites ir un poco más allá en la cama con  quien confías a ciegas o ciegamente (como lo prefieras); cuando tienes criterio para saber hasta dónde quieres llegar; cuando puedes decir tranquilamente no y cuando experimentando descubres cosas inimaginables de tu pareja o tuyas que te acerca a ella, te hace sentir cosas nuevas y te saca de la rutina.

Lo que me parece un despropósito es pensar que este libro pueda convertirse en parte de la educación sentimental de miles de chicas jóvenes que sin saber muy bien de qué va la vida, en qué momento entra la rutina en la vida sexual de una pareja y que no saben que para embarcarte en  semejante aventura creo que debes ir de la mano de alguien con quien tengas muchísima confianza porque según dicen estas prácticas tienen un modo  seguro, sensato y consensuado y esto no funciona si la compañía es un noviecito de vacaciones de verano.

En conclusión, una joven normalita más bien ingenua puede llegar a creer que si se deja dar unos azotes de su nuevo y apuesto novio puede terminar casada con un millonario y muchas ya sabemos que eso no es así.

Sexo con toda

Estaba en una plaza de mercado y alcancé a escuchar a una chica que le quitaba la mano a u tipo que quería tocarle la pierna, “si no va a meter la lengua no toque”, debo reconocer que al principio me causó mucha risa la frase y claro me pareció bastante vulgar, pero posteriormente reflexioné y creo que esa frase como filosofía de vida es muy sabia. Lo que vaya a hacer que sea con toda, sin miramientos y claro que sí es bastante aplicable a la hora del sexo.

A mí también me gusta el sexo recién bañadita, depiladísima, con lencería sexy y claro oliendo delicioso, en una habitación con velas, flores y sábanas de hilo egipcio, pero todas sabemos que eso muchas veces no puede ser así y que como fantasía vale, pero la vida real es otra cosa; el sexo antiséptico, inodoro e inoloro no sé que tan satisfactorio sea pero difícil de llevar a cabo en este mundo complicado, pues hay que pasárselo  bien también con el sudor, con un sonido extraño o con un calzón de abuelita.

Hace poco leí en Twitter a @MarquesDomatian quien escribía algo en el mismo sentido; “El amor se prueba con la boca y se demuestra con la lengua”, si en la vida y entre sábanas hay que arriesgarse y entregarse totalmente no solamente la puntica, eso para qué.

Si le provoca reparo ciertas actividades sexuales con una persona, pues no lo haga con esa persona porque realmente considero que no le gusta lo suficiente; si está con la mente ocupada en lo hago, no lo hago; no lo haga -cuando uno realmente está entregado en una relación sexual poco utiliza su mente- sus pensamientos están llenos de oxitocina y  dopamina o sea su cerebro está ocupado  en pasárselo bien, en lo mucho que le gusta lo que está sintiendo y en qué puede hacer para que su pareja disfrute más; se activan los mismo sistemas de recompensa que cuando comemos o bebemos; se activa el hipotálamo que controla la temperatura, la sed, fatiga, hambre y nada de eso importa y por último adormece el sistema nervioso central y se bloquea toda sensación de dolor sólo importa el aquí y el ahora…como dirían en mi pueblo “No le dé mente” y paséselo bien.

Un dia a la vez.

La teoría siempre se nos da mas fácil que la practica verdad?

Y es que mientras escribo desde el balcón de un hotel en la hermosa isla de Puerto Rico, viendo llover sobre San Juan en pleno Domingo me pongo un tanto nostálgica.

No es gratis ya que hoy celebro dos fechas muy importantes para mi, cosa que desde pequeños nos enseñan a celebrar en familia y que a muchos les pesa mas de lo que en realidad debería.

Las fechas son eso, solo fechas, la verdad es que la vida se celebra día a día, los momentos para celebrar deberían ser de todos los días también y así no atarnos a fechas o momentos que luego nos cargan de nostalgia por no poderlos compartir físicamente con quienes amamos.

Un día a la vez, es el titulo que le pongo a este escrito del día de hoy, un escrito que lleva semanas o tal vez meses esperando ser escrito porque la vida me ha enseñado en los últimos meses que se vive día a día, que cuando estamos atareados, tristes, en duelo, felices, abrumados, enamorados o en cualquier estado lo único que en realidad tenemos seguro es ese día que vivimos y que no vale la pena angustiarse o estar ansiosos por el futuro ya que es un terreno que no sabremos como vamos a pisar cuando llegue.

Este año ha llegado cargado de acontecimientos que jamás espere vivir, no todos al principio parecian felices pero si todos al final con enseñanzas valiosas.

Al final la enseñanza mas grande es siempre la misma, una que olvidamos con la misma facilidad con la que pestañeamos. Lo verdaderamente importante de esta vida no son cosas, son momentos, sentimientos, lo que no podemos tocar o comprar. Lo verdaderamente importante es cuanto demostramos y expresamos lo que sentimos, lo que callamos por miedo a sentirnos vulnerables, a ser juzgados, señalados. Lo verdaderamente importante se nos va en un día cualquiera y muchas veces tuvimos todas las oportunidades para demostrarlo y no lo hicimos por estar pensando en que mejor mañana lo hacemos, cuando tenga tiempo, cuando termine esto que estoy haciendo, cuando no haya nadie al lado, cuando vuelva de un viaje, cuando llame, cuando ya sea tal vez muy tarde.

Un día a la vez es mi nueva filosofía de vida, no es fácil de adoptarla pero cuando fluyo en ella me siento mas liviana.

Y a ti que te impide vivir un día a la vez?

Las cosas buenas que deja el despecho

Todos en algún momento hemos sufrido de esa enfermedad crónica-mental-física-de mierda llamada ‘Despecho’, a algunos nos ha durado años, a otros días y también existen aquellos engreídos que dicen nunca haber sufrido de este mal, el problema es que nadie les cree.

Por más corazón de piedra que parezca una persona en algún momento de su vida se ha topado con un sentimiento de despecho, no importa la edad, el género ni la raza, el despecho no discrimina a nadie, no le importan los sentimientos ni lo buena o mala que sea una persona, ataca como si fuera una fiera con hambre, como si no le importara nada más que destruir cualquier tipo de indicio de tranquilidad mental y emocional.

Padecer un despecho es como si lo lanzaran a uno al precipicio más profundo y oscuro de todos, lo malo es que antes de tocar fondo son muchos y muy duros los golpes que se reciben.

Golpes como ver que tu ex ya es feliz con otra persona (o aparenta serlo), encontrarlo de repente sin ningún aviso previo y uno queda como si lo hubieran congelado con un rayo, escuchar esa maldita canción que te había dedicado o “la canción de los dos”, en fin, son muchas las catástrofes que hay que padecer cuando uno anda por ese cochino sendero del desamor.

A veces son noches eternas pensando en lo que estará haciendo esa otra persona, que si ahora le estará dando las mieles del amor a otro, o simplemente uno se pone a recordar esas faenas que se daban en la cama hasta altas horas de la madrugada sin importar la hora en la que se tuvieran que levantar, simplemente todo apunta a vivir en un pasado asqueroso, porque por más bello que haya sido el romance de un momento a otro se convierte en todo lo que no quisiéramos recordar, como si fuera necesario resetear el cerebro o darle Delete a los recuerdos. 

Pero no todo es tan malo como parece, el despecho también tiene sus ventajas, ventajas que muchas personas no quisieran o no saben reconocer por el simple hecho de estar inmersos en ese sentimiento de tristeza profunda. Hechos que son palpables y visibles, que en muchos casos terminan fortaleciéndonos, haciéndonos mejores personas o simplemente ayudándonos a tener una mejor apariencia física.

Aquí nombraremos los principales beneficios que trae el despecho, obviamente con una descripción para que cada quien entienda que de toda esa basura por la que están pasando o ya pasaron se puede sacar algo bueno.

1. Ayuda a adelgazar (o engordar)

El despecho y la comida van relacionados de una forma muy estrecha, el apetito es una de las cosas que se abre o se cierra dependiendo de la persona que esté pasando por este trance. Aquí hablaremos de la facilidad que tiene el despecho para lograr que estemos en el peso ideal, porque a muchos se nos cierra el apetito a punto tal de comenzar a perder esos kilos de más sin esfuerzo, el problema es para aquellos que buscan en la comida una salida para sus problemas, porque lo que terminan logrando es llegar al peso ideal pero de una ballena. Aquí se trata de estar mejor cada vez, y si andamos despechados pues no hay razón para comer como vacas, lo mejor es ponerse en forma para salir de nuevo y pronto al ruedo a ver cómo se está moviendo el mercado.

2. Fortalece mentalmente

La fortaleza mental se genera cuando estamos expuestos a situaciones en las cuales nuestra capacidad de supervivencia sobrepasa los niveles de estrés que producen ciertas circunstancias, siendo así el despecho una situación que nos pone al filo de la navaja en cuanto al tema de estabilidad mental y emocional. De este modo con cada uno de los ataques de tristeza o debilidad que debemos controlar nos vamos fortaleciendo mentalmente, pues el control que debemos ejercer sobre sí mismos es tan grande que no hay de otra.

3. Enseña que stalkear es malo

Los seres humanos somos máquinas de autodestrucción constante, sobre todo cuando se trata de stalkear a los ex, es como si tuviéramos esa capacidad infinita de hacernos daño buscando en todos sus perfiles de redes sociales la prueba de que es infeliz sin nosotros, pero, cuando encontramos que es todo lo contrario, es ahí cuando nos vamos de jeta contra el mundo. En últimas, si uno es medianamente inteligente se da cuenta que stalkear es la peor forma de salir de un despecho, eso solo reaviva la llama de la desesperación, la tristeza y la impotencia.

4. Reconocemos los amigos de verdad

No hay mejores amigos que aquellos que le soportan a uno un despecho, esos que lo acompañan a todos lados, lo sacan, lo invitan hasta al cumpleaños de la abuela, mejor dicho, hacen cualquier cosa con tal de mantenerlo a ocupado y lejos de esos malditos pensamientos de la tusa. Son amigos de verdá verdá, porque lo único que les interesa es nuestro bienestar, por más mamones y fastidiosos que nos volvamos con el tema de nuestros ex ellos siempre estarán ahí para escucharnos y sobre todo para decirnos una y otra vez que siquiera dejamos a ese personaje que no nos convenía, sin importar que hubiera sido una princesa o un príncipe azul.

5. Nos damos cuenta que podemos ser felices estando solteros

Por último y sobre todo lo más importante es que el despecho nos enseña que nuestra felicidad no puede depender de terceros, es como si le entregáramos el timón de nuestras vidas a una persona que en cualquier momento se puede ir, así no más. El despecho nos enseña que estar solos también es sano, porque uno aprende a quererse, a respetarse y a darse un lugar privilegiado, un lugar que muchas veces le damos a otras personas olvidándonos de nosotros mismos.

Escribiendo desde lo más profundo del mar,

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La discriminación es un arma de doble filo

Hoy en día la mentalidad de la sociedad está tan abierta que es bueno ver cómo se ha vuelto más incluyente y menos prejuiciosa, personas que antes eran señaladas por su género, color de piel, preferencias sexuales y muchas otras cosas más ahora son aceptadas y bien recibidas por gran parte de la humanidad.

Pero no nos digamos mentiras, la sociedad colombiana tiene aún tintes de seguir siendo goda y machista en algunas de sus esferas, líderes que pretenden meternos la religión por donde sea, con creencias de hace miles años que claramente ahora están fuera de lugar y es una locura querer implementarlas hoy en día.

Y es que si nos ponemos a ver en estos textos religiosos milenarios se hablaba de esclavitud como si fuese algo normal, de la obediencia que la mujer le merecía al hombre porque así lo designaba Dios, de la necesidad de excluir o maltratar a aquellos que prefirieran acostarse con alguien de su mismo sexo porque esto va contra la naturaleza, y es así como muchas de estas creencias arcaicas e inhumanas siguen vivas en pleno siglo XXI.

Uno de los grandes problemas es que a veces la discriminación viene de parte de los mismos grupos que son discriminados, me explico con un ejemplo, mujeres que señalan a otras llevadas por pensamientos machistas, creyendo que los hombres son los que deben tomar las riendas de una relación y de los gastos del hogar, así ellas dejan de lado su vida profesional por dedicarse a criar chinos o cuidar la casa.

También he tenido que escuchar razones machistas por parte de muchas mujeres cuando se refieren a sus pares, por ejemplo a la hora de manejar, argumentando que son pocas las mujeres que realmente saben conducir bien y que por eso son un peligro para las vías de la ciudad, lo he escuchado de más de una.

Y ni qué decir cuando entre las mismas mujeres comienzan a presionarse por este cuento del matrimonio, es como si estar soltera después de los treinta fuera causal de vergüenza. Es increíble ver cómo algunas se presionan entre sí el fin de casarse o crear un hogar, como si lo único a lo que pudieran aspirar en la vida fuera a eso, a depender de un hombre o armar rancho con él, esto además de ser un tema de presión social también es discriminación.

Muchos dirán que esto no es cierto pero en el fondo saben que los casos de machismo entre las mismas mujeres se da en nuestro país, es muy triste ver que mientras otras luchan por sus derechos, otras los van relegando así no más. 

Por otro lado, es un caso de alto grado de preocupación ver como la discriminación se da también entre los grupos Lgbt, cuando unos señalan a otros por sus amaneramientos o simplemente por la condición socioeconómica, como si unos fueran mejores por tener más dinero o una posición social más alta que el resto de la comunidad.

Ni qué decir cuando se anda señalando a otros por su amaneramiento, como si eso los hiciera menos personas que el resto de la humanidad, sin saber que detrás de cada uno viene su lastre, aquí no se trata de que unos son mejores que otros, se trata de que todos somos iguales, y ahí está el gran problema que la discriminación en algunas ocasiones comienza desde el mismo interior de los grupos afectados.

Va siendo hora de dejar de señalar y sobre todo señalarnos, como si nos hiciera mejores personas el pensar que somos superiores al resto de la sociedad, aunque los demás compartan nuestros mismos gustos, sean del mismo género o color de piel, es hora de dejar esos pensamientos retrógrados que nos enseñaron a señalar y ver lo malo en los demás.

Qué feo es eso que les enseñaron a muchos de andar burlándose de sus pares, disfrutan destruyendo la imagen ajena sin darse cuenta que lo que están haciendo es destruirse a sí mismos, porque no hay nada más triste y degradante que una persona que se aprovecha de las debilidades ajenas para hacer mofa de ello, peor aún cuando aquello de lo que se burlan o lo que señalan también es una condición propia, eso sí es degradante.

Es hora de comprometernos con la causa, cualquiera que esta sea, sobre todo la causa de convertirnos en una sociedad más incluyente, en la que nos despreocupemos por señalar y ser señalados y más bien preocuparnos por ver cómo podemos ayudar a los demás, eso sí que nos hace grandes.

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Embarazada y Fashion

Es muy normal que pienses que si quedas embarazada no puedes usar las prendas que te gustan como antes, pero esto no es así… aunque debas adaptar tus prendas y comprar un nuevo guardarropa, puedes llevarlo de tal forma que no cambie tu estilo y encontrar prendas que no solo serán cómodas, si no que te harán ver espectacular y lucir tu embarazo sin dejar de lado el hecho de que no solo eres una premamá, si no que eres una mujer hermosa. Con estos Looks que traemos para ti podrás darte varias ideas para tu nuevo guardarropa.

Que qué asco las estrías, dicen por ahí.

Hace como unos cinco años (o más, que sé yo) mi yo adolescente (e idiota) se levantó una mañana, y como lo hace habitualmente, fue al baño. Al ver su reflejo en el espejo quedó horrizada al notar un par de líneas moradas que estaban adornando sus caderas y ¡ay, dios! ahí empezó el drama. Bueno no, realmente no recuerdo si fue una mañana frente al espejo cuando noté que con menos de catorce años ya tenía estrías. Después de haberme acomplejado y sentido terrible, haber ido a ver a dermatólogos y haber probado no sé cuánta crema antiestrías existía en el mercado, entendí que eso era normal; que ese montón de rayas moraditas sólo significaban que el culo y las caderas me estaban creciendo porque la pubertad había hecho lo suyo… por fin tenía cuerpecito de “mujer”. Vaya novedad.

Verán, mi único referente femenino (directo) era mi mamá y ella fue bendecida por el espíritu de la piel perfecta y elástica. Según la señora, a mi edad nunca le había salido ni una estría, por lo que yo quedaba como un fenómeno a su lado. Amigas con las que hablar al respecto tampoco tenía. Digo, sí tenía amigas, pero no con la confianza suficiente para hablar de las líneas que me estaban marcando el trasero. Así que pasé como un año y medio de mi vida, tal vez más, creyendo que era la mujer más horrible del planeta por ser tan joven y tener estrías. Ahora con 19 años las miro y me son indiferentes… Son solo una parte más de mí.

¿Que por qué estoy hablando de estrías? Qué día estaba perdiendo el tiempo en twitter y me encontré con uno de los tuits más estúpidos de la historia. Decía exactamente así: “20 años y con estrias???????? que asco una mujer tan joven y con estrias, por dios como sera a los 40, asco una mujer con estrias”. ¿Qué puedo decir? Deberían mostrarle lo que es una mujer de verdad. Esas viejas perfectas sin marcas o manchas en el cuerpo sólo existen en los catálogos y tienen mucho, pero mucho photoshop encima.

Lo terrible de este asunto es que muchas personas consideran que una estría, una mancha o una arruga es una imperfección. ¿No han visto esos comerciales de cremas anti arrugas cuyo lema es “dile adiós a las imperfecciones”? A nadie le gusta tener esas líneas en su cara, pues, digo yo, es la muestra palpable de que se está envejeciendo y no hay mucha gente dispuesta a enfrentar eso. Yo conozco por ahí un caso, de primera mano, de una mujer que odia las bolsas que tiene debajo de los ojos y se las quiere quitar. Es su cuerpo y por tanto tiene la libertad de decidir si se quiere operar o no; yo no soy nadie para juzgar tal decisión. La cosa es que no sé hasta qué punto ella ha decidido por sí sola  que se ven feas esas bolsitas. ¿Quién dijo eso? En nada se diferencia entonces el pelmazo que dice que las estrías son un asco al publicista que dijo que las arrugas son una imperfección. ¿Ven dónde radica realmente el problema?

Yo tengo estrías desde los catorce años, y si a alguien no le gustan ¿qué puedo hacer? No les voy a mentir, yo soy una mujer llena de complejos idiotas, pero con el tiempo y poquito a poco he ido aprendiendo a querer mi cuerpo (ahí vamos). No voy a dejar que una persona a la que no le agradan mis estrías y se asquea ante esas líneas que adornan mis caderas y mi trasero (porque al parecer, sus estándares de belleza son del mundo de barbie), me haga sentir menos, ya que bastante me ha tomado quererme como soy. Todas las personas, hombres y mujeres, deberíamos sentirnos bien con lo que somos, mientras le dejamos la perfección a esos anuncios y comerciales. Quien sabe si llego a los cincuenta para poder ver como mi piel se arruga, y quien sabe si de aquí a allá esté feliz con eso. No sé ustedes, pero yo prefiero ver a una señora con sus buenas arrugas, que la cara de plástico que tiene la mamá de Kim Kardashian y que me produce tantico miedo (eso sí).


Pd: #LoveYourLines es una campaña del año pasado cuyo lema es “Two moms celebrating real women, real bodies and real self love” (dos madres celebrando a las mujeres reales, a los cuerpos reales y al amor propio real). La cuenta en instagram ya tiene más de 130 mil seguidores, y ha empoderado a muchas mujeres a que muestren sus cuerpos reales y a que los amen como son. Pueden encontrarla como @loveyourlines.